Tribuna de prensa

Huesca - Real Sociedad | Tribuna de prensa de Marco Rodrigo: Cuando más duele

02.05.2021 | 01:30
El colegiado Mateu Lahoz se dirige a Aritz Elustondo tras un lance en el encuentro de ayer.

La Real se vio inusualmente superada de inicio, pero salió indemne para caer luego durante su fase de superioridad

La Real anda justita, sí. Y concedió ayer el doloroso gol de la derrota cuando la amenaza rival se había visto muy reducida, lo que multiplica nuestra rabia. Pero esto es fútbol al fin y al cabo, un juego en el que se trata de hacer las cosas bien y que en Huesca nos mostró una cara muy poco habitual de nuestro equipo. Raras son las ocasiones en que se ve superado por su adversario. Y sin embargo en El Alcoraz Pacheta supo jamarle la tostada a Imanol como muy pocos han logrado. Meritazo el de este buen entrenador, quien consiguió desnaturalizar a los txuri-urdin durante 55 minutos que se nos hicieron eternos. ¿Y después? Pues lo dicho. Superas la tormenta sin mojarte, caminas por la calle sin paraguas porque ya ha escampado y de repente caes a un charco para quedar calado hasta los huesos. Fastidia de verdad.

El cuadro guipuzcoano perdió un partido que de inicio estuvo condicionado por el modo en que la pizarra local sorprendió a la visitante. Dio la sensación de que nuestro míster esperaba un tipo de encuentro y que se topó con otro distinto, debido principalmente a dos retoques importantes del propio Pacheta. Para empezar, su Huesca opuso a los ataques de la Real una presión mucho más alta y agresiva que la que venía poniendo en práctica últimamente. Y además el dibujo de los aragoneses presentó un matiz que tuvo su relevancia: Ferreiro, habitual centrocampista, actuó esta vez de extremo diestro, desplazando a Sandro a la izquierda con Rafa Mir como ariete. Zubimendi se encargó del mismo Ferreiro convirtiéndose muy a menudo en tercer central, pero este movimiento no bastó para controlar los envíos locales a la espalda de Gorosabel y Monreal, quienes ganaban altura para emparejarse con los carrileros oscenses.

Insisto en que lo que vimos durante todo este tramo de partido llamó la atención por inusual. Tenemos la suerte de contar con un entrenador muy preparado a nivel táctico, apoyado además en un staff sobradamente capacitado y de sobresaliente cintura estratégica. Y sin embargo su Real navegó a la deriva por El Alcoraz a lo largo de muchos minutos. Una parada de Remiro, alguna que otra intervención de Le Normand y las buenas prestaciones de Aritz corrigiendo hacia atrás permitieron a los blanquiazules, eso sí, llegar a la hora de partido con la portería a cero y apenas un par de rasguños en su vestimenta. Ahí ya pintaba mejor la cosa, porque los bríos del Huesca fueron bajando poco a poco, de forma plenamente comprensible. Quisieron plantearnos un partido duro y exigente en lo físico. Y lo consiguieron. Pero la gasolina les duró lo que les duró.

La presión alta de los locales fue a menos. Ferreiro, clave en el arranque, fue sustituido por un tercer centrocampista. Zubimendi pudo instalarse así en la medular txuri-urdin de forma permanente. Y el ingreso de David Silva en el terreno de juego supuso el ingrediente definitivo de la receta: con casi 30 minutos por delante, la Real por fin pudo asentarse en campo rival. La victoria parecía mucho más cercana que la derrota. Y el empate, que tampoco resultaba malo, parecía asegurado de no mediar accidentes. Lástima que, dentro de un mayor control de los nuestros y de una clara superioridad, se echara en falta ese último pase, ese disparo de media distancia o ese buen centro que generaran alguna ocasión clara.

El Huesca, mientras, se veía ya condenado a recurrir a los balones largos hacia la banda de Sandro, cuya velocidad se convirtió en la principal arma del cuadro local. El canario se las arregló para generar una falta de Aritz, un envío al área que despejó mal Le Normand y una mano de Zaldua que supuso el principio del fin. Escoció el gol del ex, previo a un asedio final de la Real que al menos recordó lo que ha sido, es y va a ser nuestro equipo en estas cuatro jornadas finales. Le superaron de arranque y se mantuvo en pie. Le propinaron un golpe tremendo en el minuto 88 y casi empata después. Estará cansado. Llegará fatigado a la 38ª jornada. Pero asegura competitividad para afrontar una pelea que apunta a prolongarse hasta el último pitido del árbitro en El Sadar el próximo día 23.

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