Especial Liga 2020-2021

Real Sociedad: el reto de seguir ganando en un año europeo

Las apreturas de calendario y los abundantes frentes abiertos, con cinco competiciones a la vista, ponen a prueba a una Real acostumbrada a sufrir en sus años 'europeos'

10.09.2020 | 22:08
La plantilla realista celebra el pase europeo en el Wanda Metropolitano.

"Lo difícil en el fútbol no es ganar. Lo difícil es seguir ganando después de ganar, cuando todo el mundo espera que sigas ganando". La frase, que alcanza casi la categoría de trabalenguas, corresponde a Pep Guardiola, acostumbrado a dirigir equipos de pasado reciente glorioso. Salvando las distancias y matizando situaciones, también deja atrás la actual Real de Imanol una etapa exitosa, la pasada temporada, cuyo epílogo se desarrolló en clave de festejos. Y es que se clasificó el cuadro txuri-urdin para la Europa League, empatando en el Metropolitano y poniendo la guinda a una campaña para el recuerdo. Lo fue por la pandemia, por el fútbol posconfinamiento, por el silencio de los estadios en su recta final. También por el juego blanquiazul, por todo lo que generó la Real entre su gente, por aquella ola de ilusión que ni siquiera las dificultades vividas en los últimos partidos logró detener.

¿Y ahora qué? Si hacemos caso a Guardiola, ahora viene lo más difícil. Todos confiamos en el buen hacer de esta Real, que además ha reaccionado a la salida de Odegaard fichando a David Silva. Todos los rivales se van a motivar en mayor medida contra esta Real, de altas expectativas. Todos coinciden en adjudicar a esta Real un creciente y renovado estatus. Pero la Liga comienza con cero puntos en el casillero y la obligación de sumar contrayendo méritos sobre el campo. Conviene recordar la obviedad, porque la dificultad de la competición de máximo nivel aguarda a la vuelta de la esquina, preparada para desnudar cualquier carencia. Al equipo txuri-urdin se le han dado mal últimamente los años posteriores a sus clasificaciones europeas, con la excepción de su séptima plaza en 2014. Cabe confiar, eso sí, en que esta misma escuadra continúe rompiendo tabús, como ya hiciera el pasado curso. Destrozado está el de la Copa, cuya final sigue pendiente. Derruido quedó también el de las piernas frágiles y temblorosas en citas decisivas. Veremos ahora qué sucede con las temporadas poséxito. Seguir ganando después de ganar. Lo más difícil.

Varios frentes Las complicaciones del curso, en cualquier caso, no vienen dadas por la posible resaca tras la extraña y celebrada 2019-20. Están motivadas, principalmente, por la apretadísima agenda que debe afrontar la Real, inmersa en cinco competiciones, que se dice pronto. Queda pendiente la final de Copa, partido que cabe unir a la Copa del nuevo curso, a la Supercopa, a la Liga y a la Europa League. Todo ello durante una temporada comprimida, sin descanso navideño y que arranca mañana un mes más tarde de lo habitual, debiendo encajarse todos los partidos antes de que termine mayo. Jugar tres partidos por semana se va a convertir en norma para una escuadra de Imanol condicionada por la crisis sanitaria a la hora de reforzarse con fichajes externos. La pandemia manda. También la incertidumbre que genera. Porque los clubes configuran a ciegas sus respectivos presupuestos. ¿Se completará la campaña? ¿Podrá jugarse todo? La partida más importante de las cuentas, la de los derechos televisivos, depende de la respuesta a ambas preguntas. Así que afrontar cualquier compra, por modesta que resulte, invita a pensárselo muy mucho.

Se trata de una sensación generalizada que, sin embargo, contrasta con los galones de la, a día de hoy, única incorporación txuri-urdin. Se ha ido Odegaard. Pero ha venido Silva. Libre de contrato, claro. Que la Real haya tenido acceso al canario y poder de convicción para incorporarle ya dice mucho de cómo se están haciendo las cosas en el club, del citado nuevo estatus de la entidad y del fútbol del equipo. Queda por ver ahora cómo una individualidad de tantos quilates se adapta al juego de los de Imanol. Queda por ver también cómo se adapta a ese juego el propio Silva. Algo tiene que haber de ambas cosas.

Es la Real una escuadra de ritmos altos, vertical y eléctrica, con gusto por correr. ¿Podrá seguir haciéndolo sin Odegaard y con Silva? ¿Dará el canario un toque de pausa al rock and roll txuri-urdin? ¿Obligará a bajar los decibelios el calendario de locos que espera al equipo? Son preguntas futbolísticas que añadir a las propias de una temporada rara de por sí, extraña. Un curso ante el que, sin embargo, las ilusiones pueden con las incertidumbres.