el remitente de ayer

De los frontones a la fábrica de Zubieta

Xabi Castillo recaló en la Real porque el Athletic no le permitía compaginar fútbol y pelota

23.04.2020 | 01:13
Xabi Castillo Foto: R. Plaza

Lateral izquierdo. Vizcaino de Durango. Y destacado pelotari en edades tempranas. A Xabi Castillo le costó terminar decantándose por el fútbol, tras vivir dudas que condicionaron su trayectoria. El Athletic tenía muy controlada su evolución sobre el césped. Le reclutó para integrar sus categorías inferiores. Pero, en categoría cadete, los rectores de la factoría rojiblanca obligaron a elegir al jugador: o la pelota o el balompié. Castillo no estaba dispuesto a decantarse aún. Abandonó el club. Y la Real aprovechó las circunstancias para incorporarle.

El carrilero, nacido en 1986, terminó apostando por el fútbol. E integró aquel Sanse de los Ansotegi, Mikel González, Carlos Martínez, Gorka Elustondo, Zurutuza o Imanol Agirretxe que tan cerca estuvo de ascender a Segunda División. Los potrillos cayeron eliminados por el Las Palmas. Y precisamente en el conjunto canario jugó cedido Castillo durante la temporada posterior, en la categoría de plata. Allí se fogueó y se ganó el salto al primer equipo txuri-urdin, coincidiendo con el verano del descenso. Javi Garrido, quien se había erigido durante los tres años previos en sustituto de Agustín Aranzabal, puso rumbo al Manchester City. Y el propio Castillo llegó al plantel para relevarle.

El vizcaino fue titular durante dos campañas consecutivas, entre 2007 y 2009, en las que jugó un total de 73 partidos. Sin ofrecer un nivel espectacular, se consolidó como ocupante del lateral zurdo. Y el club accedió así, en verano de 2008, a vender a Mikel Balenziaga al Athletic. Desde Ibaigane abonaron un millón de euros por el de Zumarraga, que militaba en el Sanse y cuyo camino parecía tapado por Castillo. Sin embargo, solo un año después del traspaso, fue el de Durango quien puso rumbo a San Mamés, previo pago de 1,6 millones por parte de la entidad vizcaina. En un espacio de solo dos campañas, habían abandonado la Real Garrido, Castillo y Balenziaga.

El club txuri-urdin tuvo que recurrir al mercado e incorporó entonces a Alberto De la Bella, procedente del Sevilla Atlético. El catalán, un año mayor que Castillo, continúa en activo, en el Las Palmas, club en el que el vizcaino vivió una segunda etapa tras dejar el Athletic. De las Canarias pasaría luego al Alavés, para colgar las botas en 2015.

Nacido en 1986, creció en la cantera txuri-urdin junto a la generación de los Zurutuza, Agirretxe, Mikel González o Carlos Martínez