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La Real abre la puerta del cielo

Copa Una versión práctica y contundente del equipo txuri-urdin sentencia con justicia la eliminatoria gracias a un gol de Oyarzabal en la primera parte desde el punto de penalti

05.03.2020 | 02:03

No se puede creer. La Real lo ha vuelto a conseguir. Su historia es cíclica, un hecho que pasa inadvertido en muchas ocasiones para el resto de equipos de Primera. Cada lustro más o menos consigue aparecer entre la nobleza del fútbol español para discutirle los títulos a los más grandes. Es algo increíble, porque en realidad no tiene la misma protección de otros y su mérito es inigualable. Y lo mejor de todo es que la gran mayoría ni se da cuenta. Mejor para todos. Los realistas cumplieron los pronósticos, como confiaban la gran mayoría de sus seguidores, y certificaron su clasificación para una final de Copa 32 años después. Un logro tan perseguido como merecido. Nadie ha acumulado tantos méritos en esta edición del torneo del KO para alcanzar su partido decisivo. Los guipuzcoanos han vencido todos los encuentros, un total de siete. Cuatro a domicilio y dos en Anoeta, incluyendo un asalto a todo un Santiago Bernabéu. Y en este sentido, hay que destacar a la figura de Imanol. El oriotarra sabía que contaba con un potencial suficiente como para asaltar la banca y hacer historia, y su principal mérito fue convencer a un grupo de jugadores que ya han entrado por méritos propios en la leyenda txuri-udin. Se lo merecen. Son muy buenos. Jóvenes, lo que provocó que sufrieran más de la cuenta en una semifinal en la que eran muy superiores a su voluntarioso adversario, pero preparados para alcanzar la gloria y la inmortalidad.

Un gol de Mikel Oyarzabal, el gran líder, el jabato que decidió explotar la senda abierta por Xabi Prieto, que abrió los ojos a todos convenciéndonos de que era posible hacer algo grande con la Real, al transformar con la misma jerarquía un penalti que sentenció una eliminatoria más complicada de lo que dictan los resultados ante un valiente y meritorio Mirandés.

Una vez analizado el logro, al final es una pena destacar detalles cada vez más repetidos. Porque en el triunfo es cuando resulta preferible denunciarlo. Se veía venir dada los últimas publicaciones en la prensa gipuzcoana. El éxito, la gloria, para este club tiene derecho de pernada. Una lástima. Cuando más unidos estamos todos, cuando más se llama a filas, siempre se deja una puerta abierta a la selección de medios que les interesa. Así funciona esta trayectoria de Jokin Aperribay. No lo reconoce, pero siempre concede toda la ventaja a su medio afín. Los demás no le importan. Ni tienen entrevistas ni nada que les interese. Esto es lo que hay. Ni más ni menos. Nada más lamentable que filtrar el once de la noche más especial. Cuando las cosas funcionan y encajan a la maravilla, queda todo de lujo. Obvio. Algún día lo reconocerán y nos harán partícipes a todos, y aquí se incluye el reparto de entradas de esta semifinal que ha sido una auténtica vergüenza. Y lo que nos espera en la final. Al tiempo. Los favoritos o los familiares, tranquilos, entráis todos. El resto de socios, los que han viajado a todos lados, si no tienen enchufe, fuera. Esta es la gestión de la Real en la gloria. Cuando no necesitan de verdad a nadie no se acuerdan de ningún medio. Es lo que hay. Allá ellos. Todos nosotros somos la Real. A ver si se dan cuenta de una vez que los resultados no lo ocultan todo.

Como avanzó el medio oficial, pese a que Imanol defiende que no anuncia las alineaciones hasta pocos minutos antes del inicio del choque, Willian José fue el elegido para actuar en punta y Januzaj para seguir en la banda. Lo del brasileño cuesta entenderlo. A nadie se le escapa que el partido podría venir mejor a sus condiciones, pero todavía no se había ganado una oportunidad así. Está bien que todos aceptemos su perdón expresado en manifestaciones, pero en realidad lo que está obligado es a encontrar esa redención en base a méritos deportivos. Y el brasileño, que también salió de inicio en el derbi ante el Athletic, en un premio poco entendible que puso a prueba la capacidad de comprensión de la parroquia txuri-urdin, no había acumulado ningún éxito que le redimiera. Isak ha sido la estrella en la Copa y no tiene perdón que la noche más importante, en la que todos los jugadores pretenden ser los héroes, el técnico le siente en el banquillo. Pasara lo que pasara después, en un club como la Real esa decisión, al menos como ejemplo para las categorías inferiores, no era la correcta. Imanol era plenamente consciente de ello.

El oriotarra también apostó por darle continuidad a Januzaj, en detrimento de Portu, algo que dentro de lo que cabe, y al margen de anuncios evitables filtrados por las altas esferas, como siempre, se puede aceptar como lógico. Tanto esconder el hotel en el que dormían la siesta para que alguno, que todos sabemos, filtrara el once el día previo.

planteamiento Muchos esperaban que la Real saliera mandona y decantara en breve la eliminatoria, enrabietada por lo sucedido en la ida en Anoeta. Pero no fue nada así. El Mirandés, apoyado por su gente, en una comunión envidiable, dominó y sometió a los realistas en el primer acto. El problema que se encontraron es que cada vez que los blanquiazules se acercaban a los aledaños de Limones generaban muchos problemas. A los seis minutos, Monreal puso un centro y Januzaj de cabeza remató alto. A los 21, en un córner de los locales botado por Merquelanz, Remiro atrapó con apuros.

A partir de ese momento, los castellanos fueron perdiendo fuelle y los donostiarras, sin demostrar su mejor versión, empezaron a generar más peligro cerca de los aledaños de los burgaleses. Willian José se encontró con Limones en un chut a bote pronto, Oyarzabal no alcanzó un servicio de Merino y un fallido intento de disparo de Monreal acabó en una tarjeta evitable por el colegiado. A Sergio se le escapó una falta botada por Merquelanz y a Januzaj un disparo a bote pronto que acabó en saque de esquina. A seis minutos para el descanso, el belga buscó en largo a Zaldua y su centro lo cortó con la mano claramente Malsa. La pena máxima la transformó otra vez, en esta ocasión con más fuerza, Oyarzabal. En el descuento. Merino volvió a poner a prueba a Limones.

En la reanudación, Januzaj disparó al larguero en una gran acción individual lo que le convirtió en el jugador más destacado del encuentro. Incluso poco después un centro suyo no encontró rematador cuando solo hacía falta empujarlo. La Real dominaba la situación, gracias a un Remiro imperial que no titubeó en ningún momento y que apareció para detener un buen chut de Matheus. Los minutos transcurrieron sin excesivos apuros hasta que en el descuento Isak anotó el segundo, aunque su disparo fue anulado por un apurado fuera de juego.

La gran Real, la que lucha por todo mirando a los ojos al rival que sea sin importarle su nivel y su jerarquía ha vuelto. Los blanquiazules jugarán una final 32 años después. Un premio por tomarse en serio una competición preciosa que genera más ilusión que ninguna. Que hace soñar. Que permite volar. Que nos hace felices. Esto es muy grande. Mucho más de lo que parece. Lo mejor está por venir. La gran Real es el equipo de moda. Y se lo ha ganado a pulso, por lo bien que juega y por los resultados que cosecha. Se merece culminar la faena. Esto es increíble. Quiero llorar?

La cifra

21.000

localidades. El estadio sevillano de La Cartuja ofrecerá 56.000 asientos para la final de la Copa. La Federación repartirá 21.000 entradas para la Real y otras 21.000 para Granada o Athletic, y reservará 14.000 para sus compromisos.

7

victorias. La Real es el único equipo que ha ganado hasta ahora todos los partidos de la Copa.

El Mirandés dominó de inicio hasta que, mediada la primera parte, perdió fuelle y la Real comenzó a generarle peligro