Cuando la balanza dicta sentencia

es el quinto equipo más goleado de segunda. y en la copa ha recibido diez tantos en cinco partidos. la atrevida propuesta del mirandés, sin embargo, da mucho más de lo que quita al rival txuri-urdin

13.02.2020 | 06:21
Antonio Sánchez y Merquelanz presionan a un jugador del Villarreal, durante los cuartos de final.

Un equipo de Segunda. En unas semifinales de la Copa del Rey. Puede parecer sencillo. Más aún tras echar un vistazo a las estadísticas defensivas del rival. Pero la realidad apunta a algo muy distinto. Señala a un duelo que se presume igualado en sus compases iniciales. Y que, eso sí, resulta muy susceptible de explotar a la mínima. Al fin y al cabo, frente a frente van a estar dos escuadras osadas y valientes, promovedoras de ritmos altos y lanzadas a la hora de presionar en posiciones adelantadas. Si marca pronto la Real, puede tener opciones de incluso sentenciar esta noche la eliminatoria. En cambio, si el Mirandés consigue hacer el 0-1 enlazando un robo con una rápida transición a cargo de sus ofensivos futbolistas de calidad, la confrontación corre el riesgo de complicárseles muy mucho a los de Imanol, nadando ya a contracorriente. Por esto último quería Andoni Iraola empezar en Anduva y no en Anoeta. Porque sabe que, una vez en ventaja, el horizonte se ve desde otra perspectiva.

la estadística Los números del Mirandés definen por sí solos al conjunto castellano. Es el quinto equipo más goleado de Segunda (36 tantos), habiendo disputado un partido menos que el resto (el próximo miércoles recibe al Zaragoza en encuentro aplazado). Y en cinco duelos de Copa ha recibido un total de diez dianas. Tales cifras, sin embargo, cuentan con su contrapartida. Porque solo tres escuadras de la categoría de plata superan sus 35 realizaciones, lo que permite a los de Andoni Iraola ocupar una cómoda décima posición. Y porque los 17 goles que ha marcado en el torneo del KO les han traído a semifinales. ¿Significa todo ello que el Mirandés ataca bien y defiende mal? No. El diagnóstico no resulta así de simple. Las estadísticas analizadas hablan, más bien, de un equipo fiel a su propuesta, consciente de los pros y de los contras que esta implica. Nunca la ha dejado de lado, pese a que el curso no comenzó del todo bien. Y poco a poco ha ido recogiendo frutos.

la idea El Mirandés parte de una estructura inicial de 4-2-3-1, que enseguida se transforma en un claro 4-4-2 a la hora de presionar. Trata de hacerlo arriba, intentando ahogar la salida de balón rival. Y no le importa desguarnecer así la zona ancha, que sufre en caso de que el rival supere su primera línea. Además, los centrales, sobre todo el del sector zurdo (Sergio González), tienden a perseguir a su marca hasta posiciones muy lejanas a la de la zaga propia, circunstancia que completa un cóctel tan prometedor como peligroso, un arma de doble filo. El Mirandés cuenta con auténtico veneno en ataque, gracias a futbolistas rápidos, directos y de gran calidad siempre preparados para la transición tras robo. La cosa cambia, mientras, cuando el adversario de turno se las arregla para filtrar un par de pases y girar así a los dirigidos por Andoni Iraola. Les cuesta goles y ocasiones. Igual que actuar así les proporciona también un importante bagaje ofensivo. La gran pregunta reside en saber qué les va a deparar semejante propuesta en un escenario grande y de césped rápido como Anoeta. Y ante una Real que si por algo destaca es por su trabajada salida de balón, una Real muy capaz de encontrar superioridades aquí y allá para terminar enganchando entre líneas con los Merino, Odegaard y Oyarzabal.

¿salida de tres? No resulta nada aventurado pronosticar para esta noche un panorama muy susceptible de repetirse durante el partido. Aprieta el Mirandés con su 4-4-2. Y mueve la Real el balón atrás, retrasando a la zaga a su pivote y situando a Merino como referente delante de la defensa de tres. ¿Cómo actuarán aquí los visitantes? Durante los últimos partidos han asumido la inferioridad numérica (tres contra dos) en primera línea, y han soltado a uno de sus centrocampistas (posiblemente Guridi hoy) para presionar en la zona ancha. Es decir, para encimar esta noche a Merino. El problema reside así en que el otro integrante de la sala de máquinas, el francés Malsa, se queda solo en la medular, teniendo que abarcar un amplio terreno por el que se moverían Odegaard, Oyarzabal e incluso un Isak dejándose caer a la mediapunta. Si los txuri-urdin logran dar salida de forma limpia al esférico y encontrar a estos futbolistas, pueden hacer muchísimo daño a un Mirandés que prefiere no defender en los aledaños de su área. Sin aludir directamente a esta circunstancia del juego, el segundo entrenador de los burgaleses, el beasaindarra Unai Mendia, reconocía ayer en una entrevista concedida a este periódico los peligros que conllevaría mantener en Anoeta la propuesta habitual. Pero anunciaba también que el Mirandés no variará hoy su idea.

la banda izquierda No solo de atacar y de trabajar la transición defensiva vivirá esta noche la Real. El Mirandés también es capaz de agredir desde fases de posesión. No acostumbra en ellas, eso sí, a buscar ventajas interiores. Se muestra más bien directo. Y utiliza las bandas de forma distinta. El ocupante de la derecha permanece más fijo junto a la línea de cal. Mientras, el extremo zurdo, Martín Merquelanz, se ofrece en la parcela de la mediapunta para recibir o incluso prolongar, dejando su zona libre para que el punta (hoy el brasileño Matheus) se deje caer a ella con diagonales dentro-fuera. A Zaldua le va a tocar vigilar la espalda.