Ubicada al norte de Islandia, frente a la provincia canadiense de Nunavut, en cuya placa tectónica se integra la isla más grande del mundo, con una superficie igual a la mitad de la UE, es política y culturalmente danesa desde hace 300 años.

Es la línea de costa más cercana al Polo Norte y se ubica en el baricentro del triángulo formado por Canadá, Rusia y Europa. Ocupa un lugar de gran valor estratégico para el control, aprovisionamiento y apoyo, junto con las también danesas Islas Feroe, de todo lo que navega por aquellos gélidos mares ahora que, como consecuencia del deshielo del casquete polar, se ha abierto una nueva ruta de tráfico marítimo con China.

La inmensa mayoría de sus habitantes, no llegan a los 60.000, son inuit; el resto, daneses –asentados en seis ciudades y 120 poblados, socialmente en la metrópoli– considerados, hasta bien entrado el pasado siglo, ciudadanos de segunda categoría, objeto de burlas y rechazo. Padecen altas tasas de alcoholismo y suicidio. El pueblo inuit, unos 150.000, con idioma, historia, cultura y tradiciones propias, se distribuye entre Alaska, Canadá y Groenlandia.

La población activa en la isla no llega a las 30.000 personas, muchas enchufadas en una Administración hipertrofiada dependiente de subvenciones, con un nivel formativo muy bajo, consecuencia de la dureza del clima y la ausencia de una red de carreteras, suplida por medios aéreos y marítimos que dificultan y encarecen los desplazamientos.

Los centros médicos groenlandeses son limitados fuera de Nuuk y a la menor complicación se opta por la evacuación aérea, si la meteorología lo permite. El viajero debe llevar un buen seguro que cubra estas contingencias.

Desde la década de los ochenta, los inuit groenlandeses albergan un fuerte sentimiento independentista, siempre y cuando no afecte a su actual calidad de vida y dispongan de recursos suficientes. Harto difícil, porque disponen de una economía muy vulnerable, dependiente de la exportación de los productos de la pesca, casi en su totalidad.

Mientras que las danesas Islas Feroe, haciendo uso de su autonomía, nunca pertenecieron a la Unión Europea, Groenlandia, con un estatuto de autonomía desde 1973 que reconoce su derecho de autodeterminación, se integró para abandonarla, tras un ajustado referéndum, en su particular brexit en 1985, disconformes con la Política Pesquera Común y la normativa sobre la caza de la foca y de la ballena.

Coquetearon con China por la explotación del uranio, interesados los asiáticos por afianzarse en el Ártico, aunque lo dejaron en 2018 por presiones de Washington que, desde 1951, mantienen una importante base aérea en Thule que obligó al desplazamiento de la comunidad inuit y que guarda armas nucleares, confirmado con el accidente ocurrido en 1968.

El presidente de los Estados Unidos Andrew Jonhson planteó en 1867 la adquisición de la isla. En 1946 se ofertaron cien millones de dólares oro, rechazados por Dinamarca. Un nuevo intento, esta vez por parte de Donal Trump en 2019 tampoco culminó con éxito.

Medios de comunicación

Desde 1958 disponen de una emisora de radio pública, la KNR, en idioma groenlandés, que incorpora espacios en danés. En 1982 pusieron en marcha un canal de televisión con informativos en groenlandés y otros programas y boletines en danés. Desde 2013 la televisión pública sólo emite en groenlandés.

Ganadería

La climatología dificulta enormemente la agricultura y la ganadería, aunque crece, junto al turismo, como alternativa al principal medio económico, la pesca y la caza.

En los valles fértiles de Kujataa se practica la agricultura desde hace más de mil años. Existen 37 granjas que crían ovejas de raza nórdica de cola corta, introducida por los vikingos, conocida por su doble capa de lana densa, muy similar a la islandesa ganado vacuno cruce de Angus y Senepol para carne y Holstein, Jersey y Roja Nórdica, para producción lechera, introducidas en los últimos años, bueyes almizcleros (Ovibos moschatus) y renos.

Gastronomía

El plato nacional de Groenlandia es el suaasat, una sopa tradicional elaborada con cebolla, patatas, carne de foca, ballena, reno o aves marinas.

Además, se pueden degustar la morsa, los cangrejos de nieve, los camarones, el fletán, el salmón ártico o el bacalao. Si bien abundan las preparaciones con ahumados, desecados y fermentados de ballena o foca, lo que manda es el pescado crudo.

También consumen órganos crudos –su hígado se considera un manjar– de foca, animal del que se aprovecha todo, incluso la piel, muy rica en colágeno.

El kiviak, producto resultante de introducir aves marinas enteras dentro de una piel de foca sellada y enterrada durante meses, es típico de grandes celebraciones. El mattak son tacos de la piel y la grasa de varios tipos de ballena cortados en pequeños cubos, que se pueden acompañar con salsa de soja, sopa o con distintas sales.

No creo que sea lo que anime a Trump a interesarse por la isla.

Minería

El cobre y la criolita se explotan desde el siglo XIX. La minería del carbón comenzó en 1906. También se extraen zinc, plomo y plata. El uranio se descubrió en 1956. Existen grandes reservas y su búsqueda duró hasta los ochenta, cuando Dinamarca abandonó sus planes de energía nuclear, pero se reactivó en 2002, en contra de la opinión mayoritaria de la población. Casi todos los yacimientos minerales se ubican en áreas inaccesibles y su explotación requeriría la construcción de infraestructuras, amén de miles de operarios, durante pocos años, provocando graves afecciones.

En los setenta comenzaron las prospecciones de gas y petróleo, de las que se estiman importantes reservas, pero las dificultades en su extracción supusieron que, en 2021, se abandonaran estas exploraciones.

Hoy domingo

Patatas con chorizo. Tortilla de ropa vieja. Ensalada verde. Pantxineta de Gasand. Tinto Club de Cosecheros de la Rioja Reserva 2019. Agua del Añarbe. Café. l