Editorial

Nuevas perspectivas

13.09.2021 | 00:35

La evolución positiva de la pandemia, claramente a la baja, y las altas cotas de vacunación auguran la apertura en Euskadi de otra fase con relajación de medidas pero sin olvidar la prevención

L a pandemia remite en Euskadi. Poco a poco, y tras meses duros en los que el covid-19 ha seguido golpeando con fuerza, los indicadores señalan que la quinta ola da síntomas de estar tocando su fin. Los últimos datos, referidos al pasado sábado, revelan que la comunidad autónoma vasca registró un nuevo descenso continuado en el número de nuevos contagios diarios, que se situaron por debajo de los 200 (en concreto, 186), lo que no sucedía desde hace más de dos meses, con una positividad del 4,3%. También la cifra de ingresos hospitalarios experimenta una bajada notable. Estamos, por tanto, ante un escenario de mejoría sustancial, lo que supone un gran alivio desde todos los puntos de vista, tanto sanitario como social. La vacunación masiva –actualmente, por encima del 85% de la población mayor de doce años con la pauta completa– está a punto de cumplir con el objetivo fijado de alcanzar al 90% de inmunizados a finales de este mes. Se trata de un hito cuyo alcance habrá de valorarse con la suficiente perspectiva en un futuro cercano, porque es reflejo de un compromiso y de un trabajo institucional y colectivo como sociedad sin parangón. Queda, sin embargo, mucho por hacer aún, porque el virus continúa activo entre nosotros y estamos aún lejos del objetivo final. En este contexto, el comité asesor del LABI se reúne el viernes para valorar la situación y plantear una readecuación de las medidas de prevención en vigor. La cita tendrá lugar en un momento en el que los expertos contarán ya con datos sobre la evolución de la pandemia después de más de quince días del retorno a la actividad laboral con casi plena normalidad y dos semanas con el curso escolar en marcha, lo que, junto a los indicadores y el volumen de vacunación, dará una imagen real de la situación en la que se encuentra Euskadi y las perspectivas a futuro. Todo parece indicar que, si los datos continúan por la misma senda de las últimas semanas, puede abrirse una nueva etapa en relación a la pandemia en la que puedan relajarse algunas de las restricciones impuestas para prevenir la propagación del virus. No hay que olvidar, sin embargo, que este éxito colectivo no está exento del riesgo de nuevas olas debido a la imprevisibilidad del virus y sus variantes. En todo caso, la prudencia debe presidir, si se diera, esta nueva desescalada que se intuye, y que aún está lejos de alcanzar la normalidad, para impedir más frustraciones.

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