Editorial

Más prudencia, más seguridad

11.05.2020 | 00:51

Euskadi entra hoy en la fase 1 de la desescalada con especificidades y medidas propias, algunas más restrictivas que en el Estado, en la búsqueda de garantizar al máximo la salud y el proceso de transición

El Boletín Oficial del Estado (BOE) oficializó el sábado los términos de la cogestión y cogobernanza del proceso de desescalada y las medidas adoptadas para ello dentro de la prórroga del estado de alarma debido a la pandemia de coronavirus entre los gobiernos español y vasco, fruto del acuerdo alcanzado con el PNV en el Congreso el pasado miércoles. El evidente cambio de tono del lehendakari, Iñigo Urkullu, durante la conferencia de presidentes de ayer es la muestra palpable de que sus demandas de poner fin al mando único van siendo, al menos de momento, atendidas. A consecuencia de ello, Euskadi arranca hoy la fase 1 de la desescalada hacia la nueva normalidad con medidas específicas para su aplicación al conjunto de los territorios históricos de la comunidad autónoma vasca, adaptadas a su realidad sanitaria, su evolución epidemiológica y a sus características, como corresponde con sus competencias genuinas plasmadas en el Estatuto de Gernika. De hecho, algunas de las medidas que entran hoy en vigor en Euskadi –esbozadas ya en el plan Bizi Berri que elaboró el Gobierno Vasco para la desescalada– contienen, por ejemplo, mayores limitaciones en el ámbito de la movilidad o en la reapertura de algunos locales o establecimientos que los que estipulan las normas para aquellas provincias del Estado que entran también en la fase 1. El Gobierno Vasco, en este sentido, ha planteado este tránsito con "un plus de prudencia y seguridad" y criterios basados en el rigor científico adaptados a las características de Euskadi. Esta mayor dureza de algunas medidas –como la prohibición de salir del municipio salvo casos excepciones o de ir a una segunda residencia– deben ser entendidas –más allá de lecturas políticas interesadas y de claro tinte electoralista– como una necesaria búsqueda de la máxima seguridad para la salud pública mediante la restricción de posibles situaciones de riesgo como las aglomeraciones o la diseminación de contactos personales. Prudencia y seguridad son, por tanto, los pilares sobre los que se asienta el proceso de desescalada vasco, elementos extensivos al comportamiento de cada uno de los ciudadanos también a partir de hoy, inicio de esta aún incipiente fase hacia una normalidad que solo será posible si se van cumpliendo las normas que aseguran los parámetros necesarios para ello.