Servilismo

La nueva guerra en la que EEUU e Israel pretenden meter al mundo entero ha vuelto a sacudir el tablero internacional. Y, como ya estamos habituados a ver, hay políticos que saben estar a la altura y otros que provocan el bochorno (no sabemos si propio, pero el ajeno, seguro que sí). Porque es difícil conjugar el mensaje de que nos beneficia ir todos a una y estar bajo el paraguas de la Unión Europea (que lo hace) cuando esa unidad flaquea con el cobarde silencio que guardó el canciller alemán ante las amenazas de Donald Trump a España por negarse a ceder las bases de Rota y Morón para atacar Irán.

Veto

Donald Trump es muy dado a ponerse estupendo cuando algo no sale como él quiere, porque se cree (y a veces está) por encima de todo. Tampoco es muy dado a interesarse por la historia, pero convendría que se empapara bien sobre el Convenio de 1988. Sobre todo porque, por mucho que repita hasta aburrir que puede usar las bases de Morón y Rota cuando quiera, no es así. En Infodefensa hay un artículo muy interesante al respecto, “El cerrojo legal de Rota y Morón: así ampara el Convenio de 1988 el veto de España a las operaciones militares de EEUU en Irán”. Porque sí, hay veto, por muy estupendo que se ponga Trump.

La llamada que nadie tomó en serio

Me despierta una impotencia brutal ver como quien quiere ayudar a veces no puede y cómo la desidia de unos pocos puede costar vidas. Porque sí, las seis muertes de la pasarela de Santander podrían haberse evitado si alguien se hubiera tomado en serio la llamada de Fernando, el transeúnte que llamó al 112. Su alerta fue tristemente premonitoria: “Hay un puente que está roto, cedido. Si pasa un grupo, se caen y se matan”. El 112 sí avisó a la Policía Local de Santander, pero ahí se paró la cadena. Y ahora, con seis cadáveres, a ver quién es el guapo que reconoce que esto ha sido culpa suya.

A buenas horas

Con China al acecho y la amenaza de que Donald Trump mañana se levante con viento sur y dedicar emprender una nueva guerra, es más necesario que nunca protegernos de la incertidumbre internacional. La Comisión Europea parece haberlo entendido (por fin) y ha propuesto “exigir un mínimo de fabricación europea cuando se concedan fondos públicos a sectores estratégicos” (EFE), con el fin de impulsar la reindustrialización del continente. No está mal tras el tiro en el pie del coche eléctrico, pero que no se nos olvide que fue cagada de la UE, y no acierto de China, lo que nos trajo hasta aquí.

Huir de nosotros mismos

Este viernes se celebraba el Día de la Abstinencia Digital. Una fecha que busca algo que suena a ciencia-ficción: Desvincularnos de la tecnología y conectar con nosotros mismos. Sin móviles, sin ordenadores. Difícil, porque las plataformas digitales están diseñadas para que estemos utilizándolas constantemente y “las redes sociales son una excusa perfecta para huir de nosotros mismos”, como explicaba en Onda Vasca el experto digital Julen Linazasoro. Pero necesario para nuestra salud. Él ha decidido predicar con el ejemplo y sumarse a una tendencia cada vez más extendida, la de abandonar las redes sociales.