El PP y Kutxabank
Rajoy va a aprovecharse de las condiciones de Bruselas para hacerse con el control de las cajas vascas e, indirectamente, de Kutxabank, lo que supone una pérdida de soberanía financiera por parte de Euskadi
ESTAMOS en una semana decisiva donde las cajas vascas y su banco Kutxabank se juegan su futuro por mor del Memorándum de Entendimiento (MoU) que el Gobierno de Rajoy firmó en junio con Bruselas como condición para conseguir los 40.000 millones de euros necesarios para rescatar, fundamentalmente, a las cuatro entidades financieras nacionalizadas: Bankia, NovaGalicia, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia. El PP va a aprovechar la conversión de fundaciones especiales de las cajas que dieron origen a esos bancos para aplicar el mismo rasero a las demás, es decir, Kutxa, BBK y Vital, a pesar de que Kutxabank es la entidad más solvente y capitalizada del Estado, según la auditoría presentada recientemente por la consultora Oliver Wyman. El hecho de que las tres cajas vascas pasen a convertirse en fundaciones especiales, quiere decir que jurídicamente dependerán del Estado y no del Ejecutivo vasco, y que su órgano de gobierno será un patronato que puede estar dirigido por el Ministerio de Economía de Madrid. Este cambio en la personalidad jurídica de las cajas vascas significa que Rajoy puede designar directamente a sus representantes, no solo en esas entidades, sino también en Kutxabank, en donde el MoU exige que su participación accionarial esté por debajo del paquete de control. Con este planteamiento, las cajas vascas propietarias al 100% de Kutxabank deberán vender por lo menos el 51% de las acciones para cumplir con las condiciones de Bruselas. Esta pérdida de soberanía financiera está siendo objeto de negociación entre los grupos parlamentarios del PP y el PNV con el fin de llegar a un acuerdo en el que se separe a las cajas de la actividad financiera que está residenciada en Kutxabank. Se pretende que la gobernanza y el control de las cajas vascas esté en manos del Gobierno Vasco y no del Estado, y que Kutxabank como banco se someta a todo tipo de examen permanente por parte de los organismos reguladores. La respuesta a esta situación se sabrá el próximo viernes, cuando expira el plazo dado por Bruselas para que Rajoy responda a la petición del rescate financiero solicitado. El problema es que el PP está decidido a aprovechar las condiciones de Bruselas y la mala imagen que las cajas de ahorro tienen en Europa para hacerse con su control de manera indirecta. Con ello, habrá justos que paguen por pecadores.