Periodista cultural donostiarra. Máster en Periodismo de Investigación y Datos. Crítico de cine y jurado de los Premios Feroz. Torpe, olvidadizo y obsesionado con Ingmar Bergman y la animación. En una entrevista, Ryan Gosling se rio de él.
Estar jodido
En el capitalismo del like todo es lo mismo: exigir más con lo mismo o menos, es decir, a costa de tus condiciones materiales y laborales y en detrimento de la calidad del servicio.
Me reincorporé ayer después de una semana enfermo. Esto se sumó a siete días previos acompañando a un familiar en el hospital. No les hablaré de cómo están las Urgencias –estuvimos diez horas desde que llegamos hasta que nos asignaron una habitación–, ni de que el Hospital Universitario Donostia ostenta el puesto 83 de 100 –ha bajado nueve posiciones con respecto al año anterior– en un listado de reputación de centros clínicos del Estado. Pero es cierto que, como soy algo masoca, he acabado viendo una de las series del momento, The Pitt, que narra la vida en urgencias durante un turno de quince horas. Obviamente, EEUU está todavía lejos de parecerse al País Vasco en lo que a sanidad se refiere, aunque en la serie existe un personaje que es la pieza central en cualquier sistema: la burócrata que pide a los médicos un nivel de satisfacción mayor por parte del cliente, que no paciente –pero sin aumentar la plantilla–, ni habilitar una sola cama más. Eso sí, si evaluásemos la satisfacción de los lectores con lo que escribo, estaría jodido. Pero es que en el capitalismo del like todo es lo mismo: exigir más con lo mismo o menos, es decir, a costa de tus condiciones materiales y laborales y en detrimento de la calidad del servicio.