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Eduardo Iribarren

Director de Noticias de Gipuzkoa desde 2018

Subirse al tren

Parece que se ha propagado cierta resistencia a subirse a un vagón de alta velocidad, comprensible según lo que se lee y oye aunque seguramente alejado de la realidad. Pero el miedo es libre e incontrolable y ante él no hay Manual de Resistencia que valga. ¿O sí?

Subirse al trenJ.J. Guillen

El primer informe oficial sobre las causas del accidente ferroviario en Córdoba apuntan a algún tipo de fractura en la vía, anterior a que circulara por ella el tren siniestrado. Apenas han hecho falta cinco días para arrojar algo de luz y algunas dosis de certeza al suceso, que corría el riesgo de verse envuelto en teorías paranormales, a tenor de la reacción inicial de Óscar Puente, el ministro de Transportes, que no acertaba a explicar qué era lo que podía haber ocurrido y se refería al suceso como algo “tremendamente extraño” porque el tren descarriló en una recta. Es lo que tienen los accidentes, que son imprevistos y causan desconcierto inicial pero que se explican de forma científica a poco que se indague en las secuencias anteriores al hecho. Aunque los primeros indicios parecen apuntar a un deficiente mantenimiento de la infrestructura, ya denunciada por los trabajadores y sus sindicatos, o incluso a un “defecto de fábrica” en los materiales, en palabras del ministro, será mejor esperar a que concluyan las pesquisas. Mientras, parece que se ha propagado cierta resistencia a subirse a un vagón de alta velocidad, comprensible según lo que se lee y oye aunque seguramente alejado de la realidad. Pero el miedo es libre e incontrolable y ante él no hay Manual de Resistencia que valga. ¿O sí?