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¿Cómo ha sido 2020 para Donostia?

01.01.2021 | 23:51
Panorámica general de un pleno donostiarra.

Los portavoces de cuatro de los cinco grupos políticos del Ayuntamiento (EH Bildu, PSE-EE, PP y Elkarrekin Donostia) repasan la gestión de 2020 a partir de cinco preguntas. Este domingo completará el balance el alcalde, Eneko Goia (PNV)

Acaba el 2020 y llega el 2021. ¿Cómo han vivido EH Bildu, el PSE, el PP y Elkarrekin Donostia estos últimos doce meses? La pandemia, el turismo, la cultura, la movilidad en Donostia y las prioridades para el año entrante, sobre la mesa.

Reyes Carrere (EH Bildu): "Un alcalde conservador"

2020 ha sido un año marcado por la pandemia en prácticamente todos los aspectos. ¿Ha sabido el Ayuntamiento adaptarse para hacerle frente? ¿Qué balance hace de la gestión del año pasado?

- Dejando a un lado el lógico desconcierto inicial, la realidad es que el Gobierno municipal ha estado superado por los acontecimientos. En lugar de ser proactivo, Eneko Goia ha decidido esperar a ver si las cosas se iban arreglando solas, esperando en todo momento instrucciones de Ajuria-Enea. Y, lo más grave, ante una crisis socio-económica como la que estamos viviendo, no ha mostrado la voluntad de buscar soluciones consensuadas con las diferentes sensibilidades políticas y sociales de la ciudad. Y parece que quiere seguir así en 2021. El 2020 ha dejado claro que tenemos un alcalde muy conservador.

Uno de los sectores más golpeados ha sido el del turismo y la hostelería, ambos con un peso importante en Donostia. ¿Cree que el Ayuntamiento debe actuar, más allá de las medidas tomadas hasta ahora? ¿Cómo?
- Sin olvidar al pequeño comercio, los y las trabajadoras autónomas y las mujeres de sectores de la limpieza o los cuidados. Nosotras hemos propuesto desde el principio medidas de urgencia para ayudar a los y las trabajadoras de todos estos sectores. Sin embargo, si algo ha dejado claro esta pandemia en Donostia es la debilidad del modelo de turismo que este gobierno impulsa desde hace años. Tenemos la oportunidad de no cometer los mismos errores. Hay que tomar medidas de calado para diversificar la economía urbana hacia modelos más sostenibles y fuertes: sector de las energías renovables, transición digital, tractores económicos en los barrios y un sistema de cuidados público y fuerte. Hay sectores en nuestra ciudad que pueden situarnos en Euskal Herria y Europa como uno de los referentes. Tenemos la generación mejor preparada, la experiencia de estos meses en los que hemos visto nuestras debilidades y fortalezas, y es conocida nuestra capacidad para afrontar y superar en comunidad situaciones muy difíciles. Solo falta la voluntad del alcalde y su gobierno para aplicar políticas comunitarias.

A pesar de la pandemia, intentar mantener la actividad cultural ha sido una apuesta del Ayuntamiento y de otras instituciones y, de hecho, ha habido Quincena, festival de Jazz y de Cine, mientras Donostia Kultura y el Kursaal siguen programando adaptándose a las limitaciones. ¿Era importante mantener esa actividad cultural? ¿Por qué?
- Nosotras ya en abril pedimos que se reactivaran actuaciones culturales con todas las garantías de seguridad. La cultura determina la identidad de un pueblo y nuestra apuesta en ese sentido es firme y clara. Lamentablemente, la inercia de este Gobierno es programar solo en el centro y las actividades en los barrios han sido suprimidas de raíz. Hemos reclamado que los recursos que garanticen el respeto de las normas sanitarias también se pongan al servicio de los agentes culturales de los barrios.

La pandemia ha cambiado las prioridades de la sociedad y los donostiarras€ ¿Las del Ayuntamiento también? ¿Cuáles deberían ser las de 2021?
- Creo que la pandemia ha dejado en evidencia una serie de necesidades y prioridades de la ciudadanía que no estaban cubiertas ya de antes y que se han hecho más visibles y profundas. Son las prioridades de este gobierno las que deben cambiar. Se deben poner en marcha políticas comunitarias que garanticen el derecho a una vivienda digna, un trabajo digno, la salud, los cuidados, el bienestar, la igualdad entre hombres y mujeres, la lucha contra el cambio climático...

Pero, desgraciadamente, Eneko Goia no está por la labor de cambiar sus prioridades. Los proyectos que han seleccionado para ser financiados por los fondos europeos son un calco del programa de Gobierno de 2019: actúan como si la pandemia y sus consecuencias no hubieran ocurrido.

¿La situación sanitaria puede servir para acelerar cambios en el espacio público y en la movilidad en favor del peatón? Se ha decidido el cierre de La Concha los festivos, la desaparición de un carril, está sobre la mesa peatonalizarla de forma definitiva, el proyecto para peatonalizar el entorno del Buen Pastor...
- Desde el Gobierno municipal aseguran que están esperando a terminar las obras del metro. Pero la mala planificación de ETS ha causado graves accidentes que, aunque por suerte no han tenido consecuencias personales, han disparado los sobrecostes y han retrasado hasta 2024 su puesta en marcha. Sin embargo, se necesitan actuaciones de calado que no tienen por qué esperar, como los bidegorris a los polígonos industriales y peatonalizaciones en los barrios. Nuevamente, el gobierno municipal está teniendo una visión centralista de la ciudad. Nosotras reclamamos un sistema de movilidad integral, desde Igeldo hasta Buenavista y desde la Parte Vieja hasta Añorga.

Por otro lado, la ciudadanía reclama espacios públicos cubiertos en todos los barrios y lo que ha demostrado Goia en sus años de alcalde es que no es una de sus prioridades.

Marisol Garmendia (PSE): "El espacio público es más necesario que nunca"

2020 ha sido un año marcado por la pandemia en prácticamente todos los aspectos. ¿Ha sabido el Ayuntamiento adaptarse para hacerle frente? ¿Qué balance hace de la gestión del año pasado?

- Creo que sí ha sabido adaptarse y responder con prontitud y eficacia a las necesidades derivadas de la pandemia, tanto en lo que se refiere a la seguridad higiénica y sanitaria de espacios públicos e instalaciones, como en el refuerzo de las ayudas sociales, con recursos para personas sin hogar, llamadas a personas mayores que estaban solas para ver qué necesitaban... Y ha habido ayudas económicas al comercio y hostelería, con más de tres millones en la primera oleada y cinco en la segunda...

Uno de los sectores más golpeados ha sido el del turismo y la hostelería, ambos con un peso importante en Donostia. ¿Cree que el Ayuntamiento debe actuar, más allá de las medidas tomadas hasta ahora? ¿Cómo?
- El Ayuntamiento está actuando desde el primer momento. Fuimos los primeros que abordamos con recursos propios ayudas directas al pequeño comercio y a la hostelería. También ha habido exenciones de tasas de basuras o de ocupación de espacio público, hemos flexibilizado la normativa de terrazas para facilitar su ampliación, seguimos apoyando al comercio y hostelería a través de las plataformas de venta online y bonos de consumo... Estamos respondiendo en la medida de nuestras posibilidades. Pero es un sector que necesita ayudas e incentivos también de otras administraciones que ya se están poniendo en marcha, como el Gobierno Vasco y el Gobierno del Estado.

Respecto al turismo, también hay un apartado de ayudas para empresas vinculadas al sector en el PREK. Además de en los hoteles, se está viendo el peso que tiene en el comercio y la hostelería. Y la Sociedad de Turismo ha hecho diferentes campañas para promocionar el turismo hacia dentro: con la movilidad reducida, el objetivo es ser turistas en nuestra ciudad. Eso este verano se ha notado.

A pesar de la pandemia, intentar mantener la actividad cultural ha sido una apuesta del Ayuntamiento y de otras instituciones y, de hecho, ha habido Quincena, festival de Jazz y de Cine, mientras Donostia Kultura y el Kursaal siguen programando adaptándose a las limitaciones. ¿Era importante mantener esa actividad cultural? ¿Por qué?
- Sí era importante. No nos tenemos que olvidar de la industria cultural. En esta ciudad es muy importante, y era esencial mantener la actividad haciendo una apuesta por la seguridad que se ha constatado que ha sido acertada. Han demostrado que, a pesar de la pandemia, se puede programar con seguridad y con calidad.

La pandemia ha cambiado las prioridades de la sociedad y los donostiarras€ ¿Las del Ayuntamiento también? ¿Cuáles deberían ser las de 2021?
- Claro que ha cambiado. Ahora la prioridad es garantizar y velar por la salud de la ciudadanía y hemos tenido y seguiremos teniendo que reforzar todos los aspectos vinculados a eso y los servicios sociales. La crisis está dejando brechas sociales, económicas y también digitales, que son importantes, ahora que Internet suple la cercanía física. Para 2021 las prioridades son esas mismas, resolver con eficacia y de manera coordinada las necesidades de la ciudadanía impulsando también todo lo que tiene que ver con la sostenibilidad ambiental y el cuidado de los espacios públicos. Se ha visto que son más necesarios que nunca: un entorno urbano sostenible y una movilidad sostenible, con más espacios para el peatón y la bicicleta, que se han visto esenciales.

¿La situación sanitaria puede servir para acelerar cambios en el espacio público y en la movilidad en favor del peatón? Se ha decidido el cierre de La Concha los festivos, la desaparición de un carril, está sobre la mesa peatonalizarla de forma definitiva, el proyecto para peatonalizar el entorno del Buen Pastor...
- Tiene que acelerar todos estos cambios; si no, no estaremos entendiendo nada. Los socialistas donostiarras siempre hemos defendido la peatonalización de las calles y la recuperación de espacios públicos para una movilidad sostenible, que es primero a pie y en bicicleta, y después eléctrica y en ferrocarril, por eso la apuesta por el Metro de Donostialdea y la electrificación de la flota de autobuses. Los proyectos que estamos impulsando hacen referencia a esta recuperación de espacios públicos, tanto en la bulevarización de Loiola, como en la eliminación del viaducto de Iztueta o la ampliación del paseo de La Concha.


Borja Corominas (PP): "Falta ambición para trabajar en otro futuro"

2020 ha sido un año marcado por la pandemia en prácticamente todos los aspectos. ¿Ha sabido el Ayuntamiento adaptarse para hacerle frente? ¿Qué balance hace de la gestión del año pasado?

- A nivel sanitario está claro que ha sido un jaleo para todas las administraciones y el Ayuntamiento se ha adaptado. Lo que sí echamos de menos es cierta ambición para posicionarnos sobre qué va a pasar a partir de ahora, cuál va a ser el futuro de la ciudad, dónde queremos estar. Hay elementos tractores en la ciudad y echamos de menos empezar ya a trabajar en un futuro diferente que pase por la innovación, tecnología, sanidad, educación... Eso no se ha hecho. La palanca de cambio que tiene que ayudar a afrontar ese futuro son los fondos europeos y el Ayuntamiento no ha hecho los deberes en esa tarea. El primer borrador del Gobierno Vasco nos relegaba a la inoperancia; veremos con la nueva propuesta cuál ha sido el papel real del Ayuntamiento.

Uno de los sectores más golpeados ha sido el del turismo y la hostelería, ambos con un peso importante en Donostia. ¿Cree que el Ayuntamiento debe actuar, más allá de las medidas tomadas hasta ahora? ¿Cómo?
- Hostelería y comercio creo que son los sectores más dramáticamente impactados. No van a salir del pozo únicamente con ayudas directas, aunque son importantes, y el Ayuntamiento tampoco tiene la capacidad para salvarlos a base de ayudas. Pero sí puede regular diferente para que puedan afrontar los próximos años con más garantías; y no lo ha hecho. Más allá de bonificar hasta cierto punto las tasas, no está afrontando el futuro de estos sectores con esa ambición que reclamamos. En la hostelería no hay algo que ponga en duda el modelo de negocio, pero en el comercio sí, y el COVID ha sido la puntilla. Se calcula que el 23% de los comercios pueden cerrar a partir de 2021: 1.800 personas en la calle en un sector con importantes barreras de entrada.

En el turismo también se tiene que actuar, pero tenemos que reflexionar sobre qué turismo necesitamos a partir de ahora, cuando baje la ola tenemos que ver cómo se posiciona San Sebastián. Tenemos la ventaja de que no somos un turismo masificado.

A pesar de la pandemia, intentar mantener la actividad cultural ha sido una apuesta del Ayuntamiento y de otras instituciones y, de hecho, ha habido Quincena, festival de Jazz y de Cine, mientras Donostia Kultura y el Kursaal siguen programando adaptándose a las limitaciones. ¿Era importante mantener esa actividad cultural? ¿Por qué?
- Sí era importante. Me gustaría felicitar a los tres directores. Han hecho un gran trabajo y se han cumplido de forma estricta las medidas de seguridad. Lo que no hubiera hecho es incentivar algunas fiestas populares. También he echado de menos que no se haya permitido al sector cultural privado programar, solo se ha hecho desde el sector público haciendo competencia desleal; ellos también podían haberlo hecho con las medidas de seguridad.

La pandemia ha cambiado las prioridades de la sociedad y los donostiarras€ ¿Las del Ayuntamiento también? ¿Cuáles deberían ser las de 2021?
- Tiene que plantearse el futuro y conseguir que los sectores más perjudicados sobrevivan a la pandemia, hostelería y comercio sobre todo. Si se tienen que aplazar inversiones en infraestructuras no prioritarias se debe hacer. En segundo lugar, en 2021 nos debemos posicionar para convertir San Sebastián en un ciudad competitiva en un mundo cada vez más complejo.

¿La situación sanitaria puede servir para acelerar cambios en el espacio público y en la movilidad en favor del peatón? Se ha decidido el cierre de La Concha los festivos, la desaparición de un carril, está sobre la mesa peatonalizarla de forma definitiva, el proyecto para peatonalizar el entorno del Buen Pastor...
-No creo que el COVID tenga una influencia directa, pero sí es un acelerador del cambio. En La Concha, yo no sé si es necesaria la peatonalización: la gente ya se pasea tranquilamente, las bicis también... Antes de gastar un euro, nos debemos plantear qué problema se soluciona peatonalizándola, y yo no sé si se soluciona alguno. En el Buen Pastor sí tiene mucho más sentido y puede revitalizar la zona. Por otro lado, la movilidad de la ciudad se transformará en bicicleta. Nos lo tenemos que tomar en serio y para eso necesitamos una red de bidegorris mucho más completa y ambiciosa y fomentar su uso. En ese sentido, me ha sorprendido que la nueva Dbizi haya puesto estaciones de bicis eléctricas en la zona llana, cuando sí son necesarias para ir de Sagüés a Altza y ahí no las hay.

Aitzole Araneta (Elkarrekin Donostia): "Hay que mejorar el acceso a la vivienda"

2020 ha sido un año marcado por la pandemia en prácticamente todos los aspectos. ¿Ha sabido el Ayuntamiento adaptarse para hacerle frente? ¿Qué balance hace de la gestión del año pasado?

- En primavera fue todo muy repentino, pero el Ayuntamiento supo reaccionar rápido y adaptarse. Sin embargo, tras la desescalada y en verano, no supo anticipar lo persistente que iba a ser el virus. Esto ha llevado a ciertas contradicciones, como que en primavera había que limitar los aforos de los autobuses y ahora no, o que entonces había que evitar que hubiera nadie durmiendo en la calle pero ahora no es necesario.

Ha sido un año duro también para la viabilidad de los pequeños negocios y de incertidumbre en general. Por eso consideramos fundamental que todas las formaciones seamos capaces de dejar cuestiones partidistas de lado y busquemos soluciones.

Uno de los sectores más golpeados ha sido el del turismo y la hostelería, ambos con un peso importante en Donostia. ¿Cree que el Ayuntamiento debe actuar, más allá de las medidas tomadas hasta ahora? ¿Cómo?
- Nosotras entendemos que a cualquier sector que se vea forzado a permanecer cerrado se le debería prestar especial ayuda. Hemos propuesto un plan de rescate que se centre especialmente en los negocios más pequeños, a los que les ha costado especialmente adaptarse. También propusimos una línea de ayudas específicas para sectores como el de pequeños operadores turísticos que no tienen el músculo financiero de las grandes cadenas. Si la situación sanitaria empeora, podría haber nuevos cierres, por eso se debería estar trabajando ya para anticiparse.

A pesar de la pandemia, intentar mantener la actividad cultural ha sido una apuesta del Ayuntamiento y de otras instituciones y, de hecho, ha habido Quincena, festival de Jazz y de Cine, mientras Donostia Kultura y el Kursaal siguen programando adaptándose a las limitaciones. ¿Era importante mantener esa actividad cultural? ¿Por qué?
- Hemos defendido desde el principio que era esencial mantener la actividad cultural, porque ayuda a reflexionar, crea identidad y es una herramienta de transformación pero también de enriquecimiento y de gozo. Especialmente la cultura viva (teatro, conciertos€) ha quedado en una situación de mayor vulnerabilidad. Llevamos una iniciativa nada más volver del confinamiento, aprobada en pleno, que iba en este sentido, y apoyamos firmemente las iniciativas dirigidas a activar la cultura en directo en condiciones de seguridad.

Es innegable que el confinamiento total lo pudimos sobrellevar algo mejor precisamente porque teníamos productos culturales; nos parece de justicia apoyar al sector para que siga ahí cuando esto termine.

La pandemia ha cambiado las prioridades de la sociedad y los donostiarras€ ¿Las del Ayuntamiento también? ¿Cuáles deberían ser las de 2021?
- Muchas de las reclamaciones que veníamos haciendo antes se ha demostrado que eran esenciales. Hasta ahora la única vacuna 100% efectiva era la protección de nuestros hogares y no todo el mundo tiene acceso a una vivienda en Donostia. Hay gente que vive en la calle, en habitaciones alquiladas o en pisos pequeños en los que es casi imposible aislarse si hay contagios. La pandemia ha demostrado que es fundamental mejorar el acceso a la vivienda.

En cuanto al pequeño comercio, ya llevábamos muchos años en los que se cerraban muchas más tiendas de las que se abrían: un tercio no ve clara su supervivencia a medio plazo. Sin políticas serias de apoyo, muchos no podrán sobrevivir a esta crisis.

También ha quedado clara la necesidad de dignificar y mejorar las condiciones de las trabajadoras del sector de los cuidados. Tiene que ser una prioridad de todos los partidos.

¿La situación sanitaria puede servir para acelerar cambios en el espacio público y en la movilidad en favor del peatón? Se ha decidido el cierre de La Concha los festivos, la desaparición de un carril, está sobre la mesa peatonalizarla de forma definitiva, el proyecto para peatonalizar el entorno del Buen Pastor...
-La ciudad debe ir evolucionando para tener cada vez menos coches, menos ruido y menos contaminación. La tendencia debe ser ir quitándole espacios a los coches y recuperarlos para peatones y bicicletas. La pandemia ha provocado un descenso del tráfico, por lo que es el momento para establecer medidas de ese tipo. Pero en Donostia apenas se ha avanzado: en primavera se anunciaron más de una docena de peatonalizaciones que no se han llevado a cabo.

Este domingo el alcalde de Donostia, Eneko Goia, completará el balance.