“En relaciones largas no hay que esperar a tener ganas; hay que empezar a sentir placer para que aparezcan”
Laura Morán, psicóloga, sexóloga y terapeuta familiar ofreció una charla el pasado martes en el Cine Modelo de Zarautz organizada por ZarautzOn
Laura Morán es psicóloga, sexóloga y terapeuta familiar. El pasado martes ofreció una charla en el Cine Modelo organizada por la asociación ZarautzOn. Autora del libro Orgas(mitos), atiende a este periódico para explicar por qué seguimos necesitando que la ciencia nos explique el placer.
Sexo y terapia de pareja
Si el sexo es pura mecánica biológica que tiene el gen para sobrevivir y reproducirse, ¿cómo hemos acabado convirtiéndolo en una fuente de tanta ansiedad y complejos?
Porque le hemos añadido una capa social y cultural enorme. Incluso en animales como los delfines o bonobos el sexo tiene un componente social, pero nosotros le hemos sumado roles, a la vez que estereotipos. Convertimos lo que debería ser lúdico y divertido en una obligación por cumplir unos estándares y ahí es donde empieza la ansiedad.
Es experta en terapia de pareja. ¿Se puede tratar una relación en crisis ignorando su salud sexual?
A veces sí, pero en general no. La formación suele estar separada, pero la interacción sexual en la pareja es un nutriente que implica comunicación, complicidad y confianza. Es como salir a hacer senderismo: es una actividad que nutre la relación. Pero ojo, solo es esencial si es importante para ambos; hay parejas donde la sexualidadpasa a un quinto plano y esto, si para ninguno es un problema, no hay conflicto.
Sexo y humor, como magnífico lubricante
Participa en plataformas de ciencia como Naukas y programas como Órbita Laika usando mucho el humor. ¿Cree que la sociedad está desinformada o es que el tabú es tan fuerte que el rigor científico solo entra así?
El humor es un magnífico lubricante para hablas sobre la sexualidad. El tabú sigue ahí y todavía da vergüenza la temática, pero el problema real hoy es el exceso de desinformación. En redes sociales hay mucho “opinólogo” generando ruido. Mi trabajo es dar la información necesaria para que la gente tome decisiones libres. Antes la falta de datos nos hacía inventar y ahora el exceso de ruido dificulta conocer los datos científicos veraces.
En sus charlas propone dejar de usar el término “preliminares”. ¿Por qué es tan importante este cambio de nombre?
Las palabras crean realidades. Si algo es “preliminar”, es como un entremés que te puedes saltar para ir al primer plato: el coito. Pero en el sexo heterosexual, el coito no es ni siquiera lo que más satisfacción da. Nuestro órgano del placer es el clítoris, que está en el exterior. Esa visión es una herencia de cuando sólo veíamos el sexo como reproducción. Como suelo decir con ironía: si el coito fuera lo único, ¡pobres lesbianas, morirían vírgenes e insatisfechas!
Mitos y eyaculación precoz
Después de años de terapia habrá visto a muchas personas sentirse “defectuosas”, ¿cuál es el mito que al desmontarlo con ciencia produce más alivio en sus pacientes?
En los hombres, el miedo a perder la erección. Vienen con la idea de que deben mantenerla para que ella llegue al orgasmo, y cuando entienden que no es así, se relajan. En las mujeres, la falta de deseo. Cuando les explicas que el deseo no es algo que “tengas que dar” que dar a tu pareja, sino algo que quieres compartir cuando te apetece, sienten un alivio inmenso. Además, el deseo suele ser un indicador de estrés o de problemas en otras áreas de la vida.
¿Sigue siendo la eyaculación precoz un tema del que no se habla por miedo a perder el “carnet de macho alfa”?
Totalmente. Siempre “le pasa a un amigo”. Los hombres llevan los estándares de rendimiento colgados del pene. Es curioso: la eyaculación precoz es una demanda casi exclusiva de parejas heterosexuales. En las parejas de hombres no suele haber este drama porque no condicionan el orgasmo de uno a la erección del otro. Tienen un “buffet libre” de prácticas: manos, boca... En cambio, los heterosexuales creen que si el pene pierde la erección, ella se queda sin orgasmo y eso no es así.
Las ganas a "corto y largo plazo"
La cultura nos vende que el deseo es espontáneo y explosivo, como en las películas. ¿Cómo se le explica a alguien que no sentir ganas “de repente” no significa que su relación esté muerta o que su cuerpo no funcione?
Las “mariposas” del principio son sólo incertidumbre y dopamina por la novedad. Tras diez años y una hipoteca, la novedad no existe, pero has ganado confianza. El “deseo en respuesta” es como un bombón: quizá no estabas pensando en bombones pero alguien te ofrece un trocito y sientes el placer al probarlo. En ese momento, deseas el resto. En parejas largas no hay que esperar a tener ganas; hay que empezar a sentir placer para que las ganas aparezcan.
Si pudiera borrar dos o tres mitos de la cabeza de toda la sociedad, ¿cuáles eliminaría primero?
Para los hombres, los estereotipos de rendimiento. Para las mujeres, el desconocimiento sobre su propio clítoris. Y para todos, la presión de la “liberación sexual”. Ahora parece que si no tienes una vida sexual frenética de “follarina del bosque”, lo estás haciendo mal. Lo ideal es la libertad de poder decir “no me apetece”, salir del guion y vivir de la diversidad, que es lo que define realmente a la sexualidad humana.
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