En Oñati, hay un pequeño gran movimiento que lleva más de una década luchando por un derecho que muchos damos por sentado: la libertad de moverse sin obstáculos. Trauti Elkartea nació en 2012 con un propósito claro: mejorar la accesibilidad para las personas con movilidad reducida y sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de respetar espacios pensados para quienes más lo necesitan.
Lo que comenzó como una reivindicación concreta se ha convertido en un compromiso firme . Porque la accesibilidad no depende solo de leyes o infraestructuras, sino también de la responsabilidad cotidiana de cada vecino y vecina.
Dentro de sus acciones, Trauti acaba de lanzar una nueva campaña de concienciación centrada en los estacionamientos reservados. El lema es contundente: “Ponte en su lugar, no en su aparcamiento”. Una frase sencilla que invita a cambiar la mirada antes de actuar.
Actitudes que se repiten
La iniciativa no surge por casualidad. Trece años después de su creación, todavía se repiten actitudes que no han cambiado, y que afectan directamente al colectivo que agrupa la asociación Por eso han decidido reforzar el mensaje: los estacionamientos marcados en azul deben respetarse y utilizarse con responsabilidad.
Se han distribuido folletos explicativos para que la información llegue puerta a puerta, además de carteles y pegatinas. El objetivo es visibilizar situaciones que se observan a diario y que muchas veces se justifican con frases como “solo serán dos minutos”. Aunque parece poco tiempo, en ese intervalo puede llegar una persona que sí tiene autorización para aparcar y encontrarse sin plaza. Estos espacios están habilitados por un motivo específico y es fundamental cumplir la normativa y hacer un uso responsable en todo momento.
Abrir la puerta con comodidad
En los materiales que han sacado se recuerda que los aparcamientos azules son más anchos que los convencionales porque no están ideados solo para estacionar, sino para permitir que una persona con movilidad reducida pueda abrir completamente la puerta, desplegar una rampa o realizar la transferencia desde una silla de ruedas al vehículo con seguridad. Sin ese espacio extra, acceder o salir del coche puede convertirse en una maniobra imposible.
"Falta de empatía y respeto"
La campaña pone el foco, a su vez, en las obligaciones y en los usos indebidos. Recalca que la tarjeta para aparcar es personal e intransferible y que únicamente puede utilizarla su titular. No es correcto emplear la de un familiar cuando no corresponde, ni tampoco estacionar sobre la acera o invadir un paso de peatones impidiendo el tránsito de una silla de ruedas. Son conductas que a veces se minimizan, pero que pueden obligar a una persona a descender a la calzada, dar un rodeo innecesario o incluso renunciar a su desplazamiento. “Puede conllevar una multa, pero, sobre todo, refleja una falta de empatía y respeto hacia las personas con movilidad reducida”, subrayan.
Visitas a los centros escolares
Pero este trabajo tiene raíces profundas. Desde su creación, Trauti ha recorrido un largo camino: campañas en colegios, colaboraciones con el Ayuntamiento, estudios sobre aparcamientos, excursiones adaptadas y la organización de Trauti Eguna, un evento que cada año pone de manifiesto los retos de la accesibilidad. También han contado con la presencia del director y guionista Pedro Solís en charlas educativas, y han llevado sillas 'Joëlette' a los senderos de montaña, demostrando que la movilidad reducida no tiene por qué limitar la aventura.
Ahora, la asociación vuelve a mirar a las y los más jóvenes. Este año regresarán a las aulas el próximo día 20, con una primera sesión en Txantxiku Ikastola. La siguiente cita será el 3 de marzo en Elkar Hezi y, tres días después, el 6, en Urgain. El alumnado de quinto curso de Primaria podrá conocer cómo es la vida de quienes se enfrentan a barreras diarias y plantear sus preguntas en un diálogo cercano.