El sindicato ESAN (Euskal Polizien Sindikatua) ha denunciado “las agresiones, ataques y amenazascontra los agentes de la Policía Municipal de Arrasate durante la identificación a los autores que pintaban un grafiti en la vía pública en la noche del 9 de enero. En una nota, ESAN apunta que varias personas arremetieron en ese momento contra los agentes “empuñando palos”, en una acción que considera “inaceptable”.

La central sindical insiste en su comunicado que la Udaltzaingoa “trabaja para hacer cumplir la ley y garantizar la seguridad de la ciudadanía”, y que el hecho de “agredir o acosar” a un agente en función de su labor “no puede considerarse un arrebato de enfado, sino agresión a la autoridad que debe tener consecuencias”.

Tras agradecer el mensaje de apoyo expresado por la alcaldesa de Arrasate, Maider Morras, y por el Consistorio de la localidad, subraya que “el respaldo real se mide más en los hechos que en las palabras”. Por ese motivo, ESAN exige que se "identifique a los agresores" y que se lleve el caso ante los juzgados “hasta las últimas consecuencias”, incluyendo la posibilidad de que el Ayuntamiento se persone como acusación particular.

"Discursos que normalizan la violencia y las agresiones"

Además, reclama que se garantice a la Policía Municipal “una protección jurídica plena, recursos y medidas de seguridad laboral, como protocolos de actuación, dispositivos adecuados, y otras herramientas que permitan proteger a los agentes mientras realizan su labor”. El sindicato pide también que se corten “de raíz” los discursos que “pretenden normalizar la violencia y las agresiones”.

“Aquí no hay dos partes equiparables. Agredir a un funcionario público no es una opinión: es un delito”, defiende ESAN, que ha expresado al mismo tiempo su intención de ejercer «presión» y hacer “un seguimiento completo” de este asunto “hasta que se esclarezcan completamente los hechos y exista una respuesta contundente”.