Las cartas que la Mancomunidad de Debabarrena ha remitido a vecinos que no cumplen con los usos mínimos del contenedor orgánico (marrón) están generando un notable revuelo entre quienes las han recibido.
Los primeros municipios en los que se ha adoptado esta medida han sido Eibar, Ermua y Elgoibar, pero no serán los únicos en los que las cartas se harán presentes.
Esas mismas cartas llegarán a los vecinos del resto de localidades de la comarca que no hayan cumplido con los mínimos del programa control del uso del contenedor marrón, ya que el plan ha tenido como campo de actuación el conjunto de los pueblos de Debabarrena.
Reciclaje selectivo
La iniciativa forma parte de un plan de concienciación impulsado por la Mancomunidad de Debabarrena ante los preocupantes datos de recogida selectiva de residuos orgánicos en la comarca.
Según los objetivos marcados por la legislación europea, la recogida de residuos orgánicos en Debabarrena debería situarse en un 55% en 2025 y alcanzar el 60% en 2030, pero la realidad actual está lejos de esas cifras.
De hecho, y a falta de los datos definitivos de diciembre, desde la Mancomunidad de Debabarrena avanzan que la comarca no llegará al 50%.
Mal uso de los contenedores
La campaña de control del uso del contenedor orgánico puesta en marcha por la Mancomunidad de Debabarrena comenzó en la primavera de 2025.
Las razones para su puesta en marcha se basaban en la constatación del mal uso del contenedor marrón, con la presencia de muchos residuos considerados impropios entre los restos orgánicos.
A ello se sumaba, como contrapartida, la utilización del contenedor de la fracción resto como destino final de material de tipo orgánico, entremezclado con otros residuos.
Encarecimiento del tratamiento
Además de las consecuencias medioambientales, este mal uso tiene un impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos, tanto de aquellos que vulneran las normas como de los que hacen una utilización correcta de los contenedores.
El tratamiento de residuos impropios en el contenedor orgánico, así como la presencia de materia orgánica en la fracción resto, supone un coste más elevado de las labores de reciclaje. La consecuencia de ello es una factura que, finalmente, acaba repercutiendo en el conjunto de la ciudadanía a través del encarecimiento de la tasa de basuras.
Control de los usos
Para llevar a cabo el análisis, la Mancomunidad tomó como referencia el número de aperturas mensuales por tarjeta a lo largo de un periodo de cinco meses.
Finalizado el plazo, se revisó el comportamiento de cada vivienda y se procedió a enviar cartas a aquellos hogares que, en ese periodo, habían registrado tres o más meses con menos de cuatro usos del contenedor marrón.
Datos de Elgoibar
Los datos recopilados en Elgoibar reflejan con claridad la dimensión del problema. En el municipio hay contabilizados 5.200 hogares y se han enviado 3.100 cartas a hogares que no cumplían con el mínimo de cuatro aperturas al mes, una cifra considerada preocupante.
Además, dentro de ese total, destacan 1.600 viviendas que durante esos cinco meses no utilizaron el contenedor marrón ni una sola vez, lo que representa alrededor del 32% del total de hogares.
Otro dato relevante es que alrededor de un 10% de los hogares ha realizado menos de cinco usos a lo largo de los cinco meses que ha durado la campaña, una cifra que viene a agudizar la preocupación de la Mancomunidad de Debabarrena.
Aun así, la Mancomunidad también subraya que existen datos positivos: en Elgoibar, aproximadamente un 22% de los usuarios ha utilizado el contenedor marrón más de 30 veces, lo que demuestra que hay una parte de la población que recicla correctamente y de forma constante, sin necesidad de nuevas medidas restrictivas.
Eibar, porcentaje de residuos y población
En el caso de Eibar, la situación tiene un matiz adicional, ya que el municipio cuenta con una tasa diferenciada en la que el número de usos del contenedor orgánico influye en lo que paga cada hogar.
La lectura de los datos recogidos en la villa armera indica que el uso de la tarjeta marrón y, consecuentemente, el número de aperturas es mayor que en los otros pueblos de la comarca.
A priori, es una buena noticia, pero un análisis más detallado muestra que la cantidad que se recoge no es proporcional al número de vecinos, lo que da pie a derivadas que conviene estudiar, según señalan desde la Mancomunidad.
Pasos a dar
Desde la Mancomunidad admiten que algunas personas han recibido mal el escrito, pero consideran que es un paso necesario para concienciar a la ciudadanía.
De hecho, creen que la medida ya está teniendo un primer efecto positivo, ya que se ha detectado un incremento en las peticiones de tarjetas por parte de personas que hasta ahora no disponían de ellas y ahora parecen dispuestas a mejorar su compromiso con el reciclaje
“Debemos saber cuál es nuestra realidad. Vemos que otras comarcas de Gipuzkoa cumplen con los objetivos marcados y, además, lo hacen con facilidad. Recogen por encima de 70 kilos por habitante y año, mientras que Debabarrena se situará en el entorno de los 54 kilos en 2025”, señalan desde el ente comarcal encargado de la recogida de las basuras.
Desde la Mancomunidad reconocen que el cambio de hábitos no siempre resulta cómodo, pero afirman que es imprescindible para cumplir con la normativa y mejorar los resultados. "Llevamos años impulsando campañas de concienciación, pero no se están obteniendo los resultados que se buscan. Es necesario que comprendamos que es un compromiso común y que todos tenemos que participar en mejorar el reciclaje", terminaron diciendo desde la Mancomunidad de Debabarrena.