El primer centro sociosanitario de Euskadi, ubicado en Aretxabaleta, implanta un modelo pionero para el bienestar de las personas mayores
El proyecto POBA, que inicia su actividad con vocación de extenderse a otros municipios, se centra en mayores de 70 años y representa un cambio de paradigma en el sistema de cuidados, apostando por la prevención, la coordinación y la atención personalizada
Aretxabaleta ha dado un paso decisivo en la transformación del sistema de cuidadosal convertirse en el primer municipio de Euskadi en contar con un centro sociosanitario que concentra, bajo un mismo techo, la atención sanitaria y los Servicios Sociales municipales. A esta integración física y al trabajo conjunto se suma POBA, un proyecto piloto innovador que refuerza la prevención, la coordinación y la atención centrada en las personas mayores de 70 años.
La iniciativa está impulsada conjuntamente por el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Gipuzkoa -a través de la Fundación Adinberri- y el Ayuntamiento de Aretxabaleta, con la vocación de convertirse en una experiencia de referencia extrapolable a otras localidades vascas. El consejero de Salud, Alberto Martínez, la diputada general, Eider Mendoza, y el alcalde, Garikoitz Iturbe, han coincidido este miércoles en señalar que este modelo supone un cambio de paradigma, al evolucionar de “una atención reactiva a otra preventiva, proactiva, personalizada y coordinada”.
Ámbitos sanitario, social y comunitario
POBA (Pertsonen Ongizatea Begirada Anitzetik Aretxabaletan) se configura como el eje central de una estrategia sociosanitaria que articula de manera operativa los ámbitos sanitario, social y comunitario. Su finalidad es anticiparse a situaciones de fragilidad, mejorar la calidad de vida y promover el bienestar integral de las personas. En esta primera fase, el programa se dirige a la población de 70 años o más, con especial atención a quienes presentan mayores riesgos, con el objetivo de intervenir de forma temprana y frenar el avance de la dependencia.
“El proyecto abre la puerta a una nueva forma de entender los cuidados, basada en la prevención y en la coordinación entre sistemas”, ha destacado el consejero de Salud, a la vez que ha resaltado que esta cooperación permitirá detectar antes los casos de vulnerabilidad y ofrecer respuestas más ágiles y ajustadas a cada persona. En este sentido, ha enfatizado que el resultado será especialmente relevante para las personas mayores, al contribuir a mantener “su autonomía, retrasar la dependencia y reforzar el seguimiento personalizado”.
46 personas en situación de fragilidad
Uno de los pilares del programa es la valoración integral y multidimensional de las personas, que va más allá del plano sanitario e incorpora dimensiones funcionales, cognitivas, emocionales y sociales. En Aretxabaleta, Osakidetzaha identificado a 1.272 personas mayores de 70 años, de las cuales cerca del 55 % (729) han participado en una valoración inicial en el marco del Plan de Atención a las Personas Mayores (PAM). Este análisis ofrece una radiografía de la realidad actual: 146 personas presentan dependencia, 46 muestran signos de fragilidad y 505 mantienen un perfil robusto.
A partir de la evaluación compartida entre los equipos sanitarios y los Servicios Sociales municipales se diseña un único Plan Individualizado de Atención Sociosanitaria, consensuado con cada paciente. El director gerente de la OSI Alto Deba, Carlos Barruso, ha explicado que Aretxabaleta se ha consolidado como una unidad de Atención Primaria de referencia en el acompañamiento integral a la población mayor, destacando que más de la mitad de las personas que superan la edad de 70 años ya han sido valoradas, y que el esfuerzo se centra, en estos momentos, en quienes presentan mayor vulnerabilidad, con el fin de mantener su autonomía durante más tiempo.
Caídas, polifarmacia, deterioro cognitivo...
El proyecto pone el acento, de este modo, en el refuerzo de la prevención activa de la fragilidad, mediante la identificación temprana de factores como las caídas, la polifarmacia, el deterioro cognitivo o la soledad no deseada, junto con un seguimiento más cercano e individualizado. “La coordinación entre los ámbitos sanitario y social permite anticiparse y actuar con mayor agilidad, evitando que problemas incipientes deriven en situaciones más complejas”, ha insistido el consejero de Salud.
POBA incorpora también una marcada dimensión comunitaria. En este sentido, la técnica de Servicios Sociales del Consistorio, Begoña Arenaza, ha remarcado la importancia de impulsar "la mirada desde el entorno cercano", aprovechando la información compartida para diseñar iniciativas que den respuesta a demandas comunes identificadas de forma transversal.
Un paso más en el ecosistema de cuidados locales
Se trata de un camino ya iniciado que ahora da un paso más. En este contexto, la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, ha recordado que la trayectoria comenzó con la iniciativa Pasaia Zaintza HerriLab, cuyos datos muestran que se ha logrado retrasar hasta cinco años el ingreso en una residencia. A partir de esta experiencia, los ecosistemas locales de cuidados se han extendido a 18 municipios del territorio. Mendoza ha defendido, además, que compartir espacios y fomentar la interacción entre sistemas "tiene un impacto directo en el bienestar de las personas".
Por su parte, el primer edil aretxabaletarra ha considerado que este trabajo conjunto entre los Servicios Sociales municipales y el centro de salud “va a suponer, sin duda, un beneficio significativo para el pueblo”.
El centro de salud y los Servicios Sociales, bajo el mismo techo
Todo este nuevo enfoque de atención tiene su soporte físico en el centro de salud, “el más moderno de Euskadi”, según ha manifestado Martínez. El equipamiento comenzó su actividad el pasado mes de julio y presta servicio a los más de 7.000 habitantes del municipio. El edificio, en el que el Departamento de Salud ha invertido cerca de cinco millones de euros, cuenta con más de 2.000 metros cuadrados útiles distribuidos en cuatro plantas: tres destinadas al ámbito sanitario, con 21 consultas -frente a las 14 anteriores- de Medicina de Familia, Enfermería y Pediatría, entre otros; y una cuarta planta ocupada desde noviembre por los Servicios Sociales municipales.
En esta primera fase, el programa se dirige a las personas mayores de 70 años, aunque en el futuro la idea es ampliar su alcance a otros colectivos, como personas con discapacidad, con reducción de autonomía o en situación de exclusión, así como a la comunidad en general. El modelo se enmarca en el Plan de Salud Vasco y responde a un enfoque de “cuidados más humano, cercano, eficiente y sostenible”, capaz de dar respuesta a los desafíos presentes y futuros del envejecimiento.
Presentación este jueves a la ciudadanía
El funcionamiento práctico se basará en la organización semanal del equipo de enfermería, que dedicará un día específicamente a POBA. Cada paciente será evaluado por su enfermera de referencia en variables como el estado de salud, la red de cuidados, la motricidad, la nutrición, el deterioro cognitivo y las relaciones sociales, tal y como ha detallado la directora general de Adinberri, Rakel San Sebastian. La información obtenida se compartirá con los Servicios Sociales, completando el diagnóstico y permitiendo elaborar un plan de atención personalizado, que en determinadas fases incluirá intervenciones de carácter comunitario.
Todo este trabajo se dará a conocer a la ciudadanía en una presentación abierta de POBA, que tendrá lugar este jueves a partir de las 18:00 horas en la sala Karmele Igartua del antiguo convento.
"Nuestro compromiso no se ha interrumpido"
Mientras tanto, el grupo municipal del PNV ha resaltado el origen local de este proyecto. En una nota, el grupo jeltzale apunta que la iniciativa se ideó en 2019, cuando gobernaba el Ayuntamiento, y que, aunque el desarrollo final se ha producido bajo el actual Gobierno municipal, el compromiso del partido “no se ha interrumpido en ningún momento”. Desde el PNV inciden en que el centro sociosanitario integrado refleja su apuesta por “una atención más humana, cercana y coordinada”, y celebran que hoy sea una realidad con potencial “para convertirse en referente en toda Euskadi”.
Asimismo, la formación jeltzale destaca la participación activa y continuada de los ediles Javier Mar y Karmele Uribarri en todas las fases del programa.