Félix Azurmendi, párroco de Azkoitia: “¡50 años ya! El tiempo pasa muy rápido”
La misa del 18 de enero en la parroquia de Santa María La Real será testigo de la conmemoración de las cinco décadas de su ordenación como sacerdote, cita previa del acto de homenaje y la comida popular que tendrán lugar el 26 de abril
El 18 de enero de 1975 Félix Azurmendi, párroco de Azkoitia en la actualidad, se ordenó sacerdote.
Han pasado cinco décadas e innumerables vivencias desde que aquel joven Félix selló su compromiso con Dios.
Doble cita
El próximo 18 de enero, a partir de las 11.00 horas, todos esos recuerdos estarán presentes en la misa mayor que va a tener lugar en la parroquia de Santa María la Real, que dirige desde hace 13 años.
Este primer encuentro tendrá continuidad el 26 de abril en Azkoitia, con una celebración mayor, con comida popular incluida, que se ha programado para el 26 de abril en Azkoitia.
De Urretxu a Donostia
Félix Azurmendi nació en Urretxu en 1950. Los compromisos laborales de su padre llevaron a la familia a la capital donostiarra cuando tenía nueve años.
Allí fue creciendo el joven Félix, al igual que su vocación religiosa. Ese compromiso con la Iglesia le llevó al Seminario para terminar ordenándose como sacerdote con 25 años.
Beizama, Matxinbenta y Trintxerpe
Casualidades de la vida quisieron que su primer destino le llevara a la comarca en la que en la actualidad desarrolla su labor eclesiástica.
“Me designaron párroco de Matxinbenta y Beizama, y más adelante también tuve que hacer esta labor en Nuarbe. En aquel tiempo viví en Urrestilla”.
Su siguiente compromiso le llevó a desempeñar la labor pastoral en un entorno rural a atender a los fieles del barrio pasaitarra de Trintxerpe.
Sin embargo, más que un cambio fue la vuelta a un lugar que conocía muy bien.
“Tenía experiencia trabajando con jóvenes de ese barrio. Participé como voluntario en campamentos de verano y en actividades con los jóvenes, desde los 19 años hasta que me ordené como sacerdote. Era un lugar que conocía bien y que quería mucho”.
Labor de servicio en el Obispado
Su labor con los más jóvenes en Trintxerpe no pasó desapercibida, y fue designado responsable de la Pastoral de la Juventud del Obispado de Gipuzkoa.
Esa trayectoria de servicio vivió un parón aproximado de un año en el que Azurmendi se recluyó en un monasterio antes de volver a la labor parroquial como párroco del Santuario de Nuestra Señora de Itziar. Luego llegaron sus nueve años de trabajo en el ámbito de las drogodependencias como responsable del Área de las Personas de Proyecto Hombre, y un breve paso por Cáritas.
La llegada del obispo Juan María Uriarte a Gipuzkoa supuso la incorporación de Félix Azurmendi a la estructura organizativa del Obispado.
Uriarte lo nombró vicario general, pasando a formar parte del grupo de asesores del obispo.
Estancia en Roma y llegada a Azkoitia
Esta trayectoria vital, no exenta de la controversia que generó la llegada del obispo Munilla a Gipuzkoa, le llevó a Roma, donde permaneció durante dos años impulsado por su deseo de aprendizaje.
Finalizada la estancia en la capital romana, volvió a Gipuzkoa y, más en concreto, a la parroquia de Santa María la Real de Azkoitia.
En estos últimos 13 años, ha desempeñado las labores propias de un párroco, distintas a las funciones de gestión que llevó en el pasado en el Obispado, aunque igual de gratificantes.
“Fui muy bien acogido desde el primer momento. Es una parroquia muy dinámica, en la que los laicos juegan un papel importante. Sí, soy el párroco, pero soy uno en un grupo más grande”, señala Azurmendi, agradecido al grupo de personas que le rodea en la parroquia de Azkoitia.
El rápido paso del tiempo
A la hora de recapitular sobre su vida, Félix Azurmendi mira atrás con cierta nostalgia y un punto de sorpresa.
“La verdad es que el tiempo ha pasado rápido. Cincuenta años es mucho tiempo y, la verdad, es que me he hecho mayor casi sin darme cuenta”, afirma con una nota de humor tan propia de su carácter.