Donostia. El nuevo obispo José Ignacio Munilla emprendió ayer su labor a cargo de la Diócesis de Donostia, de la que no formarán parte en adelante los dos vicarios generales, Patxi Azpitarte y Félix Azurmendi. Ambos manifestaron, con antelación a la ordenación de José Ignacio Munilla el pasado sábado en el Buen Pastor, su intención de no seguir en sus cargos tras el cese de monseñor Juan María Uriarte.

Fuentes del obispado de la capital guipuzcoana explicaron ayer que la renovación de cargos en la diócesis es algo "normal" ya que, cuando "cesa o fallece un obispo, cesan todos los cargos y el nuevo obispo vuelve a nombrarlos", por lo que "nadie puede dimitir". No obstante, sí pueden ser renovados en sus puestos.

Las mismas fuentes reconocieron que, antes de que José Ignacio Munilla tomara posesión del obispado, los vicarios generales ya anunciaron "que se iban", rechazando, de esta forma, cualquier posibilidad de renovación que pudiera darse.

Además, el ecónomo de la diócesis, José Madina Arana, manifestó su intención de "jubilarse" y la secretaria general, Luzia Alberro, de "seguir con sus estudios y otro tipo de trabajo". Asimismo, el hasta ahora director de Cáritas, Juan Carlos Olano, anunció que dejaba su cargo, una decisión que consideró "natural".

Reuniones Por otro lado, fuentes del obispado indicaron también que Munilla "lleva un mes hablando" con los miembros de la diócesis guipuzcoana y "va a esperar a mantener reuniones con los arciprestres, etc" antes de proceder al nombramiento de los nuevos cargos.

"Munilla ha estado hablando a lo largo de la pasada semana con los diferentes cargos, ha recopilado información y ahora empezará a trabajar y ver a quiénes nombra. Necesita tiempo para conocer la diócesis, a los arciprestres y demás. Por eso, todavía no se ha producido ningún nombramieto", insistieron.

La llegada de José Ignacio Munilla a la diócesis de Donostia ha estado marcada por la polémica, sobre todo, a raíz del documento firmado por el 80% de los párrocos guipuzcoanos en el que se mostraban en desacuerdo con su nombramiento. Los sacerdotes consideraban que su postura no coincidía con la línea que sigue la Iglesia en el territorio, que en los últimos años intenta acercarse más a la sociedad y a las necesidades de los pobres y busca la cooperación de personas laicas en esa labor de ayuda.