La forma más fácil de hacer huevo escalfado o poché: alta cocina en cinco minutos
Su preparación es más sencilla de lo que parece y pueden convertir numerosos platos en auténticas delicias
El huevo es uno de los alimentos más completos, saludable y versátiles que existen.
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Se pueden añadir a una infinidad de platos, pero en su propia elaboración también existe una gran versatilidad.
Aunque las formas más comunes de comerlo son revueltos, fritos o cocindos, muchas veces olvidamos una forma deliciosa y muy fácil de preparar: escalfados o poché.
Vienen a ser huevos cocidos sin cáscara en agua caliente, normalmente a unos 80-90 ºC, sin que llegue a hervir con fuerza. La clara se coagula alrededor de la yema, que queda líquida o melosa, según el tiempo de cocción.
Muchos lo asocian a la alta cocina, y ni se plantean hacerlos en casa. Pero conviene saber que su preparación es más sencilla de lo que parece y pueden convertir numerosos platos en auténticas delicias.
Para hacerlo, tan solo hay que meter un huevo en un cazo con agua y ponerlo encima del agua caliente unos dos minutos. Después meteremos dentro unos tres o cuatro minutos más o hasta que tenga el punto deseado.
Es recomendable ponerle un poco de aceite al cucharón para que el huevo no se pegue y no cueste desmoldarlo.
¿Es saludable el huevo?
Durante años los huevos no han dejado de estar en el punto de mira, ya que mientras muchos defienden que es un alimento saludable y completo, otros piden consumirlo con moderación y sin pasar de cuatro a la semana.
El cardiólogo José Abellán, popular en las redes sociales por su labor de divulgación, compartió hace unos meses un vídeo donde quiso despejar las dudas en relación a este alimento.
Según explicó, resulta muy saludable siempre que lo comparemos con ultraprocesados, pero no lo es tanto en comparación con los alimentos vegetales.
"En la nutrición todo depende del contexto", matizó, explicando que en caso de no tener alimentos, comer ultraprocesados nos mantiene con vida, pero si disponemos de todo tipo de alimentos, éstos no serían buenos para nuestra salud.
En relación al huevo, lo definió como un "alimento natural y rico en nutrientes esenciales, pero también con una alta cantidad de colesterol".
"En una alimentación completa, cuando comparamos el huevo con los ultraprocesados, es un alimento muy saludable, pero cuando lo comparamos con fuentes vegetales, no lo es tanto", indicó.
Según apuntó, "sustituir un 3% de la energía de los huevos por fuentes de proteína vegetal disminuye un 19% tu riesgo de infarto y de mortalidad por cualquier causa".
Por todo ello, quiso matizar que esto no convierte al huevo en un alimento malo, "pero sí quizás en menos saludable o abusable de lo que algunos te hacen creer".
Cómo cuidar el corazón
La salud cardiovascular es uno de los pilares fundamentales del bienestar general.
El corazón, encargado de bombear sangre y oxígeno a todo el cuerpo, necesita cuidados constantes para funcionar de manera óptima.
Mantener una dieta equilibrada, realizar actividad física regular y evitar hábitos nocivos como el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol son claves para prevenir enfermedades como la hipertensión, la arteriosclerosis o el infarto de miocardio.
La forma correcta de freír huevos, según Karlos Arguiñano
La importancia de la alimentación
La alimentación desempeña un papel esencial en este cuidado. Una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables puede reducir los niveles de colesterol "malo" (LDL) y mejorar la circulación.
Entre los mejores alimentos para proteger el corazón destacan los pescados grasos como el salmón, la sardina o el atún, por su alto contenido en ácidos grasos omega-3, que ayudan a disminuir la inflamación y a mantener la presión arterial en niveles saludables.
Asimismo, el aceite de oliva virgen extra, base de la dieta mediterránea, es una fuente de grasas monoinsaturadas beneficiosas para el sistema cardiovascular.
Las nueces, almendras y otros frutos secos aportan fibra, antioxidantes y minerales como el magnesio, esenciales para el buen funcionamiento del músculo cardíaco.
Las legumbres, por su parte, ayudan a regular el colesterol y los niveles de azúcar en sangre, mientras que las frutas rojas, ricas en flavonoides, contribuyen a mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos.
Evitar los ultraprocesados, las grasas trans y el exceso de sal es igualmente importante para reducir el riesgo de enfermedades del corazón.
En definitiva, una dieta natural, variada y equilibrada, acompañada de ejercicio regular y un estilo de vida saludable, constituye la mejor estrategia para mantener un corazón fuerte y un sistema cardiovascular en perfecto estado.
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