Esta ruta gastronómica por Barcelona es un paseo por cinco paradas muy distintas pero unidas por un hilo común: el respeto por el producto y la personalidad de quienes lo trabajan. 

La Venta

Camino del Tibidabo, cuando la ciudad empieza a quedarse atrás y el aire se vuelve más fresco, aparece un local que lleva más de un siglo vigilando la subida. Abrió en 1903 como Restaurante Viñas, pensado para dar descanso a los carruajes y a quienes emprendían la empinada avenida. Era parada, fonda y punto de encuentro para viajeros y cocheros.

La Venta, un clásico renovado de camino al Tibidabo. Aitzol Zugasti

En 2012 su historia dio un giro inesperado. El cierre parecía inminente cuando Lluís Vinyes, cliente fiel y hombre del mundo de los seguros, decidió jugársela. Con más de sesenta años y sin experiencia en hostelería, se puso al frente para salvar uno de sus lugares predilectos. Desde entonces, el restaurante vive una segunda juventud, manteniendo viva la memoria de la cocina catalana tradicional en un rincón con vistas que enamoran.

Butifarra de la casa con judías del ganxet, en La Venta. Aitzol Zugasti

La propuesta gastronómica de La Venta se centra en recetas tradicionales catalanas, marcadas por la estación y ejecutadas con pasión. Platos como arroz con caracoles, coca de escalivada o, sobre todo, su butifarra con judías del ganxet, elaboradas artesanalmente.

Escalibada con anchoas, en La Venta. Aitzol Zugasti

La Venta

  • Dirección: Plaça del Doctor Andreu, s/n, Barcelona (barrio de Sarrià‑Sant Gervasi, en la falda del Tibidabo) 
  • Teléfono: 932 126 455 
  • Web: http://www.laventarestaurant.com

LOT

Todo nace con los viajes de Cristian La Rosa a Perú. Gracias a sus exploraciones por las tierras sagradas de los Andes, los áridos desiertos del norte y la magia de la selva amazónica, descubrió la riqueza del cacao en su máxima expresión.

LOT, especialista en café y chocolate. A. Zugasti

Como chef asesor, tuvo la fortuna de participar en proyectos que lo llevaron a conocer insumos únicos y a enamorarse del universo que gira en torno al grano de cacao.

Con el apodo cariñoso de Chicho entre amigos, abrió en Barcelona Chocolate Lab, una cafetería de especialidad y obrador bean to bar donde produce chocolate con cacao de único origen, nativo de la américas. Su paso por restaurantes de renombre como el añorado Freixa lo formó y le permitió perfeccionar técnicas, especialmente en el mundo dulce, que hoy aplica en una repostería cuidada en LOT. El espacio, minimalista, ordenado y profesional, refleja la precisión y el respeto con los que aborda cada elaboración.

Los cafés y chocolates que elabora llevan nombres que rinden homenaje a quienes los cultivan. Perfiles como el Awajún, procedente de una comunidad indígena del Amazonas; el Piura, cuyos árboles crecen junto a un río en pleno desierto gracias al legado de los Moche; o el Chuncho, un haba cultivada a los pies de la cordillera andina por los Matsiguengas. Cada uno aporta matices y aromas únicos, y todos comparten algo en común: son orgánicos, trazables y cuentan una historia.

LOT

  • Dirección: Carrer de Bailén 43, Barcelona 
  • Teléfono: 695 582 082 
  • Web: lotroasters.com

La Medusa 73

El Mercat del Ninot es un ejemplo de cómo la hostelería puede integrarse en un mercado sin perder el alma. Entre puestos de carne, verduras, pescados y huevos –un formato que ya no se ve tanto, pero que en Cataluña sigue teniendo su espacio–, se esconden rincones donde la cocina se sirve tan fresca como el producto que la inspira.

Uno de esos rincones es La Medusa 73, con su pescadería-restaurante La Sirena. Aquí, la experiencia comienza frente al mostrador: el cliente elige el género marino que más le apetezca y, poco después, lo recibe cocinado al momento, ya sea en la barra o en las mesas con butaca que se asoman a la plaza central del mercado.

La carta y las sugerencias del día son un recorrido por el mar: arroz de centolla cargado de sabor, tartar de atún cortado con precisión, hummus de garbanzo con pulpo a feira y sobrasada que sorprende por su mezcla de texturas, o una delicada crema fría de carabinero que concentra todo el perfume del crustáceo. Platos que, más que recetas, son el reflejo directo del producto que llega a diario desde la lonja.

La Medusa 73

  • Dirección: Mercat del Ninot – Carrer de Mallorca, 133-157, Barcelona
  • Teléfono: 932 777 060
  • Horarios del puesto: de martes a sábado de 9:00 a 18:00 h

Comida de Olla

En el barrio del Guinardó, Comida de Olla es uno de esos lugares donde el calor humano es tan importante como lo que se sirve en la mesa. La amabilidad de su equipo y el espíritu de buen anfitrión se combinan con una cocina casera honesta, elaborada a partir de producto fresco y recetas de siempre.

La barra del Comida de Olla. A. Zugasti

Aquí no hay artificios: guisos que reconfortan, platos de cuchara que invitan a bajar el ritmo y especialidades que se han ganado una clientela fiel. Entre ellas, canelones artesanos, paella y fideoas, mejillones al estilo de la Olla, pan de cocoa o el pincho de tortilla y anchoas.

Arroz con carrillera en Comida de Olla. Aitzol Zugasti

Comida de Olla

  • Dirección: Carrer de Praga, 1, 08024 Barcelona
  • Teléfono: 932 528 465

Teòric Taverna gastronòmica

Teòric nace del amor por el paisaje catalán y su producto local. Oriol Casals –formado en la segunda promoción del Basque Culinary Center y con experiencia en cocinas como Gat Blau, Lluerna o Calima– ha conseguido, desde su apertura en 2016 junto a su socio Teo Rubio, que este rincón del Eixample se convierta en una referencia de la gastronomía barcelonesa.

Teòric Taverna Gastronòmica

  • Dirección: Carrer de Bailèn 117, 08009 Barcelona
  • Teléfono: 93 000 25 52
  • Web: teoric.cat

Aquí, la palabra taverna encaja a la perfección: un espacio cercano y distendido donde la cocina catalana tradicional se reinterpreta con productos ecológicos y de proximidad, y donde el mar y montaña no es solo una receta, sino una declaración de intenciones.

Sala del Teòric Taverna gastronòmica. A. Zugasti

La propuesta se articula en dos menús degustación –uno de diez pases y otro de trece– que cambian con la temporada y que incluyen pan, cata de aceite de oliva virgen extra y agua filtrada. En ese recorrido aparecen platos como la Judía blanca, bacalao, tomate, cebolla y aceituna negra, la croqueta de sepia con butifarra y allioli de perejil, o Vaca vieja, foyot y mostaza. Cada uno de ellos refleja un profundo respeto por el producto y una técnica afinada que no eclipsa la esencia de la cocina catalana.