Creado hace 20 años por la pasión hacia este producto que ha movido siempre el ánimo y la cocina de Luis Salcedo Irala, chef y responsable del Restaurante Remigio, el Concurso del Tomate Feo de Tudela se ha convertido en una referencia dentro de los certámenes de producto de temporada por su repercusión, por su seriedad y por su popularidad.
Este concurso se desarrolla a lo largo de toda la mañana del domingo. Según se levanta la persiana del Remigio a las 10 de la mañana, docenas de agricultores de apiñan en su puerta para inscribir sus tomates en la categoría “sabor”, en la que un metódico jurado decidirá cual es el ejemplar más sabroso tras una cata que generalmente se acerca (incluso alguna vez ha sobrepasado) a los 100 tomates, que son degustados “a pelo”, sin sal ni aceite que disimule sus características organolépticas.
El propio Luis Salcedo se encarga de ir partiendo, uno a uno, los frutos de la huerta tudelana mientras el jurado valora el aroma, la textura y el sabor de cada uno midiendo otra serie de variables como el dulzor, la acuosidad, la apariencia… Cada tomate es minuciosamente “radiografiado” antes de serle otorgada la correspondiente puntuación.
En esta edición el elenco de jueces contará con personalidades como Miguel Pocoví, catedrático de Bioquímica de la Universidad de Zaragoza, Carlos Guardado, gastrónomo asturiano miembro de incontables cofradías, Miguel Ángel de Dios, Cofrade Mayor del Desarme de Oviedo y el agricultor local Javier Navarro entre otros. En sus hombros recaerá el peso de elegir el mejor tomate, labor que no debe ser tomada a broma, ya que el vencedor, además de la fama y el prestigio que otorga el ganar este certamen, se embolsará 300 euros, un bonito complemento a la “honrilla” que suele suponer el único premio de no pocos concursos.