KoopBehatokia, el espejo del cooperativismo vascoCedida
¿Puede un modelo empresarial reducir la desigualdad? En un contexto marcado por la polarización social, la concentración de capital y la brecha territorial, la pregunta no es retórica. Las respuestas son diversas, y una de ellas empieza a construirse sobre datos medibles y verificables. El modelo cooperativo nació con la voluntad de acortar desigualdades y generar valor sostenible desde su propio diseño. Ahora, en Euskadi ha decidido, también, medir sus logros.
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KoopBehatokia -el Observatorio del cooperativismo vasco- es la herramienta impulsada por el Consejo Superior de Cooperativas de Euskadi, en colaboración con Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad, para responder a esa pregunta con evidencias. Su objetivo es analizar, medir y hacer visible la aportación real del cooperativismo al desarrollo económico y social del territorio y, todo ello, completado con estudios o informes que permitan contextualizar y analizar los resultados en profundidad.
En la web de KoopBehatokia está disponible toda la información.
“Mirarnos de cerca para llegar muy lejos”, proclama el Observatorio. La declaración encierra una doble intención: radiografiar el estado actual de las cooperativas vascas —demografía, empleo, innovación, competitividad e impacto social y territorial— y, al mismo tiempo, proporcionar una plataforma de datos y de métricas que puedan servir de referencia para el ecosistema económico y social.
La herramienta integra datos del Registro de Cooperativas, de Eustat y de otras fuentes estadísticas para ofrecer análisis longitudinales y comparativos. No se limita a describir el presente: permite seguir la evolución sectorial y territorial del modelo, medir su resiliencia y contrastar su aportación estructural. Complementa este cuerpo de datos con informes que los contextualizan y analizan en profundidad. Si “lo que no se mide no se mejora”, esta nueva herramienta se convierte en una exigencia estratégica; no se trata de una vitrina, sino de una infraestructura de conocimiento. Un sistema que cuantifica los impactos, que es capaz de identificar tendencias y que ofrece claves para orientar decisiones empresariales y políticas públicas.
Conocer el cooperativismo vasco en profundidad
Tal como señala Patxi Olabarria, presidente del Consejo Superior de Cooperativas de Euskadi, “el Observatorio es una pieza clave en la infraestructura de conocimiento práctico del cooperativismo vasco. Nace con la voluntad de dotarnos de herramientas rigurosas para entender dónde estamos y hacia dónde queremos ir”. Desde el Consejo Superior de Cooperativas, en nuestro objetivo de promover y difundir el cooperativismo, sabedores de la aportación que el cooperativismo ha hecho a la competitividad de Euskadi, queremos generar algunas certezas, que el momento de incertidumbre demanda”, añade.
En Euskadi operan más de 2.500 cooperativas activas que generan más de 60.000 empleos
El punto de partida es sólido, tal y como revela el primer estudio de impacto elaborado por ORKESTRA. En la realidad, en Euskadi operan más de 2.500 cooperativas activas que generan más de 60.000 empleos. Además, su dimensión media supera la del conjunto empresarial vasco: el porcentaje de cooperativas con más de 100 personas trabajadoras es significativamente mayor que en otras formas jurídicas. De esta manera, podemos decir que no hablamos de un modelo periférico, sino estructural.
Tal vez el dato más relevante de este estudio no sea cuantitativo, sino sistémico. La investigación muestra que las comarcas con mayor presencia cooperativa presentan mejores indicadores de cohesión social: menores tasas de desigualdad de renta, menor brecha salarial de género, menor incidencia de la pobreza y una renta mediana anual más elevada. Pero, esta herramienta aspira también a medir y visibilizar el diferencial en la tasa siniestrabilidad y en la tasa absentismo.
La investigación muestra que las comarcas con mayor presencia cooperativa presentan mejores indicadores de cohesión social
Durante décadas, el modelo cooperativista ha defendido su contribución al bien común y ahora dispone de un instrumento que permite contrastarla. “El dato, en este caso, refuerza el relato: las cooperativas generan riqueza sostenible en el territorio. No hablamos de intenciones, hablamos de resultados”, subraya Olabarria. “En Euskadi sabemos que el cooperativismo es mucho más que una fórmula empresarial: es una manera de generar y repartir riqueza”.
KoopBehatokia, el nuevo Observatorio impulsado por KOOPERATIBEN KONTSEILUA.
El informe constata que, en el caso vasco, la aportación del cooperativismo a la cohesión social “no es un concepto abstracto. Podemos cuantificarla y analizar cómo se relaciona con determinadas estructuras productivas”, explica Olabarria.
La participación femenina en las cooperativas es del entorno del 48%, por encima del promedio empresarial en sectores estratégico
El análisis de impacto revela que el cooperativismo, además de generar actividad económica y prosperidad, también corrige ciertos desequilibrios, un efecto que se aprecia con claridad en el empleo. De esta manera, la participación femenina en las cooperativas es del entorno del 48%, por encima del promedio empresarial en sectores estratégicos. No es fruto del azar, sino del diseño: el marco normativo cooperativo incorpora principios de gobernanza democrática y participación equilibrada que inciden en la distribución del valor generado.
“En Euskadi sabemos que el cooperativismo es mucho más que una fórmula empresarial: es una manera de generar y repartir riqueza”
La resiliencia es otro de los indicadores que se analizan. En un contexto económico bastante incierto, las cooperativas no solo han mantenido su presencia, sino que han crecido en términos absolutos y han incrementado ligeramente su peso relativo dentro del tejido empresarial vasco. Así, pues, en sectores industriales como la fabricación de maquinaria o la industria alimentaria, su implantación supera la media del conjunto económico.
Modelo cooperativo: competitividad y bienestar
Los territorios que quieran ser fuertes en el nuevo ciclo económico necesitarán, además de empresas eficientes, modelos capaces de generar prosperidad compartida. Ese es el lugar que ocupa el cooperativismo vasco. KoopBehatokia, el Observatorio del cooperativismo vasco, impulsado por el CONSEJO SUPERIOR DE COOPERATIVAS, analiza, mide y visibiliza la aportación real del cooperativismo al desarrollo económico y social.
“El cooperativismo es un modelo moderno que compite en mercados globales y, al mismo tiempo, mantiene un compromiso con el territorio y con las personas”, defiende Patxi Olabarria, presidente del Consejo Superior de Cooperativas de Euskadi.
Por su parte, desde ORKESTRA - INSTITUTO VASCO DE COMPETIVIDAD, aseguran: “Nuestros análisis más recientes sobre competitividad y bienestar en Euskadi evidencian la necesidad de impulsar, de forma sostenida, la innovación y la productividad desde un enfoque alineado con nuestro propio modelo socioeconómico. En este contexto, las empresas cooperativas aportan un valor diferencial para afrontar estos retos, gracias a su capacidad de integrar de manera equilibrada las dimensiones económica, medioambiental y social”.
Esa estabilidad no es un detalle menor. En el debate europeo actual, la competitividad ya no puede desligarse de la cohesión. La discusión atraviesa a gobiernos, empresas y territorios: cómo posicionarse en un entorno global más exigente sin erosionar el contrato social interno. Los territorios compiten, sí, pero, sobre todo, necesitan sostenerse.
En ese escenario, el modelo cooperativo aporta una ventaja estructural: a la vez que produce bienes y servicios, construye tejido y refuerza las fibras sociales, genera empleo y distribuye valor. Allí donde se implantan, las cooperativas refuerzan la base social sobre la que se asienta la competitividad y, por lo tanto, crean ecosistemas productivos más estables. En este sentido, el Observatorio es una herramienta estratégica para demostrar que, en la nueva ecuación de competitividad, la cohesión y el arraigo no son costes añadidos, sino activos diferenciales.
En un momento en el que el mundo está redefiniendo las posiciones económicas y sus cadenas de valor, la pregunta inicial es más pertinente que nunca. ¿Puede un modelo empresarial reducir la desigualdad? El cooperativismo vasco responde con un sistema de indicadores.