Enviarle dinero a un amigo que ha pagado la cena de toda la cuadrilla o al compañero de trabajo que se ha hecho cargo del coste de un regalo es ya hoy un gesto cotidiano. Basta con sacar el móvil, hacer un Bizum y en cuestión de segundos el destinatario ya tiene el dinero. El servicio es inmediato y, además, gratuito para los usuarios, por lo que resulta llamativo que actualmente algunos bancos estén dispuestos a pagarte cientos de euros simplemente por activarlo.
Pues bien, lo cierto es que detrás de esas promociones hay algo más que un simple incentivo comercial. En los últimos meses varias entidades han intensificado su competencia por captar clientes y han incluido Bizum como una de las condiciones clave para acceder a sus recompensas.
Bancos como Openbank, Banco Sabadell, BBVA, Kutxabank o CaixaBank ofrecen incentivos que, en algunos casos, pueden alcanzar varios cientos de euros a cambio de abrir una cuenta, domiciliar los ingresos y activar este popular sistema de pago.
A simple vista puede parecer una paradoja: ¿por qué pagar por un servicio que no tiene coste? Sin embargo, tiene una explicación y hay que buscarla en lo que representa Bizum para la relación entre el cliente y su banco.
El verdadero valor de Bizum
Bizum nació en 2016 impulsado por la banca española con el objetivo de facilitar los pagos inmediatos entre particulares y con el paso de los años se ha convertido en una herramienta casi universal. Solo en los nueve primeros meses de 2025 superó los 30 millones de usuarios en España y Andorra, lo que equivale a cerca del 60% de la población, y registró alrededor de 900 millones de operaciones por un volumen superior a los 65.000 millones de euros.
Sin embargo, y pese a estas cifras, el verdadero valor de Bizum para los bancos no está tanto en el envío de dinero entre particulares, sino, como hemos dicho, en el papel que juega dentro de su relación con el cliente. El motivo es sencillo: solo se puede tener Bizum activo en una entidad a la vez, de forma que activarlo en un banco equivale a decidir que esa va a ser la cuenta principal del usuario. Será la que utilice en su día a día para recibir ingresos, enviar dinero o hacer los pequeños pagos cotidianos.
La cuenta habitual
Para los bancos, hacerse con esa cuenta principal supone aumentar las probabilidades de que el usuario utilice otros productos del banco como contratar tarjetas, solicitar préstamos o invertir sus ahorros, y eso sí que supone un buen negocio para la entidad. Desde esta perspectiva, para el banco pagar por la activación de Bizum no es un gasto, sino una inversión para fidelizar al cliente y garantizar unos ingresos a largo plazo.
Ofertas actuales
Las ofertas actuales de los bancos reflejan muy bien esta estrategia. Openbank ofrece unos 200 euros a quienes abran una cuenta, activen Bizum y domicilien dos recibos mensuales. Sabadell puede llegar a pagar 400 euros si el cliente domicilia la nómina y utiliza el servicio. BBVA, por su parte, combina varios incentivos que pueden sumar hasta 760 euros entre el uso de Bizum, la tarjeta, los recibos domiciliados y la nómina. CaixaBank y Kutxabank también integran la activación de Bizum dentro de paquetes de vinculación que incluyen tarjetas, domiciliaciones o servicios adicionales.
La apuesta de la banca por este sistema de pago tiene además una mirada puesta en el futuro. Aunque hoy la mayoría de las operaciones se realizan entre particulares, cada vez más comercios online aceptan Bizum como medio de pago. Además, es posible que en el futuro también se pueda pagar con él en establecimientos físicos. Si ese modelo se consolida, las entidades financieras podrán obtener comisiones similares a las que cobran ya con las tarjetas en supermercados, restaurantes o tiendas.
Captación de clientes
Este cambio de estrategia también refleja cómo ha evolucionado la captación de clientes en la banca. Hace unos años bastaba con ofrecer un tipo de interés atractivo para atraer el ahorro. De hecho, cuando el Banco Central Europeo inició en 2022 una subida de tipos para contener la inflación, muchas entidades comenzaron a remunerar depósitos y cuentas corrientes con porcentajes cercanos al 2% o al 3%.
Con el tiempo, los bancos comprobaron que muchos clientes abrían la cuenta solo para aprovechar esa remuneración, sin utilizar realmente los servicios de la entidad. Por eso las promociones actuales incluyen cada vez más condiciones como domiciliar la nómina, usar tarjetas o activar el Bizum.
En ese contexto, ya se ve que este incentivo económico de los bancos no es un simple regalo. Mientras que para el cliente es un cheque de bienvenida, para el banco es una forma de comprar algo mucho más valioso: su fidelidad y su actividad financiera del día a día.