El alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha reclamado a los ayuntamientos del entorno, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco “la misma contundencia” mostrada por Donostia a la hora de activar recursos y programas para dar respuesta a las personas sin hogar.
El primer edil donostiarra, que ha formulado esta demanda tras la celebración de la Junta de Gobierno del Consistorio donostiarra, ha insistido en que Donostia ante una situación preocupante “lo que hace es actuar”, adoptando decisiones como la de convertir el albergue de La Sirena en centro de acogida e inserción social.
Pero la realidad, ha insistido, excede a la capacidad de respuesta del Ayuntamiento de Donostia.
60 de las 100 plazas de La Sirena, ocupadas
Por ejemplo, ha recordado, La Sirena cuenta con una capacidad para 100 personas y ya hay 60 que han aceptado seguir el itinerario formativo y laboral que el Consistorio oferta a través del programa Aukerak.
La Sirena ya está ocupada por 60 personas, que se sumaron a Aukera tras los desalojos del edificio de Agustinos en Martutene y del pabellón número 4 de Herrera, en el que quedaban pocas “bien porque se habían ido antes o porque previamente los servicios sociales ya habían contactado con ellas”.
Insausti ha explicado que en la zona de Herrera los pabellones que ocupó en su día la empresa Zardoya Otis están ocupados por cerca de 200 personas.
Las cifras evidencian, ha subrayado, que Donostia sin la colaboración de otras Administraciones no puede dar respuesta a todas estas personas.
Soluciones antes de los derribos
Preguntado sobre el calendario de posibles desalojos previstos en este entorno, Insausti ha afirmado que “si es necesario se harán”, pero que preferiría avanzar por otras vías para ofertar una salida a quienes allí siguen.
Sobre los derribos de los pabellones abandonados, ha apuntado que la empresa propietaria ya solicitó la licencia para efectuarlos, que el Ayuntamiento concedió.
“Los pabellones no se pueden derribar si hay gente dentro. Hay que sacar a las personas de ahí. A ver si somos capaces entre todos de buscar otra salida”, ha insistido el alcalde de Donostia, que ha recordado que en su reciente encuentro con la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, ésta ya expresó su voluntad de trabajar en la búsqueda de soluciones porque, ha abundado Insausti, deben de llegar desde un planteamiento “de coordinación territorial”.
Respecto al programa Aukerak, Insausti ha subrayado su esencia “humanista y exigente”. “A La Sirena se llega tras adoptar un compromiso de seguir el itinerario personalizado que marca el Ayuntamiento y que, posteriormente, les permite engancharse con los de otras instituciones. Hay que aceptar unas normas de convivencia y una exigencia, la de formarse o trabajar”, ha informado.
La Sirena "no volverá a ser un albergue"
El alcalde de Donostia ha explicado que inicialmente La Sirena dejaba de funcionar como recurso social a finales de marzo, y pasaba a funcionar como albergue en abril. “¿Que iba a pasar con la gente que está en La Sirena?”. Fue la pregunta que se hizo el Consistorio. La respuesta ha sido la que se dio a conocer ayer, reconvertir el albergue en centro de acogida social.
“No es suficiente y necesitamos la implicación de otras instituciones”, ha insistido Insausti.
“La Sirena no volverá a ser un albergue”, ha avanzado el primer edil, que considera que contar con un centro de acogida y acompañamiento es, en la actualidad, de mayor importancia para Donostia. “Nos parecía urgente dar respuesta a la situación creada y no está sobre le mesa trabajar en la ubicación de un nuevo albergue”, concluyó.