El Albergue de La Sirena, situado en la carretera de subida a Igeldo, se reconvertirá en centro de acogida y de inserción social, una decisión que obedece a la necesidad que tiene Donostia de disponer de un mayor número de plazas para “afrontar la emergencia habitacional derivada de los desalojos que se han producido en la últimas fechas y que han dejado a numerosas personas en una situación de especial vulnerabilidad”.
El albergue dejará de tener esta condición para dar respuesta a un una situación que se recrudece con el avance del tiempo y a la que Donostia no puede hacer frente pese a haber “reforzado durante los últimos años su red de atención a la exclusión residencial y , a día de hoy, cuenta con 234 plazas de alejamiento a lo a lo largo de todo el año, a las que suman 100 plazas adicionales en invierno”.
Quien así se ha expresado ha sido la concejala de Acción Social, Mariaje Idoeta, que ha puesto el acento en el hecho de que Donostia ha vivido “un incremento exponencial del número de personas sin hogar que llegan a nuestro territorio” , realidad que ha puesto en manifiesto que los recursos existentes no son suficientes.
“La presión asistencial de Donostia se ha visto incrementada en la medida en que en el conjunto de Gipuzkoa no se ha producido el desarrollo de la cartera de servicios y prestaciones contempladas en el Decreto de cartera 185/2015 de prestaciones y servicios de Gipuzkoa”, ha subrayado Idoeta.
100 camas
Ante esta realidad La Sirena continuará prestando el servicio que comenzó a ofrecer de forma provisional en diciembre, tras el desalojo del edificio de Agustinos en Martutene, destinando sus cerca de 100 camas a responder a esta necesidad.
Pero a este desalojo le ha sucedido el de uno de los pabellones ocupados de Herrera al, que, previsiblemente, le irán siguiendo los del resto, donde se calcula que viven en torno a 200 personas.
El Ayuntamiento de Donostia, anunció recientemente el alcalde de la ciudad Jon Insausti, ha puesto en marcha el programa Aukerak para poder responder a una realidad que, recordó, afecta a muchas ciudades europeas.
Aukerak ofrece un itinerario de inclusión a las personas sin techo, “bajo un doble criterio irrebatible: humanismo y exigencia. Derechos y deberes”, ha insistido la edil de Acción Social.
Sin dejar al lado los albergues
También se ha pronunciado en torno a este tema el concejal de Juventud, Diversidad, Inclusión y Medio Ambiente, Iñigo García, que ha declarado que “las administraciones públicas debemos ser capaces de adaptar nuestros recursos a la realidad cambiante. La reconversión de este equipamiento nos permite optimizar un espacio ya existente, evitar duplicidades en el sistema de atención social y destinar los recursos públicos allí donde generan un mayor impacto”.
“No tendría sentido mantener un uso estacional o parcialmente infrautilizado como ocurre con La Sirena, cuando existe una demanda social urgente que requiere una respuesta inmediata y eficaz”, ha abundado García que ha querido hacer una puntualización, afirmando que la decisión adoptada para el albergue “no supone, en ningún caso, renunciar a nuestras políticas de juventud ni reducir el compromiso firme que este Ayuntamiento mantiene con las personas jóvenes de Donostia. Seguimos trabajando para ampliar y fortalecer la red de recursos juveniles, adaptándola a las nuevas formas de participación, creación y convivencia que demandan las nuevas generaciones”.