Donostia. El mercado negro también está presente en el negocio de las pensiones en Donostia, y lejos de disminuir, cada vez son más los alojamientos que no cumplen con los requisitos legales, según algunos profesionales del ramo. Actualmente son 71 las pensiones registradas en la Oficina de Turismo de Donostia, pero a la vista está que, en la clandestinidad, funcionan muchas más y llegan incluso a igualar al número de pensiones legales, según las mismas fuentes.

En este sentido es muy difícil calcular el número exacto de alojamientos no reglamentarios existentes en Donostia, precisamente, porque no aparecen registrados en ningún sitio. Sin embargo, uno de los propietarios de una pensión en la calle Fermín Calbetón de Donostia ha sido testigo de muchas historias relacionadas con este tipo de negocios. Muchos clientes suyos le han contado en primera persona las pésimas condiciones higiénicas y de seguridad que este tipo de establecimientos tienen. El dueño asegura que el problema "no es nuevo" y que hace unos años llegó a su punto álgido.

medidas contra la ilegalidad

Fracaso

El entonces concejal de Turismo de Donostia, Enrique Ramos, anunció en marzo del pasado año que su Gobierno iba a tomar medidas contra este tipo de negocio e impulsaría "un dispositivo especial" coordinado desde varios departamentos del Ayuntamiento y del Gobierno Vasco. El edil aseguró tener como objetivo "obstaculizar y detener, dentro de la legalidad, esta oferta de alojamiento ilegal" ya que "molesta y disturba a los turistas".

Sin embargo, según dicen algunos profesionales, el asunto está igual o peor: "El año pasado el Gobierno mandó por aquí algunos inspectores de Turismo, pero no se consiguió nada", aseguran. Y es que, si una pensión no está registrada en ningún sitio, es muy difícil demostrar que es ilegal: "El propietario dice que son quince familiares suyos de Marruecos y se acabó el problema... ¿Cómo se demuestra que no es cierto?", pregunta irónicamente.

Actualmente, según la oficina de Turismo de Donostia, la ciudad cuenta con 71 pensiones, (en Euskal Herria no consta la categoría de hostales). De las 71, 43 son de una estrella y 28, de dos. Pero las pensiones ilegales pueden llegar a igualar el número de legales, por lo que la competencia desleal se ha convertido en un problema serio para los responsables de estos negocios.

El dueño de una pensión reglamentaria tiene que pagar varios impuestos y seguros como el de Responsabilidad civil, que sirve para proteger a los hospedados en caso de cualquier accidente como robos o caídas. Sin embargo, los que practican este tipo de actividad ilegal, lógicamente, no pagan ningún impuesto ni seguro, por lo que sus precios de alojamiento siempre son más competitivos.

No obstante, también sucede que alojarse en una pensión ilegal sea más caro que hacerlo en una legal. "Fue el colmo, uno de mis clientes me confesó que pagó 30 euros una noche y compartiendo habitación", dice uno de los afectados. Otro de los dueños afirma que en la Parte Vieja es donde más negocios de este tipo hay, aunque en otros barrios como Gros y el centro, también se pueden encontrar.

Por ello, los profesionales confían en que algún día terminen este tipo de negocios ilegales, pero creen que "hasta que no haya una desgracia" las autoridades no se tomarán en serio el asunto.