Ibargarai y Gaubeka se citan el viernes en la final

Pala se vuelven a ver las caras en el individual

26.02.2020 | 09:05

donostia – Cerca de un centenar de minutos de pleito llevó a Xabier Ibargarai al cielo del leño en 2019. El Olimpo de los campeones, el colorado anual y la eliminación del estigma de haber perdido en tres finales del Campeonato Individual llegó de un plumazo ante Esteban Gaubeka, en un enfrentamiento duro y que estuvo a punto de escapársele como arena entre los dedos. El zaguero de Erratzu resistió a un palmo de la derrota. El guardaespaldas batió al campeón en curso en un 3-2 agónico (10-8, 6-10, 10-9, 9-10 y 8-10). El público despidió en pie a los dos protagonistas. Con razón. La épica de la batalla por la txapela caló hondo.

Una campaña después los mismos protagonistas vuelven a batirse en duelo por el trono anual, el que marca el favoritismo del curso, que se decide el viernes en el frontón Bizkaia de Bilbao, a partir de las 19.00 horas. Salpimenta la rivalidad entre ambos los encuentros de la última década en la misma especialidad, en la que el guardaespaldas se antoja un adversario temible. "A mí particularmente se me atragantan Fusto e Ibai Pérez, pero yo genero problemas a Esteban por mi manera de jugar, ya que puedo darle en todas las posturas y no me hace daño en la zurda. Eso sí, Gaubeka también es incómodo. Me hace sufrir. Sí que le he ganado cuatro de los últimos seis partidos, pero eso no significa nada", recita el baztandarra. Recuerda el campeón en curso que "jugamos una de las finales más duras de los últimos años. No sé ni cómo le pude dar la vuelta al marcador. Tuve suerte, que dicen que se necesita. Ojalá el viernes salga un choque bonito". Y es que, a juicio del zaguero navarro, espera un envite espinoso porque juegan "parecido".

Si bien el de Erratzu aterrizó con dudas en el Individual, derivadas del hecho de "ser zaguero", dio con la tecla de su juego en la semifinal contra Dan Necol. Ni en los momentos críticos, en los que el de Dax tuvo el segundo y el tercer joko a mano, se le vieron las costuras. "Al principio, me sentía un poco perdido en los entrenamientos, pero el viernes jugaré al cien por cien. Dan apretó y pude dar mi nivel. En esos momentos se nota la experiencia", remacha Ibargarai, quien se centra en "no pensar en el partido" los días previos.