La recompensa al trabajo

28.09.2021 | 00:10
Víctor Esteban, en una imagen de archivo. Foto: Borja Guerrero

Víctor Esteban, que hace solo unos meses estaba fuera del profesionalismo, disputó y conquistó la feria de San Mateo con José Javier Zabaleta, un torneo en el que el delantero ha dejado una buena imagen.

Víctor Esteban (Ezcaray, 1993) vivió ayer uno de los momentos que quedan en la memoria de todos los pelotaris. En lo alto del podio, trofeo en mano y con la grada aplaudiendo su victoria en el Torneo de San Mateo. Algo impensable hace no tanto tiempo, cuando estaba fuera del profesionalismo después no haber sido renovado por Baiko. Pero el delantero riojano siguió esperando y cuando llegó su oportunidad no la desaprovechó. Cumplió en los partidos en los que decidió programarle Aspe, la empresa que decidió darle la oportunidad de volver, y cuando se juntó en la feria riojana con José Javier Zabaleta dio otro paso más. El de Ezcaray y el de Etxarren fueron los dominadores del torneo y conquistaron el entorchado ganando claramente sus dos partidos, arrollando en la final a Aimar Olaizola, que no se pudo despedir del torneo con un triunfo, y Jon Mariezkurrena.

Mantener la ilusión por trabajar cada día y esperar pacientemente pese a las dificultades fue una de las claves del regreso de Víctor. Ese trabajo en la sombra le permitió sobrellevar los momentos más duros y ahora recoger frutos llenos de felicidad. "Hace unos meses pensaba que la pelota había terminado para mí y ahora estoy aquí teniendo esta clase de partidos, que son los que todos queremos jugar", afirma. La emoción fue evidente cuando se subió a lo más alto del podio colocado en el frontón Adarraga y los recuerdos llenaron rápidamente su cabeza: "Echo la vista atrás y me acuerdo mucho de los momentos malos. La familia, mi novia, mis amigos y mi entrenador han sido un apoyo fundamental. A ver si les puedo dar más alegrías como esta, porque seguro que estaban muy felices cuando gané y se lo merecen".

Víctor no duda en reconocer que lo que está viviendo es un "regalo". El pelotari riojano volvió a disputar una feria como titular y consiguió la victoria con dos buenas actuaciones. La final en el Adarraga, con las gradas animando con fuerza y apoyándole, marcaron al riojano. "Vivir esto en Logroño para mí ha sido increíble. Cuando me echaron no pensaba que iba a disfrutar de un día como este y para mí fue una experiencia impresionante. Un día feliz y lo recordaré siempre", declara. Solo volver a jugar una cita como esta ya era bonito para Víctor, pero además consiguió el merecido premio de hacerse con la victoria.

El delantero de Ezcaray jugó con José Javier Zabaleta. Todo un lujo y también una responsabilidad extra. "Hay que reconocer que jugar con José es más fácil porque está marcando mucha diferencia. Sabía que tenía que sumar y que podía abrir hueco con mi derecha y hacer daño con el gancho. Creo que lo he sabido hacer y he cumplido con mi papel", cuenta. El riojano creció mucho a partir de la segunda parte de la semifinal y fue clave en la victoria final. Aprovechó sus oportunidades y cuando Zabaleta entró en ebullición se limitó a facilitar la labor a su compañero en lo posible. "Es un auténtico lujo verle y desde dentro es una auténtica gozada. Empalma todas las pelotas y tiene una manera de darle impresionante. Luego aparte cubre mucha cancha", describe.

Con el entorchado de San Mateo ya en su poder, Víctor piensa ya en sus siguientes retos y la jaula de Primera, que será presentada hoy en Bilbao, y apunta a tener un formato reducido, aparece como una atractiva posibilidad. "No está claro si estaré, pero puede ser una opción y si entro, lo haré muy ilusionado para intentar hacerlo bien. Si no lo hago, voy a seguir trabajando para que me lleguen las oportunidades y disfrutar en el frontón. Porque, al final, cuando mejor estás, más se disfruta", comenta un pelotari que sabe lo que es pasar por malas situaciones y ahora vuelve a sonreír y también a ganar en las plazas de más renombre.

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