Jon Ander Albisu
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Final de parejas | Jon Ander Albisu: "No me hacía falta callar bocas"

04.05.2021 | 00:53
Jon Ander Albisu junto a Peña II, su compañero en el Parejas, ayer en el frontón Zelai de Ataun.

Jon Ander Albisu vive el domingo su segunda final del Parejas en su década en el profesionalismo. La primera, en 2013, no se terminó por la grave lesión de Berasaluze II

Donostia – "Es una semana para disfrutar lo que se pueda", recita Jon Ander Albisu (Ataun, 1990). El domingo se juega con Jon Ander Peña calarse la txapela del Parejas. Aunque no habrá público en el Bizkaia, sus vecinos del municipio colgarán camisetas azules en los balcones como apoyo al zaguero guipuzcoano.

¿Qué se le pasó por la cabeza el domingo al lograr el billete para la final del Campeonato de Parejas?

—En ese momento no me di demasiada cuenta de lo que significaba. Cuando pasaron las horas, sí que fui un poco más consciente de que estábamos en la final. Después de ocho años, volver a estar en un partido de esta índole es muy satisfactorio para mí.

Rumió en soledad la victoria en el coche de camino a su casa en Ataun.

—Ahí haces un resumen de todos los años que has pasado en la pelota a mano profesional, casi todos al primer nivel. Hice un balance entre los instantes buenos y los malos y ganan los buenos. Ahora hay que disfrutar del momento. Hemos logrado llegar a una final, que no es poco.

En 2013 llegó a la final del Parejas junto a Pablo Berasaluze, pero aquella cita no se pudo terminar porque su compañero se rompió el tendón de Aquiles. ¿También le vino esa cita a la cabeza?

—Sí. Eso siempre está ahí. No hay muchas opciones de jugar muchas finales y yo llegué a una, pero no la acabamos. Eso nunca se olvida. Pablo estaba el domingo en Bilbao.

Se encontraron al término del partido ante Altuna III-Mariezkurrena en el pasillo de vestuarios y se fusionaron en un sentido abrazo.

—Al final, si hubiéramos perdido esa final jugando, no tendríamos esa espinita. Pasó lo que pasó. Pablo se lesionó de gravedad, pero tuvo la fortuna de poder volver a jugar al más alto nivel. El domingo es el momento de sacar esa espinita.

Durante muchos años de su carrera se le calificó como un pelotari irregular, pero en las últimas campañas ha cambiado. ¿Es la redención de todos esos momentos complicados?

—Yo también he sido el primero en reconocer mi irregularidad: hacía un buen partido y dos malos. Sin embargo, en los últimos tres o cuatro años tengo más actuaciones buenas que malas. Me he demostrado a mí mismo que puedo estar a un nivel alto durante mucho tiempo. Tanto Jon Ander Peña como yo hemos hecho un buen campeonato.

Debe ser difícil en el plano psicológico tener que aguantar esa etiqueta.

—Tampoco soy de darle muchas vueltas. He estado trabajando a diario para cambiarlo. Hay que tener en cuenta que si le das mucho, es complicado perder poco. La experiencia, además, también me ha ayudado a leer los partidos, a saber qué hacer en cada pelotazo. Todavía me queda mucho por aprender. Estoy en ello.

Ha callado bocas.

—No me hacía falta hacerlo. Cuando salimos a la cancha, intentamos dar lo mejor. En las últimas tres o cuatro temporadas estoy disfrutando. En esta edición del Parejas hemos hecho un buen campeonato, regular, y esperamos ponerle la guinda el domingo en el frontón Bizkaia.

Por otro lado, debido a la situación de 2020 en Baiko, en la que un colectivo mayoritario de pelotaris tomó la decisión de hacer huelga en busca de la mejora de las condiciones de todos los manistas, su estatus dentro de la empresa se ha reforzado. Al fin y al cabo, sacrificó la opción de entrar en una final del Parejas por sus compañeros.

—Fueron momentos complicados tanto para mí como para el resto de mis compañeros. Yo tuve que dejar de jugar una semifinal, pero todos tuvimos que poner nuestro granito de arena. Me siento muy agradecido por los ánimos que me dieron mis compañeros de empresa y la gente de fuera. Se vio que hay cosas que tenemos que mejorar en la pelota. Hay que pasar página. Tomamos decisiones complicadas y no nos arrepentimos. Había que dejar muchas cosas de lado.

De todos modos, fue una decisión que le califica como persona. Peña II y Mariezkurrena II –su rival– el domingo se deshicieron en elogios hacia usted por todo lo vivido.

—Lo he notado. Desde ese momento he sentido que la gente me anima. No me arrepiento de ello. En lo personal, y mirando por mí solo, quizás no hubiera hecho huelga; pero son acciones necesarias para conseguir algo por los demás.

En definitiva, tirar del carro. Es fácil de decir y difícil de hacer.

—Uno mismo tiene que dejar cosas en el camino. Si uno mira solo su culo, no se arreglan las situaciones.

Es el momento de contemplar el futuro y lo más cercano es la final del Parejas del domingo. Danel Elezkano y José Javier Zabaleta, quitando el accidente del sábado en el Labrit ante Ezkurdia-Tolosa (22-13), parecen estar a un gran nivel.

—El otro día jugaron sin tensión, ya clasificados para la final. Han hecho un gran campeonato: José Javier marca grandes diferencias, mientras que Danel es un pelotari muy listo, escoge cada pelota y está a gran nivel. Pudimos ganarles dos partidos en cuartos de final y tenemos que ser conscientes de que se les puede meter mano.

Vuelve a haber un duelo entre Zabaleta y Albisu en un partido al más alto nivel. Han sido, además, las estrellas del campeonato.

—Es buena señal para mí estar en un partido así con José Javier. Personalmente, significa que me mantengo a buen nivel y espero seguir así.

63 de los 81 pelotazos que tuvo que golpear Jon Mariezkurrena el domingo fueron por detrás del cuadro siete. Es decir, un 77,7% de sus intervenciones.

—No tenía constancia de ese dato. Contra Zabaleta igual me toca estar a mí detrás del siete la mayor parte de la final. El domingo tendré un encuentro complicado, porque José Javier mete mucho ritmo. Espero disfrutar desde el principio y hacer un partido serio.

¿Es el zaguero más duro contra el que jugar?

—En estos momentos, igual sí, porque pone mucha velocidad. Cuando le da tanto y pierde tan poca pelota, es difícil hacerle frente. Aun así, Beñat Rezusta se me hace más complicado, ya que muchas de sus pelotas vienen torcidas. Los dos son grandes zagueros y es buena señal que yo esté entre ellos.

Disputará la txapela junto a Jon Ander Peña, que está viviendo su primer Parejas como delantero titular.

—Nuestro objetivo ha sido ir de semana en semana desde el principio. Nos han salido bien las cosas. He intentado ayudarle en todo lo que he podido, aunque él también ha demostrado que puede jugar con los mejores. Quitando algún día, en el resto ha demostrado que tiene un hueco entre los grandes.

Esta final es otra anomalía más provocada por la pandemia del covid-19, ya que, al igual que en las de 2020, no habrá público.

—Es raro y triste. En el frontón se echa de menos a la gente cercana, más todavía en una final y siendo de un pueblo pequeño, puesto que la mayoría de Ataun estaría en el Bizkaia de Bilbao. Aun así, hay que estar contentos de que seguimos jugando todas las semanas. Nos apoyarán desde la televisión.

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