"Pasaia Itsas Festibala permiten que el patrimonio vuelva a ser motor cultural, socioeconómico y turístico. Demostrando que Pasaia sigue siendo un puerto vivo, que celebra su patrimonio marítimo”. Estas son las palabras con las que Xabier Agote, director del festival marítimo y presidente de Albaola, ha presentado en Fitur el vídeo promocional de la cuarta edición de este evento único que tiene como escenario la bahía pasaitarra.
La Feria Internacional de Turismo es una oportunidad única para promocionar eventos tan singulares como este festival que reunirá, del 14 al 17 de mayo, embarcaciones tradicionales de distintos países en aguas de Pasaia, donde por primera vez la réplica de la nao San Juan que se está construyendo en la factoría Albaola se convertirá en anfitrión de lujo ya en las mismas aguas de la bahía, donde sigue su proceso constructivo desde su botadura el pasado noviembre.
Patrimonio marítimo
Esta presentación ha sido uno de los actos destacados de la jornada en el estand de Euskadi de Fitur, donde Agote ha recalcado que Pasaia Itsas Festibala "es una cita única para celebrar y acercarse a nuestra magnífica historia marítima". El donostiarra ha puesto en valor Pasaia como un "enclave estratégico durante siglos" en el que se construían los "grandes barcos y desde donde zarparon expediciones que cruzaron océanos y conectaron nuestra territorio con el mundo". Era, como se podría denominar hoy día, un "polo de tecnología marítima".
La situación actual es muy diferente, pero recuperación del patrimonio marítimo que se está llevando a cabo desde la Factoría Albaola ha vuelto a poner a Pasaia como un lugar de referencia para recuperar la historia de una industria que fue puntera y que con eventos el Pasaia Itsas Festibala hace que ese patrimonio reviva y vuelva a ser un "motor cultural, socioeconómico y turístico".
También ha estado presentes otras autoridades como el alcalde de Pasaia y presidente del Festival, Teo Alberro, quien ha destacado de este evento bianual que "nos permite crear relaciones y sinergias con otras culturas marinas que vienen a participar en este encuentro". Por su parte, la diputada de Movilidad, Turismo y Ordenación del Territorio de Gipuzkoa, Azahara Domínguez, ha considerado que es un "escaparate perfecto para compartir con quienes nos visitan esa manera tan nuestra de ser: desde la cercanía, desde la autenticidad y desde el orgullo por lo que somos”, mientras que el consejero de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco, Javier Hurtado, ha tildado el festival como “una cita de referencia que proyecta nuestra identidad marinera, nuestro patrimonio cultural y nuestra apuesta por un turismo sostenible y de calidad".
Un poco de historia
Según recuerdan desde la organización del festival, la bahía de Pasaia fue considerada uno de los "mejores puertos naturales del golfo de Bizkaia", por lo que fue un lugar estratégico para la expediciones que partían desde Gipuzkoa a Terranova en busca de las ballenas. Así, en sus orillas se construyeron grandes galeones, como el que ahora vuelve a erigirse en Albaola.
"En estas aguas protegidas se desarrolló una intensa actividad naval, tecnológicamente avanzada, vinculada a la pesca, el comercio y la construcción marítima", explican.
Fruto de la importancia que tuvo Gipuzkoa fue la creación de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas (1728-1785), una sociedad mercantil impulsada por el conde de Peñaflorida, Francisco de Munibe e Idiaquez, junto a ilustrados guipuzcoanos como J. Ramón de Arteaga, marqués de Valdemediano, José de Areyzagay, Jerónimo Lapaza, negociantes y marinos.
De este modo se estableció un intercambio de productos con la entonces provincia de Venezuela por la que desde Gipuzkoa partían barcos con hierro vasco y regresaban con cacao, metales preciosos, cueros y tabaco. Prolongó sus días hasta 1785, cuando quedó refundida en Compañía de Filipinas.
Hoy día, entre las iniciativas más destacadas para la recuperación está la réplica de la nao ballenera, pero también la restauración integral del atunero Ozentziyo, el último barco de madera del puerto de Donostia, "un proceso que se desarrolla de manera abierta y participativa".