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El traje de baserritarra se hace tesis y se reivindica de la mano Ane Albisu

Tres décadas de investigación y mucho entusiasmo han hecho posible un trabajo que su autora defendió en un acto en EHU

El traje de baserritarra se hace tesis y se reivindica de la mano Ane AlbisuRuben Plaza

Está contenta Ane Albisu, pero no solo porque ya ha finalizado su tesis, que le ha llevado décadas de investigación y trabajo de campo. Lo está, sobre todo, por hallarse viviendo unos días especiales, en los que se ha visto muy acompañada. Se muestra incluso sorprendida por el hecho de que en torno a 80 personas secundaran con su presencia el acto de presentación de la tesis. Esto le llega a emocionar.

El camino no ha sido ni corto ni recto, pero sí gratificante hasta que Baserritar jantziaren sorrera eta bilakaera ha sido una realidad que ha merecido una nota de Cum Laude por parte del jurado que ha valorado la tesis de Albisu, realizada en el seno del Departamento de Filosofía de los Valores y Antropología Social de la EHU.

Albisu cuenta a NOTICIAS DE GIPUZKOA cómo ha sido el proceso de trabajo y los objetivos de un paseo por la historia que arranca en 1885 y finaliza en 1990.

La redacción de la tesis comenzó una vez Albisu publicara, en 2006, el libro Atondu, que le costó tres años escribir.

Largo camino

Sin parar de realizar otras actividades, Ane Albisu comenzó a tocar puertas, sobre todo de la universidad, para poder avanzar con su tesis, logrando finalmente llevarla a cabo encuadrada en el quehacer del Departamento de Filosofía de los Valores y Antropología Social en el programa de Sociedad, Política y Cultura de la EHU. “Me costó nueve años lograrlo”, constata la autora. 

Es difícil abarcar todo el tiempo, la energía y el entusiasmo que Albisu ha dedicado, antes y después de la tesis, a conocer más y más sobre la indumentaria de baserritarra.

Los límites temporales, 1885-1990, tienen su razón de ser. El límite de cierre tiene qué ver con la iniciativa Atondu realizada en seno de Ikerfolk tras constatar “el cambio terrible que había tenido el traje de baserritarra en la década de los 80. Se veían botas de monte, chándales por debajo... Nos preguntamos por qué pasaba esto, y la respuesta fue que por falta de información. Pero, ¿dónde te podías informar? ”.

En ese punto comenzó un trabajo en paralelo para profundizar en cuándo nació el traje de baserritarra como un ropaje para ponerse en ocasiones singulares y, en el marco de Atondu, se trabajó en una propuesta basada de trajes. Dos vías diferentes. “Sacamos unos vestidos en colaboración con las profesoras de la ikastola de Andoain. Fue un punto de inflexión, empezaron a coserse vestidos, incorporar colores, etc.”.

Ane Albisu en un momento de la conversación con NOTICIAS DE GIPUZKOA

En 1990, y de la mano de Atondu, llega una punto de cambio porque, con anterioridad, esos trajes era “azules o negros, con puntos o florecitas”. Tuvo entonces que ir mucho más hacia atrás en su viaje en el tiempo, trabajando asimismo en la terminología, “diferenciando lo que era una forma de vestir, una indumentaria, a lo que es ese traje que una persona se pone en una ocasión especial”. “Yo le voy a llamar traje de baserritarra a ese traje que nos ponemos cuando queremos imitar la vestimenta de baserritarra”. 

Y, se preguntó, “¿cuándo empiezan quienes no son baserritarras a vestirse como baserritarras?”. Aunque hay alguna foto anterior, en 1885 se organizaron en Durango unas Euskal Jaiak en las que se dio un premio “a los que fueran vestidos a la forma del país”. Sin ser éste todavía el traje de baserritarra como tal, en ese momento arranca la ruta de Albisu.

Un trabajo, tres pilares

Su trabajo se ha sustentado en tres pilares: en primer lugar están las imágenes. Albisu ha contado sus tesis “a través de las imágenes” y ha incluido en la misma 205, la mayor parte fotografías que se han elegido para eso, “para contar algo”.

Ha tenido que investigar asimismo en los archivos, en escritos y muestrarios de tejidos, en archivos sonoros, y en hemerotecas, una fuente de que asegura que le ha ayudado mucho.

Otro pilar se fundamenta en el trabajo de campo, con 81 entrevistas en tres décadas. Además, destaca, ha conseguido consultar trabajos de campo casi desconocidos, como el realizado por Elena Tuduri a inicios del siglo XX y que no se publicó hasta 2017. 

Y, por último, el tercer pilar ha sido el análisis de las propias vestimentas. “He tenido la suerte de encontrar en cada década al menos un traje, a veces dos, más a partir de la década de los 60”, explica Albisu, que subraya una idea: “Estos trajes eran simples, se dejaban a amigas o primos y se perdían. No eran de tejidos nobles, ni adornados como, por ejemplo, de valenciana”. De ahí que su conservación haya sido más complicada.

El orden de su tesis es cronológico, aunque con una cronología que marca la evolución de esta indumentaria, aunque en ocasiones haya momentos de coincidencia del auge de este traje y de efervescencia social, industrial o de otro tipo.

Muchos detalles son los que ha tomado en consideración, como analizar el factor de “el traje en el cuerpo”, ya que diversos condicionantes y modas han influido en la forma de lucirlo y ha sido analizados por Albisu en su exhaustivo trabajo realizado con un doble objetivo.

Por una parte, estaría el del propio trabajo, su esencia. Y es que Albisu ya hace 30 años se preguntaba por las razones que explican porqué nuestro traje se llama de baserritarra “cuando en otros lugares tiene el nombre del lugar de origen: valenciana, gallega...”, y más cuando en nada tenía que ver con la indumentaria real del día a día de las y los baserritarras. De ahí la pregunta: “¿cuándo surgió este traje’?”.

Esa fue la pregunta de partida para después avanzar en los cambios que ha sufrido, la evolución...

Una puesta en valor

Pero, además, hay otro objetivo más personal, casi más militante. “Este es un traje que se ve en la calle, hay exposiciones, concursos... ¿Pero la gente qué conoce del mismo? Porque todos tenemos al menos un mínimo conocimiento de las canciones de nuestro pueblo, su literatura, su geografía. Eso que se denomina cultura popular desde la década de los 90 ha llegado a las escuelas, a los cetros educativos. Con esto no ha pasado lo mismo”, lamenta. “Creo que lo hay que hacer, en primer lugar, es darle importancia a un área de nuestra cultura, que no se le ha dado, y en segundo, facilitar unos conocimientos mínimos y una terminología. Espero que ahora que ya está en la universidad se le dé esa importancia”.

También ha buscado “poner en valor” todos los trabajos que se han ido haciendo en torno al tema en el siglo XX, los conocidos y los que no.

La tesis ya está finalizada, pero Ane no va a notar un vacío, porque incluso estos siete años más densos ha ido compaginando su elaboración con otros cometidos, incluso ha escrito un libro que nada tiene que ver con este tema. Y lo seguirá haciendo.

De todo lo andado y conducido para realizar esta tesis, no en vano ha tenido que hacer numerosas visitas en su vehículo también a lugares escondidos de Euskal Herria, se queda con eso, con las gentes conocidas, con su generosidad. “Me han pasado cosas alucinantes, increíblemente bonitas”, añade.

Y también con un recuerdo que difícilmente se le borrará, la de los amigos y conocidos que llenaron el Aula Magna para secundar su defensa de la tesis. “Me emociono solo de recordarlo. Fue uno de los momentos más importantes de mi vida”, concluye Albisu.