Donostia Kultura se quedó en 2021 a un 15% de las entradas vendidas antes del covid

Se adquirieron 103.776 tiques y el número de socios ha crecido en 5.000 en los dos años de pandemia

28.01.2022 | 12:48
Una de las citas de este año de Literaktum.
"Dentro de la humildad, el 2021 fue un año de recuperación". Esa es la principal conclusión que se extrae de la memoria de Donostia Kultura del pasado curso, de la que el concejal de Cultura, Jon Insausti, y el director de la entidad, Jaime Otamendi, han ofrecido un adelanto esta mañana. En total, se vendieron 103.776 entradas, lo que supone únicamente un 15% menos que en 2019, a pesar de las limitaciones con las que contaron durante buena parte del ejercicio. A esta buena cifra hay que añadir además los 5.000 nuevos socios desde el inicio de la pandemia, lo que pone en valor la importancia de la institución para los donostiarras.
 
Por segundo año consecutivo, los trabajadores de Donostia Kultura tuvieron que convivir con una pandemia. "Ha vuelto a ser un año complicado, pero el usuario se ha portado muy bien y ha respondido a la oferta cultural. De igual modo, la plantilla de Donostia Kultura ha realizado un gran esfuerzo para adaptarse a cada situación", ha señalado Insausti. Los datos de la memoria ratifican esas palabras con una cifra de entradas vendidas para los teatros Victoria Eugenia y Principal y los centros culturales de la ciudad que se acerca a la época precovid.
 
En total, en 2021 se vendieron 103.776 tiques, a los que hay que sumar 12.350 que fueron devueltos causa de las cancelaciones. La cifra supone únicamente un 15% menos que hace dos cursos cuando buena parte del año estuvo marcada por restricciones de aforo y de movilidad. "Los datos avalan que Donostia continúa siendo la ciudad de la cultura. Y lo es, además, con una apuesta por todos los formatos", ha asegurado Otamendi.
 
La buena acogida del público se tradujo en varios sold out, principalmente durante el primer semestre del año, y tuvo su máximo exponente en un Jazzaldia con un 90% del aforo vendido y con la recuperación de los artistas internacionales con nombres de la talla de Cécile McLorin Salvant, Chucho Valdés, Marco Mezquida y Silvia Pérez Cruz. No obstante, no fue el único festival destacado, ya que, en un año en el que las fiestas brillaron por su ausencia, los donostiarras y visitantes se volcaron con los diferentes certámenes de la ciudad.
 
dFeria, el último gran evento que se celebró antes del confinamiento y el primero que se llevó a cabo tras él, continuó su progresión con 4.300 espectadores; Literaktum se expandió por toda la ciudad llegando a los 3.500 ciudadanos; el F estival de Cine y Derechos Humanos homenajeó a Puy Oria y Montxo Armendáriz junto al estreno de varias producciones; el festival de Teatro de Bolsillo cambió su formato pasando a la calle con más de 4.000 espectadores; y el circuito Dkluba ofreció 63 conciertos en diferentes salas.
 
A ello hay que sumar la ya habitual buena acogida del ciclo Nosferatu, esta vez dedicado a Luis Buñuel, y la Semana de Cine Fantástico y de Terror, que recuperó el 100% del aforo tras una edición anterior marcada por las restricciones de movilidad.
 
Toda esta buena respuesta sobresale, además, en una oferta cultural que estuvo marcada por los artistas locales ante la ausencia de lo internacional salvo en contadas ocasiones. " El público ha apoyado al artista local, por lo que se demostrado que también hay un interés por lo de aquí", han indicado desde Donostia Kultura.
 

La sorpresa de San Telmo


La mayor sorpresa, sin embargo, ha llegado con los museos. "En el 2020 sufrieron bastante y apenas pudieron realizar sus actividades", ha explicado Otamendi. Entre ellos, San Telmo se erigió como el principal estandarte de la recuperación con más de 123.000 visitantes, en buena parte gracias a su exposición estrella dedicada a Juan Sebastián Elkano. "Ha tirado mucho del carro, pero también han sido bien recibidas la muestra sobre el proceso de creación de Hondalea y el proyecto Baginen bagara que pone en valor a las mujeres artistas", ha señalado Insausti.
 
Las bibliotecas también fueron claves en la recuperación con 400.000 ejemplares prestados, regresando a niveles prepandémicos. Los cursos, por su parte, registraron más de 7.000 matrículas. Esta buena acogida se ejemplifica perfectamente en los 5.000 nuevos socios que ha registrado Donostia Kultura desde el inicio de la pandemia, situándose en los 112.832.
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