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Crónica de dos violencias desatadas

28.10.2021 | 01:38
El escritor y antiguo Ararteko Iñigo Lamarca, con su libro 'La suerte de Regi', ayer en Tabakalera de Donostia.

El jurista Iñigo Lamarca, quien fuera Ararteko y presidente de Gehitu, da el salto a la novela de ficción con 'La suerte de Regi', una historia coral sobre la homofobia y el sometimiento político en la Euskadi de los últimos 45 años.

Aunque durante unos instantes Iñigo Lamarca duda de cuánto de La suerte de Regi, su primera novela de ficción, es autobiográfico, finalmente responde que "muy poco". Una indecisión lógica teniendo en cuenta que, para su primer trabajo literario de gran formato, el que fuera Ararteko y presidente de Gehitu ha partido de dos ejes que conoce muy bien, la violencia política y la homofóbica, acaecidos durante los últimos 45 años en Euskadi.

Tras publicar en 2009 Gay nauzu, un pequeño relato, este sí, autobiográfico, encargado por la editorial Alberdania, el donostiarra Lamarca "tenía ganas de escribir una novela". "Era un reto y una deuda pendiente que he tenido durante todos estos años en la cabeza", explica el autor, que ayer habló en Tabakalera junto a Maixabel Lasa y Garbiñe Biurrun del resultado final de esa gestación en su mente, La suerte de Regi (también con Alberdania), y, sobre todo, del contexto tan importante de la novela.

"Lo único que tenía claro antes de empezarla era el principio y el final. Sabía que tenía que arrancar con el final de Franco y terminar en 2019, antes de la pandemia", explica sobre un libro que aborda 45 años de la historia reciente de Euskadi a través de la relación de diferentes personajes, entre ellos, el que da nombre al título, con los que ha podido contar aquello sobre lo que quería escribir: las violencias políticas y homofóbicas.

Casi medio siglo que Lamarca, al haber sido letrado de las Juntas Generales de Gipuzkoa desde 1994, Ararteko entre 2004 y 2015 y presidente de Gehitu, la asociación de gais, lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales de Euskadi, conoce hasta tal punto que podría haber sido un personaje más de esa cuadrilla de protagonistas de su novela. "Yo viví los últimos años del franquismo y el nacimiento de ETA. Es una época que me marcó mucho, por lo que quería poder contarla. Pero también la violencia a los homosexuales, algo que he visto y he vivido", relata.

Esto ha llevado a que algunos de los personajes de La suerte de Regi cuenten, en determinados tramos de sus vidas, con elementos que Lamarca podría identificar como suyos. "Al revisar el texto una vez lo terminé me di cuenta de que había cosas en mi mente que había olvidado de una época y que sin ser consciente las había escrito", apunta el autor, que, no obstante, sostiene que los personajes son ficción por mucho que cuenten con cosas en común a su vida.

De este modo, el contexto es casi el principal protagonista de la novela. "Quería dar una profundidad muy amplia a unos personajes y contar su evolución a lo largo del tiempo y de los contextos", explica Lamarca, para quien el momento influye en las personas del mismo modo que lo hacen la familia y la naturaleza de uno mismo. "Nacer en 1952, como lo hace Regi, influye en el tipo de relación que tiene a causa de su orientación sexual. Los más jóvenes nacen en otras situaciones que son completamente diferentes y eso es algo que he intentando trasmitir gracias a una novela muy coral", añade.

A estos tres elementos definitorios, el que fuera Ararteko también añade uno más, implícito en el libro: el compromiso. "La fuerza de voluntad de cada uno en su contexto correspondiente también marca el qué tipo de persona somos o dejamos de ser", observa.

Uso de los diálogos

Gusto por seguir escribiendo

"Hacer la novela ha sido un salto enorme"

La suerte de Regi se divide en seis capítulos, cada uno de los cuales parte de un determinado hecho histórico. "He intentado que sea una novela ágil y fácil de leer", cuenta, indicando que, para ello, se ha valido de un recurso que podría considerarse muy cinematográfico como es el uso de los diálogos. "Como autor y narrador quería acercarme a los protagonistas en momentos concretos y para ello me he aprovechado de los diálogos. No tendría sentido haber utilizado otra forma en una obra tan coral", explica.

Sin embargo, los diálogos no son lo único que destacan de un texto escrito en tercera persona, ya que Lamarca también ha incluido una de sus pasiones, la de escribir cartas y correos electrónicos. "Me gusta leer libros que las incluyen en sus relatos y, al final, un escritor tiende a introducir sus gustos", cuenta entre risas.

Precisamente, gusto por seguir escribiendo ficción es algo que el donostiarra ha cogido y mucho en este tiempo. De hecho, la primera versión de La suerte de Regi era todavía más amplia que las 334 páginas finales. "Pasar del relato que había hecho a esta novela con una crónica tan fuerte ha sido un salto enorme. Antes de empezar con ella tenía muchas dudas y le di muchas vueltas al planteamiento, pero una vez que empecé, a pesar de ser un trabajo arduo y complicado, fue saliendo la narración con menos dificultad", asegura.

Por ello, a pesar de necesitar un tiempo para recargar energía, no descarta volver a escribir ficción e incluso avisa de que las últimas páginas del libro "bien podrían ser el inicio de otro".

 


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