Bailarina y coreógrafa

Iratxe Ansa: "La exploración del movimiento no creo que tenga un fin"

Iratxe Ansa e Igor Bacovich suben mañana al escenario del Teatro Arriaga con 'Al desnudo', una obra "muy física" en la que muestran quiénes son, "sin tapujos"

17.02.2021 | 13:57
Iratxe Ansa, bailarina y coreógrafa.

"Cuando creo que más sé, veo que menos sé", afirma la bailarina y coreógrafa Iratxe Ansa (Errenteria, 1976), que desde que en 2009 inició su andadura al margen de las prestigiosas compañías internacionales a las que perteneció se ha dedicado a indagar en su propia concepción del movimiento. Resultado de ello son el método Metamorphosis, que también da nombre a la compañía que dirige con Igor Bacovich, y la pieza Al desnudo, una suerte de laboratorio del movimiento creada durante la pandemia que resume lo aprendido en los últimos años y que presentara en la Feria de Artes Escénicas de Donostia, dFeria, el próximo mes de marzo. El Premio Nacional de Danza recibido en 2020 ha sido la "guinda" para una trayectoria en la que no renuncia a la coreografía, a la dirección, ni a la interpretación.

¿Ha percibido que sube a las tablas con más seguridad ahora?

-¿Más seguridad? Quizás al contrario, porque esperan mucho de mí. El premio me ha dado muchísima alegría y emoción porque no me lo esperaba. Pero mi mayor premio es seguir haciendo esto durante tantos años y, al mismo tiempo, continuar dentro del mundo de la danza cambiando de posición. He sido intérprete en compañías importantes de Europa y en la Nacional, aquí, cinco años. Después pasé a investigar quién era yo y qué quería hacer y desde ahí surgieron muchas posibilidades. Una de ellas es como directora de Metamorphosis Dance con Igor Bavovich.

¿Cree que el galardón ratifica el acierto de dejar de formar parte de compañías para seguir su propio rumbo como bailarina?

-Dejé en 2009 mi última compañía, Nederlands Danse Theater, en La Haya. Desde entonces, Igor y yo, hemos viajado y trabajado en muchas instituciones muy fuertes, en compañías, en escuelas... Pero no constituimos nuestra compañía hasta 2019, al recibir la residencia de creación del Centro Coreográfico Canal. En diez años hemos trabajado en el método Metamorphosis. Han sido años muy importantes para nosotros, para crear un lenguaje coreográfico que no es fácil. El producto final fue la compañía. Y el premio ha sido la guinda.

¿Cómo describiría ese método?

-Ha surgido de la necesidad de trabajar con diferentes bailarines, de llevarlos a tu terreno. Es un método quizás más completo en el sentido en que tienes un training físico; una barra de ballet, que es técnico; unas improvisaciones muy trabajadas; un coaching, un trabajo individual con cada bailarín... Abarca muchísimo, pero al final no es lo que haces sino cómo lo haces; qué ojos te miran desde fuera, qué filosofía está en el centro.

Ha subido a más de 30 escenarios con Metamorphosis, pero no solo se basa en la ejecución de la danza.

-Hemos viajado mucho, hemos estado viviendo en Hong Kong, trabajado mucho en Venecia o por América. Ha sucedido poco a poco, no sabiendo muy bien qué me interesaba hacer dentro del mundo de la danza empecé a hacer talleres y cosas que nunca antes había hecho porque solo había trabajado como intérprete. Desde ahí he funcionado bien en diferentes trabajos dentro de la danza y hemos creado un network bastante fuerte por todo el mundo. Hemos estado en escenarios de Shanghái o México DF, coreografiando para compañías con nuestro método. Eso surgió después de que nos conocieran.

'Al desnudo', la obra que presentan mañana en el Teatro Arriaga, se describe como muy física y explícita.

-Para nosotros la fisicalidad es normal porque somos bailarines. Al desnudo fue presentada el 26 de junio en la Sala Roja en los Teatros del Canal. Se creó en el confinamiento, salvo las dos últimas semanas, que continuamos en el Centro Coreográfico Canal. Es una pieza en la que Igor y yo mostramos nuestra manera de trabajar en todo este periodo de investigación; por eso se llama Al desnudo, mostramos quiénes somos sin tapujos.

Contiene también una voz en 'off' con sus propios textos.

-Sí, nosotros trabajamos mucho con textos. Todo esto se remite a esos diez años en los que hemos viajado, hemos trabajado con vídeo, creado nuestra propia técnica de trabajo... Y está plasmado en Al desnudo, una pieza especial creada en un periodo increíble.

En alguna ocasión ha afirmado que la danza es como una religión para usted, pero que echa de menos que la sociedad la tenga más en cuenta.

-No soy nadie para decir qué tienen que hacer los demás, nunca me atrevería. Pero pienso que sería maravilloso introducir dentro de las escuelas el arte y el movimiento, sobre todo en el periodo en el que estamos viviendo, en el que la gente esté más conectada con su cuerpo. Eso no significa que tengan que convertirse en bailarines, pero conozco los beneficios del arte, de la danza, porque los he visto en países como Colombia.

Una de sus obsesiones ha sido investigar el movimiento, ¿el estudio de lo físico, del cuerpo, es ilimitado?

-Espero que nunca tenga un fin, si lo tiene dejaré esto. La exploración del movimiento, de cada persona, no creo que tenga fin. Siempre puedes investigar más sensaciones, sonidos, texturas, colores... Cuando creo que más sé, veo que menos sé. Es el motor por el cual yo continúo.

¿Cómo se reflexiona sobre el movimiento en un contexto en el que la movilidad está tan restringida?

-Al desnudo, por ejemplo, y no es por hacerle publicidad, es una creación muy inusual. He hecho muchas creaciones en mi vida, pero para alguien que es tan de movimiento, tan físico, estar en casa encerrado... sientes cosas que no estás acostumbrado a sentir. El movimiento es vida para mí.

A nivel logístico, ¿cómo se maneja para mantener viva su agenda?

-Desde el 14 de marzo todo han sido cancelaciones, esperas, retrasos... Es muy complicado, ya lo era antes, ahora más. Estamos muy acostumbrados a viajar constantemente. Pero el no hacerlo ha hecho que nos hayamos quedado más en lo nacional. Estábamos en un extremo y ahora estamos en el otro. Intentamos darle la vuelta para encontrar posibilidades. Cada producción es una misión. Estamos aprendiendo, pero espero que dejemos de hacerlo pronto.