Arte kritika

‘Remake’ plástico en la galería Altxerri

17.10.2020 | 23:38
‘El beso’, de Edu López, recibe al visitante de la galería. Foto: Altxerri

la galería Altxerri de Donostia expone un conjunto de obras y autores que a lo largo de su producción artística han tenido contacto con el cine y las imágenes cinematográficas en sentido amplio dentro del programa de Otras actividades del Festival Internacional de Cine 68 SSIFF. La muestra resulta interesante tanto por los nombres elegidos como por las obras expuestas.

Serigrafías en negro y azul de Daniel Blaufuks sobre el clásico The end y El beso del artista pop Edu López nos reciben a la entrada de la galería.

Un excelente y onírico vídeo de Alejandro Garmendia sobre Murnau Faust revisited (2014), una película en Super-8 transferida a USB y una Caja archivador con 20 fotos (2011), de Sergio Belinchón, se exponen en la primera sala, junto a una sobria propuesta conceptual Hollywood/Wine, de Ed Rusha, a una cuidada heliografía de Unai San Martín con un pájaro sobre Nueva York, y a un collage ideológico (2008), de Miquel Mont.

En la sala mayor otra propuesta pictórica rigorista y conceptual de Álvaro Machimbarrena, Helsinky; dos exquisitas telas neofigurativas, GT through the looking glass I, y Silverback II del vizcaino Alain Urrutia y dos excelentes grandes telas de Iñaki Gracenea, Funf Cams (2010), que demuestran su dedicación a la pintura, además de a las técnicas mixtas y las nuevas tecnologías. Junto a ellas también seis fotografías Doble feature (2008), de Dennis Adams, y dos grandes impresiones digitales de Ignasi Aballi, Desapariciones. La mirada del otro, y Desapariciones. Les poètes (2002), más cerca del cartelismo que de la pintura.

En el piso superior se muestran también cuatro pinturas de Iñaki Gracenea, de lo más interesante de la muestra. En ellas reelabora y pinta diversas imágenes captadas con cámaras de vigilancia o elaboradas sobre distintos planos, en los que conjuga su sabia pasión por la pintura, además de una construcción sintáctica herencia de los constructivistas rusos.

La muestra denota el nuevo rumbo de la galería, dirigida por Javier Balda, y sus aciertos en la composición de una exposición colectiva que puede dar para mucho o para poco, y que en este caso resulta excelente y sorpresiva. Veremos lo que nos depara en un cercano futuro.