‘Baby’, la nueva película de Bajo Ulloa, prepara su estreno en Sitges

El largometraje, rodado el año pasado en Araba, se podrá ver por primera vez el próximo fin de semana en el festival catalán

04.10.2020 | 01:01
El realizador vitoriano. Foto: J. Muñoz

donostia – Al final será doble la presencia alavesa en el inminente Sitges Festival de Cine Fantástico de Catalunya. Justo en la primera jornada, la del jueves, se pondrá de largo el nuevo cortometraje de Paul Urkijo, Dar Dar. Después, durante el primer fin de semana del certamen, llegará el momento para el estreno del último largometraje de Juanma Bajo Ulloa, un Baby que estaba pendiente de concretar cuándo se haría realidad en la gran pantalla. La primera sesión será el próximo sábado en el marco del prestigioso evento.

De esta forma, con muy pocas semanas de diferencia, los espectadores se van a poder encontrar con las dos películas que el año pasado se rodaron en tierras alavesas. Ane, de David P. Sañudo, pasó hace poco por el Zinemaldia y llegará a las pantallas comerciales el próximo día 16. Baby desplegará sus argumentos justo dentro de siete jornadas para después –aunque todavía no hay fecha fijada en el calendario- entrar en el circuito de salas. Todo ello a pesar de que la situación generada por la aparición del COVID-19 no sea la más propicia.

"La película se basa en el detalle, en las pequeñas cosas. Todo son matices", explicaba Bajo Ulloa durante un rodaje que arrancó el 5 de agosto y se alargó hasta mediados de septiembre, discurriendo por localizaciones de Vitoria, Murgia, Legutio, Nanclares de Gamboa, el parque de Garaio, el hayedo Otzarreta y el salto del Nervión.

Rosie Day (Blackwood, Ironclad: Battle for Blood), Harriet Sansom Harris (Quiz Show, Mujeres desesperadas), Natalia Tena (Juego de tronos, Origin), Charo López (Secretos del corazón, Los gozos y las sombras) y la pequeña Mafalda Carbonell (Vivir dos veces) lideran el reparto de una historia ubicada en una ciudad del País Vasco, donde una joven depresiva y de personalidad adictiva, da a luz a solas a un bebé en mitad de una de sus crisis de estupefacientes.

Durante algunos días lo alimenta con su pecho y lo calma con un viejo chupete familiar, con la inscripción Baby. Sin dinero, y al borde del síndrome de abstinencia, decide vender la criatura a una mujer dedicada al comercio infantil. De vuelta a casa, ya abastecida de alcohol y drogas, la joven descubre que el chupete sigue allí. La visión del objeto le provoca un verdadero trauma. Sale en busca de la mujer y del bebé, consiguiendo hallar la casa abandonada donde la mujer, su hija y su nieta pre-adolescente mantienen al niño a la espera de su entrega definitiva. La chica busca el instante propicio de distracción para entrar a ver a su hijo. Cuando lo consigue, se encuentra de pronto encerrada en una ratonera de la que, salir sin ser descubierta, parece imposible.

Rodada sin casi diálogos –los pocos que hay son en euskera-, la película se basa sobre diferentes ejes como la maternidad o el mercado de seres humanos, por ejemplo. "He ido a la esencia de lo que quería contar", afirmaba el vitoriano, que verá en muy pocos días como Baby completa su camino al encontrarse con los primeros espectadores.