La fuerza se siente en Donostia por última vez

El Victoria Eugenia fue el escenario escogido ayer para el preestreno de 'El ascenso de Skywalker', 42 años después de que el Zinemaldia acogiese la 'première' europea de la primera parte de 'Star Wars'.

19.12.2019 | 06:24

La ciudad se encontraba expectante. Las diversas tropas del universo de Star Wars aterrizaron ayer en Donostia para protagonizar la première de El ascenso de Skywalker, la novena y última cinta de este serial que inició George Lucas en 1977 y que tuvo su estreno europeo en el mismo lugar en el que la postrera película se proyectó ayer. Fue en el Victoria Eugenia, dentro del contexto del Zinemaldia y gracias al trabajo de su entonces director, el donostiarra Luis Gasca, que apostó por que la ciencia ficción tuviese un espacio en el festival de categoría A y que ayer tampoco faltó a la cita. Simultáneamente, en Londres se realizó otra proyección previa.

La Fuerza pudo sentirse más fuerte que nunca en la capital para despedir a personajes que ya son un icono del cine, como Luke Skywalker (Mark Hamill) o Leia Organa (Carrie Fisher), u otros más recientes como Rey (Daisy Ridley) o Kylo Ren (Adam Driver).

La jornada de ayer, que NOTICIAS DE GIPUZKOA adelantó en exclusiva el pasado 5 de diciembre, se dividió entre un desfile público que atrajo la atención de jóvenes y mayores y la proyección privada organizada por la multinacional Disney (compró los derechos de Lucasfilms en 2012, momento que anunció la trilogía que llega hoy a su fin con el estreno en salas comerciales de esta última parte) a la que solo se tuvo acceso mediante invitación expresa, ya que la compañía del ratón Mickey invitó a celebridades locales como los actores Bárbara Goenaga, Itziar Ituño, Ane Gabarain y Ramón Agirre y el cantante Álex Ubago, al igual que el cocinero Andoni Luis Aduriz, el nadador y medallista paralímpico Richard Oribe y el surfista Aritz Aranburu, entre otros.

Los que participaron tanto en una actividad como en la otra fueron el medio centenar de unidades de las distintas facciones del universo Star Wars que a partir de las 19.30 horas patrullaron los alrededores del Victoria Eugenia y la plaza Okendo. Disney, tal y como ha hecho en preestrenos anteriores de estas aventuras galácticas, invitó a participar y a animar los momentos previos a la sesión a las agrupaciones de costuming (se trata de asociaciones que se disfrazan de los personajes principales y de las distintas tropas de Star Wars) autorizadas y reconocidas por la multinacional.

Así, por los aledaños del teatro desfilaron los droides R2-D2, BB-8 y R2-KT, así como unidades de la Rebel Legion, miembros de la compañía Mandalorian Mercs y stormtroopers afiliados a la Legion 501. El grueso de esta última agrupación estuvo formado por North Wall Squad, el escuadrón que agrupa a aficionados de Euskal Herria y Cantabria. El líder de escuadrón de esta compañía, Iván Amor, explicó que este tipo de asociaciones tienen que pedir permiso a Disney cada vez que desean llevar a cabo una actividad y que la compañía fundada por Walt Disney solo suele autorizar actividades solidarias, como las que llevan a cabo en Donostia en el Día Mundial de la Retinosis Pigmentaria. "Hacemos muchas cosas que nos satisfacen a nivel solidario", expuso Amor, que añadió que el año que viene van a hacer un evento "muy bonito" relacionado con la donación de sangre. El Palacio de Miramar será su "cuartel general".

Por contra, es la propia Disney la que llama a estas agrupaciones que considera "canónicas" y con los trajes "más fieles" a los originales en este tipo de eventos. Incluso, hay ocasiones en las que deben pasar un casting para ser lo más fieles posible al personaje, por ejemplo, en lo que se refiere a la altura.

Las vestimentas que portan, además, son muy costosas. Sin ir más lejos, una reproducción fiel de un traje de Darth Vader supera los 3.000 euros (se compran por piezas y solo la capa cuesta en torno a 1.000) y el precio de una armadura de stormtrooper oscila entre los 800 y 1.000 euros.

niños de antes y de ahora Amor se reconoce como un gran fanático de la saga y lleva dos años y medio afiliado en la Legion 501 (la descubrió viendo un documental al respecto) y en este tiempo ha cumplido un centenar de "misiones", tanto solidarias como encargadas por Disney.

No es la primera première a la que asiste, dado que también ha participado en otras como la que se organizó en Madrid en 2017 con motivo del estreno del episodio anterior, Los últimos Jedis, dirigido por Ryan Johnson, y también en el evento organizado en 2018 para la proyección de Han Solo, dirigida por Ron Howard.

El líder del escuadrón North Wall (esta compañía está conformada por unas 65 personas) opinó que, aunque Disney siga rodando filmes de Star Wars, este noveno capítulo pondrá fin a las historias relacionadas con el clan de los Skywalkers. "Soy de los que piensan que las primeras películas son las mejores", afirmó, para luego reconocer entre risas que muchos que, como él, vieron la trilogía original de niños les "perdonan" ciertas cuestiones.

Ahora, en cambio, los adultos ven las nuevas películas de otra manera, pero los niños, aseguró, lo siguien haciendo con inocencia. "Los niños de ahora flipan con las de ahora. Sus héroes son Rey y Poe Dameron; antes eran otros. Hay que ir con la mente abierta y disfrutarlo como un niño", sentencia.

Tras el preestreno de ayer, Star Wars: El ascenso de Skywalker llegará hoy mismo a la cartelera y cerrará un ciclo que casi ha durado medio siglo pero que ha dejado una honda huella en muchísimos aficionados que no desaparecerá. En definitiva, cada espectador que ha seguido la saga no deja de ser un Luke Skywalker inspirado por las palabras de Obi-Wan Kenobi en la película original: "La Fuerza estará contigo... siempre".