La noche de los errores acabó de la peor manera posible para el Bidasoa. Y no porque no se pudiera prever visto cómo iba el choque, cada vez más cuesta arriba: cedió 26-27 ante un Nava que, con un estelar portero ‘Buda’, supo explotar mejor sus virtudes en un encuentro en el que sus esfuerzos, innegociables, fueron insuficientes.
La primera parte fue un perfecto ejercicio para olvidar. Sobre todo, por parte de los locales, donde Leo Maciel sostuvo a un equipo que no acertó a cerrar sus seis metros en defensa y en ataque coleccionó balones perdidos después de costarle Dios y ayuda empezar a atacar con más orden y concierto en lugar de lanzamientos precipitados. Por momentos, recordaba el partido ante Caserío en Ciudad Real.
Pese a la ventaja inicial, obra de Esteban Salinas a los dos minutos y medio, cuando los dos porteros Maciel y ‘Buda’ ya habían aparecido por partida doble, fue el equipo navero quien llevó los marcadores de su lado.
Primero, porque sus integrantes de la primera línea como Roca y Bandeira ya habían visto puerta con facilidad; y cuando no lo buscaban, encontraban la vía del pivote, por la que naufragó el Bidasoa hasta mediada la primera parte. Para entonces, Herranz y Arzoz habían perforado la meta local hasta en cuatro ocasiones (8-10).
Con Jevtic y Furundarena en la combinación del centro, los de Álex Mozas se encontraron mejor, que no cómodos, con la red Maciel atrás. Fue suficiente para que en el segundo cuarto de hora de la reanudación encajaran cuatro goles, frente a los 10 recibidos hasta entonces. Aun así, más errores en ataque evitaron que los dorados tomaran la delantera.
Solidarios con esos fallos, los segovianos, con buenos balonmanistas pero inmersos en escapar de la zona caliente del descenso, también cometieron los suyos. Así se explica la igualdad del marcador al descanso (14-14).
Ficha técnica
26 - Bidasoa (14+12). Maciel, González (3), Mujika (3), Jevtic, Nevado (2), García (3, 1 p.), Valles; Skrzyniarz, Cavero (3, 2 p.), Furundarena (1), Esteban Salinas (5), Barreto, Raix, Arruti, Mielczarski (2), Nieto (4).
27 - BM. Nava (14+13). ‘Buda’ Nascimento, Marquinhos (5), Roca (2), Carrión, Bandeira (2), Reig (3, 2 p.), Herranz (5); Patotski, Otero (1), Fernández (4), Ahumada, Carró, Marugán (4, 1 p.), Arzoz (1), Pereira, Bonanno.
Parciales. 2-2, 4-6, 7-9, 9-10, 11-11, 14-14; 16-14, 17-17, 20-19, 21-22, 23-24, 26-27.
Árbitros. Los hermanos Jesús y Jorge Escudero Santiuste. Por parte del Bidasoa, excluyeron a Furundarena (28’33), García (43’52) y Mielczarski (54’21). Por parte del Nava, a Otero (14’57) y Carró (55’44).
Incidencias. Partido correspondiente a la 19ª jornada de la Liga Asobal en Artaleku, ante unos 1.400 espectadores.
Voluntad sin fuerza
Con la misma convocatoria de León, que con respecto al Kiel incluyó a Barreto por Wamba, los dorados solo podían mejorar en una reanudación que arrancó como un calco de la primera parte. Mujika a los tres minutos movió el marcador en los que fueron los mejores minutos de los locales en toda la noche. Pocos.
Lejos de su versión más brillante, era suficiente para atar a Nava en defensa (no marcaría hasta el minuto 36) y abrir una renta de tres goles que fue un espejismo: un minuto precisaron los segovianos para, sin ser el Kiel, igualar con otro 0-3 de parcial.
Un buen Esteban Salinas, de lo mejor de la noche local junto a Maciel, volvería a adelantar a los de Mozas con el 20-18, pero tras el 21-20 de un exhausto Gorka Nieto, el equipo local no logró ninguna ventaja más en los 10 minutos que restaban. Sintomático.
Los visitantes, que marrarían dos de sus siete metros, se sumaron a la nefasta racha local, que terminó la noche con tres goles de seis intentos desde la raya de castigo. Un mal que se repite y que en duelos que van cuesta arriba —porque Europa y las ausencias prolongadas pesan— se pueden pagar muy caro. Y se pagaron.
El conjunto de Carlos Villagrán recalculó las rutas de la segunda línea en el momento oportuno y del pivote viró a los extremos. Cuando no finalizaban con gol obtenían una exclusión como la de Mielczarski al filo del minuto 55 (22-23). Suficiente para meter una palada más de tierra de por medio.
El partido, ya muy cuesta arriba, estaba en el peor territorio posible para el Bidasoa, que cuando tuvo piernas no acertó y cuando no las tenía, no daba para más. Ganó 2-1 la superioridad por la exclusión de Carró, pero salía de ella un gol por debajo (25-26). Ahogado, le quedaban poco más de dos minutos para evitar superar el borrón de Ciudad Real.
Porque si en tierras manchegas rompió la tiranía que mantenía con todos los equipo del séptimo para abajo, ante Nava —que logra su primera victoria en Artaleku en cinco partidos de Asobal— se le rompió el pequeño tesoro de la infalibilidad en su domicilio salvo en duelos directos. Con un tercio de la Liga por delante, ni el subcampeonato ni el billete europeo se pierden por una derrota como la de Nava (26-27). Si al final se queda en una.