La selección española de balonmano brilla y derrota a FranciaBo Amstrup / Efe
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La selección española de balonmano, con los guipuzcoanos Kauldi Odriozola e Imanol Garciandia, ha derrotado y domesticado este lunes a la francesa. Lo hizo gracias a un gran partido del navarro Sergey Hernández en portería y el brillo goleador de Ian Barrufet, designado mejor jugador de la contienda.
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La igualdad en el juego solo fue inicial. En parte, porque los ibéricos aún incurrían en algunos de sus déficits de días anteriores. Según la estadística oficial de la EHF, los de Jordi Ribera llegaban a este choque con solo 8 goles al contraataque en cinco partidos. Por no cambiar la costumbre, así arrancó el duelo: blocaje defensivo, pero un despliegue en campo francés inoperante.
La estadística del contragolpe suele tener otro número amigo: el porcentaje de las porterías. Hernández y Biosca, más que contrastados, llegaban sin una actuación estelar en este Europeo. Y si añadimos que tras una parada o el balón iba al palo el rechace caía en mano rival, el cuadro está pintado. Así marcó Fábregas el 0-1, única ventaja de los franceses junto al 7-8 que marcó Descat desde los siete metros.
Una clase magistral
Ni una más de una Francia que lo prometía todo. Con más de 40 goles marcados por partido, la selección gala llegaba tras comerse a Portugal, a la que agarró, vapuleó y noqueó (46-38). Dos días después, la selección española se le escurrió, en gran medida por la dirección que planteó Jordi Ribera desde el banquillo. Una auténtica clase magistral.
El seleccionador español, Jordi Ribera, en el partido contra Francia
Lanzó a los suyos a un 5:1 defensivo con un destacado Barrufet al que los franceses solo se adaptaban cuando superaban los poderosos uno contra uno. En ataque, el extécnico de Bidasoa y Arrate varió con denuedo: al habitual ataque con seis jugadores quitó al pivote, con lo que atacó con cuatro primeras líneas y dos extremos. También hizo la misma variación con el siete contra seis: la más usual de los dos pivotes pero también con cuatro primeras líneas que, lejos de convertir el ataque plomizo como suele ser el siete contra seis, fluyó.
La selección española, recia en defensa, blocando balones y corriendo algunos contraataques, no se libró de algunos pecados de choques anteriores, como precipitaciones al lanzamiento cuando empezaba a domar el partido (10-8, con dos goles de Garciandia). La suerte esta vez sí sonreía: Dika Mem también se precipitó en campo contrario y los de Ribera ya empezaban a tener opciones de poner tierra de por medio.
Lo hizo Barrufet a la francesa: al contragol que tanto gusta a los de Guillaume Gille. El luminoso marcaba 15-11 cuando Sergey Hernández, que ya había dejado su tarjeta de visita, sacó dos balones consecutivos que llevaron la renta posterior a seis goles, con tanto de Odriozola. El segundo tiempo muerto de Gille poco solucionó: las gotas de calidad de Alex Dujshebaev, cuyo fichaje por el histórico Gummersbach parece próximo, pusieron el 20-14 del descanso. La defensa española, con un inconmensurable Antonio Serradilla, impecable.
Desbonnet planta cara...
Con semejante escenario y la obligación de ganar para no perder pie en la lucha por la semifinal, Gille debía mover ficha: relevó a Charles Bolzinger por su compañero en el Montpellier, Rémi Desbonnet.
El próximo rival del Bidasoa fue quien dio vida y confianza a los franceses, que se acercaron en el marcador también con ayuda de la selección española, que marró demasiados lanzamientos desde los seis metros.
Francia, que acostumbra a ser veloz y que además tenía más prisa que acierto, probó con defender en 3:3, pero el séptimo atacante ibérico desmontó sus planes. Solo el 0-4 de parcial con 23-16 arrojó un rayo de posibilidad a un equipo que apenas sabía qué era ir por detrás en el marcador en el Europeo. Solo Dinamarca, a la que dominó gran parte del partido, le había aplicado una renta de tres goles.
La selección española sobrevivió a las dos exclusiones casi consecutivas de Abel Serdio y Marcos Fis sin perder la compostura. Ahí empezó a cerrar la mano para quedarse con el partido. Cuando Desbonnet firmaba un inaudito 58% de paradas. Así se explica que del 25-22 con el que comenzó la primera inferioridad los de Ribera salieran de la segunda —tiempo muerto mediante— con 29-25 tras otra parada de Sergey Hernández y un gol del estelar Ian Barrufet.
Ficha técnica
36 - Selección española (20+16). Sergey Hernández; Aleix Gómez (5, 3p), Garciandia (2), Serradilla (-), Barrufet (10), Gurri (5) y Tarrafeta (4); Biosca (ps), Casado (-), Alex Dujshebaev (2), Odriozola (1), Serdio (4), Fis (1), Dani Dujshebaev (-), Víctor Romero (1) y Dani Fernández (1)
32 - Selección francesa (14+18). Bolzinger; Lenne (1), Mem (-), Minne (7), Prandi (2), Descat (5, 4p) y Fabregas (3); Desbonnet (ps), Bos (2), Richardson (1), Tournat (4), Kounkoud (1), Peleka (-), Nahi (3), Konan (-) y Briet (3)
Parciales. 2-2, 6-6, 8-8, 13-9, 16-12 y 20-14 (Descanso) 21-16, 23-18, 25-22, 28-25, 32-28 y 36-32 (Final)
Árbitros. Kurtagic y Wetterwik (Suecia). Excluyeron por dos minutos a Serdio y Fis por España; y a Richardson y Nahi (2) por Francia.
Incidencias. Encuentro correspondiente a la tercera jornada del grupo I de la segunda fase del Europeo de Dinamarca, Suecia y Noruega disputado en el Jyske Bank Boxen de Herning (Dinamarca) ante 10.933 espectadores.
...y Hernández liquida
Ausente mientras Desbonnet brillaba, el guardameta navarro volvió a aparecer para liquidar el partido: parada con 31-28 al velocísimo Aymeric Minne y gol de Ian Tarrafeta, destacado en la recta final.
Francia atacaría con siete y presionaría casi a pista completa, pero la calma no abandonó a la selección española: Ribera mandó atacar de nuevo con siete y como casi todas las operaciones ofensivas, llegaron a los seis metros para coronar el partidazo de los de Ribera en este Europeo (36-32).
Con dos puntos y una jornada por delante, el equipo español aún conserva la opción de luchar por los quinto y sexto puesto que, en función de los semifinalistas, pueden clasificar para el Mundial. En esa dirección apuntaba la brújula tras la última derrota: aprovechar los dos partidos del Europeo restantes para trabajar. Primera misión cumplida con un partido señorial.
Con la TV apagada
Sin contar con las astracanadas de Melvyn Richardson con Barrufet en la primera parte y de Dylan Nahi con Serdio —con riesgo de lesión— al final del partido, lo peor del choque fue que el partidazo solo se pudo seguir en directo por Internet hasta el quinto minuto de la reanudación. Con un Europeo en España, Portugal y Suiza a dos años vista. Sin televisión en directo.