Cualquier momento es idóneo, pero el Bidasoa ha logrado esta noche el triunfo más amplio (34-24) en lo que va de temporada ante un equipo, el Atlético Valladolid, que le empataba a puntos tras tres victorias consecutivas, incluida al Granollers. Semana redonda en Irun: clasificación de ronda europea y, sobre todo, dos puntos más que solventes ante por ahora un rival por Europa.
Consciente de la dificultad de la empresa, la afición se frotaba los ojos con el fulgurante arranque de los suyos. Cuando aún hinchas no habían terminado de sentarse por la ancestral costumbre de llegar justos a Artaleku, su equipo ya ganaba 5-1 al superar el parcial del minuto 5.
Decía Álex Mozas en la previa que ojalá su equipo firmara un partido brillante, pero que a estas alturas de la temporada suele ser difícil, sobre todo por el aspecto físico. Con el equipo más fresco que una lechuga verde Lurraldea Gara y sin cambios de peones en las distintas fases de juego, lo que aceleró el ritmo, disparó con gran éxito a la portería de Juan Bar en un gran arranque, que había solido ser su talón de Aquiles otras tardes esta temporada.
Gorka Nieto dirigía unas operaciones a las que respondían muy bien dos escuderos Julen Mujika y Mario Nevado. Suyos fueron los tres primeros goles en una tarde que se anticipaban todo tipo de problemas por parte de la defensa vallisoletana.
En cierta medida lo lograba porque explotaba al máximo aquello de lo que, a su vez, el técnico visitante, David Pisonero, había advertido: el conjunto dorado, vestido de verde como irá en Flensburg por el proyecto Lurraldea Gara, exprimía cada error vallisoletano. Tras fallo visitante, gol local.
El arranque del Bidasoa resultó colosal: 9-2 para el minuto 10, obra de Marko Jevtic, ante un equipo que llevaba tres triunfos consecutivos, de ganarle al Granollers en Huerta del Rey y esta misma temporada, empatar en Torrelavega.
Ni siquiera el tiempo muerto de Pisonero en el minuto 5, en el que mandó a galeras a Abdelazize por sus errores en la zaga, cambiaría en exceso la dinámica del choque. El cambio defensivo a 5:1, con Camino como avanzado, y las rotaciones locales introdujeron otros matices, pero los locales se terminaron adaptando.
Ante la baja de Xavi Tuà —junto a la de Rodrigo Salinas—, fue noticia el bautismo en casa de Unai Barreto, después de que debutara en Asobal el año pasado a domicilio. Sin jugar partido liguero en Irun, se estrenó mediada la primera parte contra el mismo rival que lo hiciera su hermano Xabier. Y como goleador, nada más arrancar la segunda parte con un tanto bien celebrado por la afición, que jalearía otro desde los siete metros. El primero a favor del Bidasoa: en el minuto 55.
Ese final de la primera parte eran momentos en los que el avión bidasotarra llevaba ya una altura de crucero que mantenía estable la renta en cinco o seis goles. Esa era la diferencia (17-11) cuando las colegiadas del choque excluyeron a Matheus Francisco da Silva superado el minuto 26.
El parcial que los bidasotarras encajaron en esa inferioridad fue casi el mayor lunar de la noche: un 1-4 muy difícil de entender en un equipo que no pocas veces gana parciales cuando está con uno menos.
El último tanto de un buen Mujika dejó el marcador con cuatro goles (19-15) en lugar de tres, renta que hubiera metido aún más a los vallisoletanos, con el bidasotarra Tao Gey-Emparan en sus filas, en el choque. Suya sería la bola de saque de la segunda parte.
Ficha técnica
34 - Bidasoa (19+14). Maciel (1), Cavero (1), Mujika (7), Nieto (1), Nevado (5), García (3), Jevtic (2); Skrzyniarz, Peciña, González (2), Furundarena (1), Esteban Salinas (4), Barreto (2, 1 p.), Mielczarski (1), Francisco da Silva, Valles (4).
24 - Atlético Valladolid (15+9). Bar, Gey-Emparan (1 p.), Toledo (1), Ribeiro (2), Abdelazize, Herrero (1), Camino (2); Pérez, Oliveira (1), Karapalevski (1), Serrano (5, 3 p.), Fodorean (2), Poladura (2), Jozinovic (3), Cabral (3).
Parciales. 4-1, 8-2, 11-4, 13-8, 16-11, 19-15; 22-16, 26-17, 28-18, 29-19, 32-22, 34-24.
Árbitros. Rodríguez Estévez y García Gil. Por parte del Bidasoa, excluyeron a Francisco da Silva (27’23), García (32’18) y Cavero (42’35); por parte vallisoletana, descalificaron a Toledo (47’44) y excluyeron a Fodorean (31’10).
Incidencias. Undécima jornada de la Liga Asobal en Artaleku ante 1.734 espectadores.
Misma ruta
La vuelta de los vestuarios sentó bien al equipo de Álex Mozas. En otro gran ejercicio defensivo, en el que asomó el portero Leo Maciel —los cancerberos asoman más fácil cuando en los seis metros hay obstáculos—, el Bidasoa obligó a su rival, cuyo lanzamiento exterior y su ataque con siete balonmanistas esterilizó, a emplear 21 minutos en marcar cinco goles.
Los que llevaron al conjunto de Pisonero al cartón 20. Para entonces, el avión dorado ya volaba con una renta de 10 goles, emulando el histórico resultado 30-20 de la ida de la final de la Copa de Europa de 1995.
Artaleku disfrutaba: no solo por la victoria, sino por la forma. Ni siquiera la amplia ventaja, que pocos hubieran creído dos horas antes cuando Irun encendía el alumbrado navideño, relajó a la retaguardia, donde Furundarena, Mielczarski o el propio Barreto robaban balones que no siempre terminaban en la red de la portería de César Pérez. Esos errores importaban menos a esas alturas (34-24).
Resuelta una gran semana con dos victorias, más que importante la de este sábado, el Bidasoa afrontará otra con doble compromiso: el último que combina Europa y Liga hasta febrero. Lo hará en Flensburg (martes, 18:45 horas), donde peleará para pasar con dos puntos a una liguilla de la Fase Principal que serían diamante.