DONOSTIA - El ciudadano nicaragüense que en 2019 mató de dos puñaladas a un compatriota en Elgoibar y dejó mal herida a su novia, de la misma nacionalidad, ha asegurado que ni él mismo termina de explicarse cómo sucedieron estos hechos que ha presentado como "un accidente".

El testimonio de este hombre, para el que la Fiscalía pide 24 años de cárcel, ha centrado la segunda jornada del juicio con jurado que se está celebrando en la Audiencia de Gipuzkoa, después de que en el pasado viernes, en la primera sesión de la vista, la defensa ya admitiera su culpabilidad aunque planteando lo sucedido como un homicidio y negando un posible asesinato como reclaman las acusaciones.

El crimen tuvo lugar la madrugada del 11 de mayo de 2019 cuando, horas después de mantener una discusión con el fallecido en un bar de Elgoibar, el procesado lo acuchilló mientras se despedía de la mujer, a la que también causó tres heridas por arma blanca, en el portal del edificio donde ésta vivía.

Tras dos años sin haber declarado nunca sobre lo acontecido aquel día, el testimonio del inculpado, que se encuentra en prisión provisional, se presentaba como el de mayor interés de este lunes para conocer la causa de la agresión, una circunstancia que sin embargo ha quedado en el aire ya que el procesado ha insistido en recalcar que "no conocía" a sus víctimas y que "no tenía nada contra ellas".

El encausado, trabajador del sector forestal en situación irregular en nuestro país, ha explicado que aquella noche había salido a alternar por Elgoibar y que se encontraba "muy bebido" cuando "invitó" a una chica a bailar.

Tras acabar el baile vio cómo un chico quería agredirla, por lo que se aproximó a la pareja para explicar al hombre que sólo habían estado bailando, situación que derivó en "un pequeño forcejeo" por el que el personal de seguridad acabó expulsando a ambos del local.

"Yo andaba tan borracho que no recuerdo ni las horas", ha añadido el encausado, en un relato llenó de vaguedades e imprecisiones, según el cual, tiempo después volvió a encontrarse "de repente" con la pajera cuando él buscaba un sitio en el que desayunar algo.

"Íbamos todos de frente. No recuerdo si él me increpó primero a mí o yo a él y ahí se produjo la pelea", ha indicado el inculpado, quien ha aclarado que, en este contexto, sacó un cuchillo que suele llevar al trabajo para pelar la fruta y que "desgraciadamente" aún tenía en la cazadora con el que arremetió contra el hombre.

Ha afirmado que su ataque no iba dirigido contra la chica y que piensa que ésta resulto herida en el momento en el que "se metió a defender" a su compañero. "Cuando me detuvieron, para mí resultó muy sorprendente conocer que los hechos eran tan graves", ha comentado.

El procesado ha aclarado que tras lo sucedido comenzó a "caminar sin más" y terminó mezclado con los participantes de una marcha montañera, en el paraje del alto de Karakate, donde fue detenido por la Policía.

"En ningún momento tenía intención de hacer nada a nadie", ha subrayado el hombre en otro momento de su declaración, en la que también se ha mostrado "profundamente" arrepentido por lo sucedido y, entre sollozos, ha pedido desde lo más hondo de su "alma" perdón a todos los afectados.

No obstante, la mujer que recibió tres puñaladas en la espalda, en un costado y en un brazo, ha ofrecido un testimonio radicalmente diferente pues, aunque ha coincido en no conocer de nada al acusado, ha dicho que no recuerda haber bailado con él aquella noche y que no se enteró muy bien del incidente del bar entre el inculpado y su novio.

La víctima ha recordado no obstante que tras salir del bar acudió a otro establecimiento junto a su novio y otra pareja, tras lo que todos ellos se fueron a casa caminando después haber pasado la noche bebiendo.

Según ha comentado, tras dejar atrás a la otra pareja, cuando ya se encontraba a solas con su novio en el portal de su casa, sintió que alguien le golpeaba en la espalda. "Fue todo muy rápido, tenía la llave en la mano y entré en el portal, pero cuando me di la vuelta, sintiendo que me ahogaba, mi novio ya no estaba y el atacante tampoco", ha indicado la mujer entre lágrimas.

"Luego vi que estaba sangrando. Me puse muy nerviosa y llamé a urgencias", ha rememorado la víctima.

En la jornada de hoy también han declarado la pareja que alternó aquella noche con los agredidos, el dueño del bar en el que tuvo lugar el primer incidente, así como dos participantes de la carrera en la que fue detenido el acusado, quienes sospecharon de él por lo inapropiado de la ropa que llevaba para tomar parte en la carrera. Está previsto que mañana el juicio continúe con nuevos testimonios.