Bomberos de Donostia: "De doce a dos, la ciudad a veces parece una guerra"

31.12.2021 | 00:44
Material pirotécnicos abandonado en el suelo. Foto: N.G.

Los bomberos del parque de Donostia Imanol Andonegi y Carmelo Alonso advierten que esta nochevieja reúne factores que la hacen especialmente preocupante

la Nochevieja es una de las jornadas más especiales del año para la inmensa mayoría de la población. Es un día de celebración en familia, con los amigos, un día de fiesta, de brindis. Pero para un sector, en concreto para los Bomberos, es una de las noches "más complicadas". Así lo han explicado Imanol Andonegi y Carmelo Alonso, miembros del cuerpo de bomberos de Donostia, en una entrevista concedida a Onda Vasca. Y las previsiones para la noche del 31 al 1 no son nada halagüeñas. La meteorología, el cierre de bares y el 15% de bajas en la plantilla de bomberos por covid hacen pensar en una jornada "muy dura"

"Es una jornada muy compleja", comienza afirmando Imanol Andonegi. El tema de los petardos y los cohetes les trae por la calle de la amargura. "Tenemos una concentración de intervenciones como un tsunami desde las doce de la noche que son las campanadas hasta las dos de la madrugada", asegura el bombero donostiarra. Aunque también hay lanzamientos antes y después, "en ese periodo, a veces la ciudad parece la guerra", considera. El problema es más que evidente. Y se explica Andonegi: "Tenemos una capacidad para tres, cuatro intervenciones simultaneas, pero si tenemos desde las dos hasta las dos, 25 intervenciones a la vez, no se pueden dimensionar los servicios de bomberos para atender 25 intervenciones simultaneas". Y otro de los problemas radica en que "con la información que nos llega, muchas veces no sabemos cuál es la prioridad", lamenta.

"Este año estamos especialmente preocupados", confiesa Andonegi porque "se juntan muchos factores". Y eso es algo que les hace ser "pesimistas". "Tenemos que serlo, pensar en lo malo que pueda pasar para evitarlo", argumenta el bombero.

El primer factor para no ser optimista es la climatología "especialmente mala". Y lo argumenta: "Tenemos un diciembre muy seco, con días con viento sur, lo que va a hacer que se eleve mucho el riesgo de incendio. Los materiales ya no están húmedos y necesitan mucha menos energía para activarse. Por lo cual, un cohete que en una Nochevieja normal caería en la zona de vegetación y se apagaría, este año igual genera un incendio forestal", advierte. Y, claro está, no se olvida del covid y del proceder que pueda tener la gente joven. "No lo sabemos, pero una de las hipótesis que manejamos es que vaya a parques o a zonas de monte para hacer su fiesta y que alguna persona, no muy conscientemente o en un estado de embriaguez pueda acabar lanzando cohetes. Si en conjunto sale mal todo, puede ser una Nochevieja complicada. Ojalá no pase nada y el día 1 nos despertemos todos bien", desea.

Recuerda la situación que están viviendo todos los ámbitos laborales y que los bomberos, policías y servicios sanitarios no están exentos de esta situación. "Tenemos un 15% de personal de baja por covid. Reforzamos, se llama a gente que está de fiesta por si hay intervenciones potentes, pero, por ejemplo, los incendios forestales consumen muchos recursos humanos, porque son intervenciones largas y el trabajo es muy duro", sostiene Andonegi que reitera el hecho de que "estamos preocupados. Hay un montón de factores que como se alinee todos y tengamos mala suerte, se podría convertir en una Nochevieja para recordar tristemente en vez de alegremente".

Carmelo Alonso, en este sentido, hace un pequeño inciso con el tema de los cohetes. "La temperatura al ser alta hace que las familias estén con las ventanas abiertas. Hay cohetes que se tiran que no se controlan y a veces caen dentro de un domicilio, que no es la primera vez que pasa, y eso nos produce un fuego importante dentro de una casa", considera el bombero, por lo que "hay que tener muchísimo cuidado".

"los cohetes no tienen control"

A la hora de dar consejos, más que por los petardos en sí, Imanol muestra su preocupación por los cohetes porque "no tienen control", advierte. "Si estás en la playa y los proyectas al mar, vale, es una actividad que tiene menos riesgo, aparte del ecológico, pero bueno, pero en cualquier otro entorno que no estemos en esa fórmula, puede caer en la vegetación, en las basuras, contra una fachada, prender ropas que hay tendidas fuera... Los cohetes nos preocupan mucho. No se tiene control a dónde van y puede causar mucho daño", sintetiza.

En el caso de los petardos, lo que sí le preocupa es la moda de meterlos en ladrillos o en botellas para que exploten. "Eso es peligroso porque eso proyecta metralla", finaliza.

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