Una única salud

Vacunas y patentes

30.05.2021 | 00:03
Vacunas y patentes

cafecito en La Fonda de Amara Zaharra celebrando el cumple de Rosa, amiga ermutarra afincada en Donostia. Asiste también Esther, trabajadora en una consulta paramédica que está en ERTE, pero su trabajo lo desempeña otra persona, más joven y más barata que cobrará en negro. Un ERTE fraudulento más. Hay mogollón. Casi todos impunes. Sólo hay seis inspectores de Trabajo en Gipuzkoa (Administración central). Pagamos entre todos a los estafadores. Y a los inspectores.

Debemos alcanzar entre el 70 y el 80% de vacunados en todo el mundo. Para ello, existe el mecanismo, siquiera teórico, de la liberación de las patentes que la Organización Mundial del Comercio (OMC), en la Ronda de Doha de agosto de 2003, contempla en determinadas situaciones de pandemia o problemas de salud pública –preocupaba el VIH–, para que un país miembro de la OMC pudiera solicitar al país productor de una vacuna o medicamento que priorizara su abastecimiento.

A primeros de mayo, la presidenta de la CE nos dijo que Europa no apoyaría la eliminación de las patentes para que los países pobres tuvieran acceso a la vacuna contra el virus. Pero hace unos días, el presidente Biden de EEUU se mostró favorable a su liberación para alcanzar la inmunidad de grupo planetaria. La exquisita Úrsula, de inmediato, anunció que Europa estudiaría la propuesta, provocando un disgusto morrocotudo a la canciller Merkel. Alemania es sede de dos empresas punteras en la fabricación de vacunas: BioNTech y CureVac.

No dudo que existirán razones geoestratégicas que obliguen a los países desarrollados a buscar soluciones conjuntas ante la dramática situación que actualmente sufren algunos países.

Un artículo del Dr. Juan Maira, responsable del Área de Estrategia Comercial e Internacionalización del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicado en Animal's Health, nos recuerda que las patentes para "cualquier dispositivo nuevo e ingenioso, no hecho anteriormente, siempre que resulte útil", se recogen en el Estatuto de Patentes de la Republica de Venecia, de 19 de marzo de 1474, y con las lógicas adaptaciones continúa siendo, pasados más de 500 años, una herramienta fundamental para la innovación y el progreso de un país, estimulando el esfuerzo para inventar y desarrollar nuevas tecnologías, fomentando la innovación y permitiendo el desarrollo tecnológico de un país.

Cuando un Estado concede una patente, le otorga al solicitante el derecho exclusivo de explotar dicha invención por un periodo de 20 años (en Europa). A cambio, exige al titular que describa en detalle dicha invención para hacerla pública, y forme parte del conocimiento científico y tecnológico, pudiendo ser un documento inspirador para otros científicos o inventores. Cuando la patente expira, cualquier persona o empresa podrá hacer uso de la tecnología de la patente sin la necesidad del consentimiento del titular. Es el caso de los denostados "genéricos".

En España, la Ley de Propiedad Industrial de 1929 establecía expresamente que no podrían ser objeto de patente de invención las fórmulas farmacéuticas y medicamentosas. Todo cambiaría en octubre de 1992, con la firma del Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea. La Ley 24/2015 de Patentes aclara que, por motivos relacionados con la salud pública o la defensa nacional, el Gobierno podrá someter, en cualquier momento, una patente al régimen de licencias obligatorias por el que empresas diferentes al titular, podrán fabricar y explotar la invención.

Pero la liberación de las patentes no resuelve el problema a corto plazo. Sin embargo, resulta muy progresista mostrarse a favor ante un auditorio de indocumentados. Pero la praxis es muy complicada. Una vacuna antivírica no se produce en el obrador de una charcutería o en una conservera. Es necesario conocer la tecnología base de la vacuna, disponer de los componentes adecuados, incluidos los viales, instalaciones apropiadas, personal formado, logística de distribución y mucho tiempo. Luego vendrán los problemas con la inoculación.

Al inicio de la pandemia, España carecía de instalaciones para la producción de vacunas humanas. Se adecuaron los laboratorios de dos empresas productoras de vacunas veterinarias, Zendal en O Porriño (Pontevedra) e Hipra en Amer (Girona). Hace menos de un mes que se ha comenzado a fabricar el principio activo de la vacuna Moderna en la sede granadina de Laboratorios Rovi, mientras que el proceso de llenado y acabado se realiza en la planta madrileña.

A nadie se le escapa que las farmacéuticas están haciendo caja, mejor cajón, con inmejorables perspectivas a medio plazo. El argumento que esgrime la canciller Merkel –y las farmacéuticas– para posicionarse en contra de la liberación es la inseguridad que se les crea ante futuras inversiones para la fabricación de nuevos productos. Posición matizable, habida cuenta de la enorme financiación pública en subvenciones e investigación que las industrias han recibido y que debería revertir a la sociedad de alguna manera, sin desdeñar las inversiones de sus accionistas que tan pingües beneficios les están reportando.

Una curiosidad: las 450 patentes del CSIC son patrimonio del Estado. El CSIC transfiere los derechos de explotación de sus patentes a empresas, contribuyendo así al desarrollo del tejido industrial del país y a la creación de puestos de trabajo. Y una paradoja para la reflexión: India produce el 70% de las vacunas del mundo, si bien sólo ha logrado vacunar al 3% de su población

Ayer vinieron Olatz y Manu de Durango con un lote de delicias de Lautxo de Bilbao, un establecimiento de prestigio desde mucho antes de que las instituciones vizcaínas, con el apoyo de ETB, iniciaran su ofensiva para arrebatar el liderazgo gastronómico y turístico, –con la Copa del Rey no han podido–, a Donostia. Pimientos y mejillones rellenos, sanjacobos y croquetas varias. Unos salmonetes al horno y manzana asada. Tinto Inurrieta Cuatrocientos.

Las farmacéuticas están haciendo caja, con inmejorables perspectivas

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