José Luis García sexólogo

Coronavirus | "La pandemia ha incrementado el consumo del porno en menores"

03.05.2021 | 01:10
José Luis García, sexólogo.

Analiza los riesgos que tiene la pornografía violenta, mayoritaria en Internet, en los menores y aboga por la educación sexual para atajar un grave problema social

Donostia José Luis García, doctor en psicología clínica, lleva trabajando 42 años como sexólogo, 36 de los cuales en el Departamento de Salud del Gobierno de Navarra. Los últimos seis años, ya como jubilado, se ha dedicado a estudiar más a fondo el tema de la pornografía y sus efectos en los menores. El resultado de ese trabajo más reciente, que califica como "intenso" ha sido la publicación de cuatro libros en los que profundiza en esta materia. El último se titula Tus hijos ven porno, ¿qué vas a hacer?.

¿Está la pornografía extendida entre la juventud y la adolescencia?

–Hay un estudio, realizado por el profesor Luis Ballester, de la Universidad de las Islas Baleares, que estima que un 25% de los jóvenes españoles, antes de llegar a la mayoría de edad, han visto unas diez mil horas de porno. La diferencia, y quiero hacer ese matiz, es que la mayoría del porno que se ve gratuitamente en Internet es violento. Hay dosis de violencia contra la mujer, sobre todo en el porno heterosexual. Por todo esto propongo hablar de películas sexuales eróticas y películas sexuales violentas. Hay niños y niñas que han aprendido sexo a través del porno y que antes de dar un beso ya han visto muchas películas con dosis de violencia.

¿Desde cúando viene alertando de los efectos que tienen este tipo de prácticas?

–Es algo que nosotros veníamos ya advirtiendo. Yo, en los años 80, tenía una página en un periódico regional navarro, donde hablaba de sexualidad y justamente el 4 de octubre de 1980 publiqué un artículo sobre la pornografía, donde ya advertía de que si la educación sexual la dejamos en manos de la pornografía, esto va a tener un riesgo para la salud. 40 años después he publicado varios artículos en varios medios con esa misma idea, reconociendo que mi pronóstico se había cumplido.

Alerta de que muchas agresiones sexuales pueden estar vinculadas a este fenómeno, ¿por qué?

–Cuando los jóvenes se excitan y masturban con estas peliculas, están reforzando esas ideas de violencia. Claro, luego no nos puede extrañar que haya manadas, agresiones entre menores... De hecho, la Fiscalía española hizo público, en dos informes de los años 2019 y 2020, que se ha producido un 40% de incremento significativo de las agresiones en general entre jóvenes y menores, y un 25% de los delitos sexuales entre menores. Lo novedoso es que es la primera vez que un uniforme oficial vincula este aumento al consumo de material pornográfico, donde la mujer es vejada y maltratada.

¿Existen otros riesgos?

–Primero, la adicción, que es una de las consecuencias más claras y más estudiadas del consumo de pornografía, sea violenta o no. También podríamos decir alteraciones cerebrales que tienen que ver con la pérdida de sensibilidad sexual. Es decir, el chico cada vez necesita más porno y más violento, y va a preferir ver eso a estar con su pareja. Otro riesgo es el incremento de consumo de prostitución, porque el chico se explica con unas prácticas sexuales que solo puede hacer con una prostituta, una chica joven, pobre y que por dinero es capaz de hacer lo que sea. Los riesgos de embarazo no deseado e infecciones sexuales también son elevados, ya que en las películas porno no hay condón.

¿Saben distinguir los adolescentes y menores realidad de ficción?

–Muchos tratan de llevar a la práctica lo que ven en el porno, donde practican la penetración anal, vaginal y bucal, alternativamente. Para que nos hagamos una idea del impacto que tiene el porno en la vida y en las conductas de los jóvenes, hay descritos casos de lesiones anales en niñas. Aparentemente la penetración anal, según la película, es fantástica y maravillosa, es muy fácil y da mucho placer. Ellos tratan de hacerlo, y el resultado es un desastre, porque la penetración anal requiere no solamente una formación, también una práctica, una habilidad, una lubricación, etcétera.

¿Cómo responden a esta realidad la sociedad, la clase política y los colectivos?

–La sociedad es un poco pasota, y este problema nos va a estallar en la cara algún día. Lo que sí hay es un debate ideológico potente, y los que tratamos de acercarnos a este tema desde una perspectiva más de salud, recibimos críticas por todos los lados. Hay un grupo muy importante de personas: la Iglesia, la derecha, la ultraderecha, el movimiento feminista tradicional, que están en contra radicalmente de todo tipo de pornografía y otro grupo que tiene que ver con la industria del porno, con las feministas liberales, con los consumidores, que están a favor de cualquier tipo de porno y que no se lo toquen. Creo que esta polarización y presión ideológica es perjudicial porque desincentiva la educación sexual.

¿Cómo ha afectado la pandemia al consumo de pornografía?

–No hay datos oficiales al respecto y tengo que recurrir a las propias páginas porno. Por ejemplo Pornhub, que es la más importante, dice que ha aumentado un 18% el consumo de pornografía en la pandemia. Es lógico, porque recluidos en casa mayores y menores, el acceso a Internet es totalmente a diario. De hecho, yo pienso que la adicción a Internet y la adicción al móvil va a ser un problema de salud extraordinario en los próximos años. La pandemia creo que ha incrementado la adicción a las nuevas tecnologías y en particular al consumo de porno.

Gracias a sus charlas 'online', ¿conoce qué inquietudes tienen y cuáles son las demandas de los menores en esta materia?

–Ellos mismos cuentan que están abandonados al porno, porque nadie les hace caso. No reciben en casa educación sexual, y en los institutos no se les explica las cosas que a ellos les interesan, que tienen que ver con el deseo sexual, las prácticas sexuales. No les interesa tanto la reproducción, el óvulo o el espermatozoide. Eso no se habla en casa ni se habla en las escuelas. Por tanto, los dejamos abandonados en brazos del porno, ellos lo único que tienen es eso y lo utilizan.

¿Cómo se puede prevenir, entre los menores, el consumo en este mercado que cuenta con una elevada oferta y demanda y un negocio detrás?

–La pornografía ha venido para quedarse, no se puede controlar, es una industria muy poderosa y está ahí. A mí me gustaría que no hubiera pornografía violenta, como está prohibida por ejemplo, la pornografía infantil, pero eso va a ser muy difícil. Mientras tanto, tendríamos que hablar con los chavales y advertirles de los riesgos de la pornografía. Sabemos que van a utilizar estímulos sexuales para masturbarse. Entonces, ya que van a ver porno, por lo menos que vean películas eróticas de forma controlada, porque también crea adicción.

¿Qué opina de las películas eróticas no violentas?

–Hay gente que está en contra de cualquier tipo de película sexual, yo defiendo esta alternativa frente a la violencia. Por tanto, podría tener sentido utilizar cierto tipo de filmes, pero claro, para esto tendría que haber un análisis muy riguroso de qué tipo de cintas. Yo les digo a los padres que vean películas y que decidan cuál les recomiendan a sus hijos, porque sus hijos van a ver sí o sí, nos guste o no.

¿Qué planes tiene para el futuro?

–Aparte de dar charlas en institutos y también a padres y madres, estoy muy ilusionado porque he comenzado a impartir un curso online en la Universidad Nacional Autónoma de México. Es uno de los primeros módulos que se ofrece a psicólogos y a médicos sobre la pornografía y los efectos en la salud. Me hace mucha ilusión, porque es lo que he pretendido siempre, formar y capacitar a otros profesionales para que sean ellos los que luego ese efecto multiplicador lo lleven a las aulas o a sus trabajos.


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