Un último trago que afecta a mucha gente

El cierre de la hostelería pone en peligro más de 4.500 negocios en Gipuzkoa entre bares, restaurantes y proveedores

07.11.2020 | 01:00
Un camarero sirve unos cafés en una terraza de un bar de Donostia; al lado, las sillas de otra terraza están recogidas. Foto: Ruben Plaza

donostia – Anoche cerró la hostelería en todo Euskadi. Al menos durante el mes de noviembre, aunque la medida decretada por el Gobierno Vasco y que obliga a cerrar a los establecimientos hosteleros a partir de hoy no tiene todavía una duración fija. La reapertura la marcará "la evolución de la pandemia", tal y como indicó el lehendakari, Iñigo Urkullu. Así que los negocios no saben cuándo podrán volver a abrir. ¿En navidades? ¿Antes? ¿Después? ¿Y en qué condiciones? El reparto de comida a domicilio y la posibilidad de que el cliente recoja en el local con cita previa supone muy poco comparado con todo lo que pierden. También se quedan prácticamente a cero los proveedores de los productos de hostelería, otros de los damnificados de forma directa por las restricciones.

El último trago, la última comida o la última cena de la que disfrutaron ayer los clientes afecta a mucha gente. Según la última actualización de la Asociación de Hostelería de Gipuzkoa, son alrededor de 4.400 los establecimientos hosteleros que hay en el territorio, con aproximadamente 24.000 trabajadores. Muchos de ellos irán al ERTE. Y Gibak –Asociación de distribuidores de alimentos y bebidas de Gipuzkoa– calcula que alrededor de 250 empresas basan su negocio de forma casi exclusiva en la hostelería, lo que implica a cerca de 3.000 trabajadores. Cifras muy elevadas en un sector que viene siendo castigado desde marzo y que no vislumbra una luz al final del túnel.

Kino Martínez, secretario general de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Gipuzkoa, advierte de que la medida de cerrar la hostelería llevará al sector "sin duda alguna a la ruina" al no venir acompañada de un plan de ayudas claro, algo sobre lo que el Gobierno Vasco aún no se ha pronunciado. "Es una falta de respeto y una chapuza", dijo ayer Kino Martínez a Efe, que pide ayudas "de verdad, no migajas ni limosnas" para negocios que pagan alquileres de "hasta 9.000 euros en Donostia". Cree que estas nuevas restricciones se pueden llevar por delante hasta el 12% de los bares y restaurantes del territorio y advierte de que "no servirán para nada" porque "la gente se juntará en sus casas o en los parques".

José Mari Agirre. Gandarias

"No esperaba una medida tan drástica"

"Está claro que esperábamos alguna medida, pero igual no tan drástica y menos con tan poco margen de tiempo, con todo preparado para el fin de semana, el género... No lo han hecho bien, ni mucho menos", reflexiona en declaraciones a este periódico José Mari Agirre, dueño del Gandarias, conocido local de la Parte Vieja de Donostia. Tiene voz cansada porque la crisis en la hostelería está siendo demasiado larga... y lo que queda. "Son muchos meses entre una cosa y otra. Confinamiento, luego medidas de control de aforo, ahora cerrar otra vez... pero no hay ayudas. A otros sectores ya se ha ayudado antes y a nosotros ahora no. Dicen que están estudiando alguna ayuda, pero eso no es nada. Hay que decidir y firmar un compromiso". El dueño del Gandarias dice que "por suerte los bancos han confiado" en su negocio. "Quizás por nuestra trayectoria", cree. Pero el panorama es duro: "Muchos compañeros del gremio, como esto dure un tiempo, no abren más. Es que no sabemos cuándo va a terminar. ¿Tres semanas? ¿Mes y pico? Ese es el problema porque la cuestión sanitaria no pinta mejor que hace unos meses".

El servicio a domicilio y la recogida en local es "una tirita pequeña en una herida grande": "Requiere de una infraestructura grande para poco trabajo. Lo haremos para estar un poco activos, porque tampoco quiero quedarme en casa".

Ibon Leunda. 1990 Gastroteka

"Antes no hubo ayudas y ahora estamos igual"

También observa la situación con preocupación e "incertidumbre" Ibon Leunda, que gestiona el local 1990 Gastroteka de Arrasate. "Sabiendo de dónde venimos y la situación que pasamos en primavera, necesitamos ayudas. En otros países, incluso en Navarra, se está ayudando al sector. Aquí nada, salvo el Ayuntamiento de Arrasate en nuestro caso, que está ayudando en algunas cosas, algo que agradecemos". Pero sus esperanzas de recibir alguna ayuda por parte de las instituciones son "ínfimas": "Antes no hubo ayudas y ahora estamos igual". En esta situación, dice Ibon Leunda que "cualquier" negocio hostelero "está en riesgo de cerrar".

El gerente de 1990 Gastroteka sabía que el cierre de la hostelería estaba "al caer", pero confiaba en que tuvieran más margen: "Nos hemos quedado con todo el género, se han anulado las reservas del fin de semana... mal para nosotros, para los proveedores y para los clientes".

Ibon Leunda tiene a su cargo a catorce trabajadores "que también lo van a pasar mal": "Ya estuvieron en ERTE, luego algunos se incorporaron al 50%... es mucho tiempo ganando menos dinero de lo que ganaban antes y encima los pagos de los ERTE llegaron con retraso y mucha gente está teniendo problemas con pagos de alquileres o hipotecas. El trabajador lo está pasando mal".

El servicio a domicilio tampoco le parece una solución suficiente. "Teniendo que cerrar a las nueve de la noche no tiene sentido porque entre semana al mediodía no hay apenas pedidos para llevar, así que prácticamente se limitará al sábado y domingo al mediodía", comenta Ibon Leunda, que cree que el cierre de la hostelería "repercute" a todos los negocios: "Los bares mueven muchísimo y mientras estemos cerrados va a andar menos gente por la calle".

Ramón Mitarte. Errasu

"La incertidumbre es grande, estoy jodido"

También son momentos muy duros para los proveedores de productos de alimentación y bebida. Es el caso de Errasu, empresa familiar que distribuye bebidas como vino o txakoli a diversos establecimientos desde Getaria hasta Donostia. "Prácticamente el 100% de nuestro trabajo es con la hostelería", resume Ramón Mitarte, uno de los dueños. "No somos hosteleros, pero todo esto nos afecta directamente. En estos dos días hemos anulado el 80% de los pedidos que teníamos para este fin de semana", explica, para añadir que toca "aguantar el temporal" sin saber hasta cuándo estarán prácticamente sin poder trabajar: "La sensación con las medidas que están tomando los políticos es que van dando tumbos. ¿Por qué se pone el foco en la hostelería? Muchos bares y restaurantes están haciendo las cosas bien, pero vemos que hasta que no se encuentre una vacuna la situación para el sector va a seguir siendo complicada".

La única ventaja en el caso de Errasu es que sus productos "no son perecederos", pero son una "comercial pequeña" y lamenta la falta de ayudas más allá de los ERTE y de la línea de créditos ICO. "Ahí vamos aguantando", resume. Pero el ánimo se resiente: "Estoy quemado no, lo siguiente, y eso cualquiera del sector con el que hablas. Estoy jodido, de mala gaita, desanimado€ intentas ser positivo, pero no es fácil. La incertidumbre es grande".

Mikel Chanca. Cárnicas Guikar

"Si la hostelería cierra, estamos sin negocio"

Parecido es el caso de otra empresa guipuzcoana, Cárnicas Guikar, cuyo negocio "está dirigido en un 90% a la hostelería", tal y como explica su responsable comercial y de comunicación, Mikel Chanca: "Trabajamos también con carnicerías y con particulares, y las ventas por la página web han crecido desde el confinamiento, pero nuestro foco desde hace 40 años está puesto en la hostelería".

Reconoce Mikel Chanca que el cierre de la hostelería "se veía venir": "Desde que acabó el verano y empezaron a repuntar los casos, lo podíamos intuir". La incertidumbre de cuándo volverán a abrir los negocios de hostelería les provoca una gran incertidumbre: "La carne de vaca es un bien perecedero, y no solo eso, sino que es un bien que necesita un tiempo de maduración. Lo compramos hoy y lo vendemos dentro de un mes, así que tenemos que tener una previsión de lo que va a pasar dentro de un mes y ahora mismo no sabemos qué va a pasar dentro de un mes. En el primer cierre de la hostelería encontramos una salida mediante la venta a particulares y también preparamos producto y lo congelamos. No hay otra solución".

Pero esto no alivia su situación, ni mucho menos: " Mientras esté cerrada la hostelería, nosotros estamos sin negocio. Intuir que el cierre estaba ahí no significa que sea menos doloroso. Es una situación muy difícil para nosotros y para todos los que trabajamos con la hostelería. No sabemos cuándo se reabrirá, quizás de cara a Navidades se vuelve a abrir, pero la realidad es que no sabemos cómo va a evolucionar la situación, no sabemos de aquí a un año cómo va a ser esto".

Dice Mikel Chanca que "se nota preocupación en el sector, los que tienen negocios de hostelería llevan sufriendo desde marzo y las medidas de ayuda no son suficientes, algunos locales han cerrado y otros lo harán". El responsable comercial y de comunicación de Cárnicas Guikar pide "pensar si el cierre es una medida acertada o si se podrían buscar otras soluciones que permitiesen continuar con la actividad. Cuanto más dure esto, peor será".

sos hostelería

manifestación hoy a las 17.30 horas

En el Boulevard. El movimiento SOS Hostelería, creado por hosteleros vascos y navarros, se manifestará hoy a las 17.30 horas en Donostia, Bilbao, Vitoria y Pamplona. En el caso de Donostia, comienza en el Boulevard y recorrerá durante una hora las calles céntricas de la ciudad. Son alrededor de 200 los hosteleros que se han adherido a este movimiento, pero esperan ser muchos más esta tarde. Su objetivo es dejarse ver y oír, ya que piden un plan de ayudas claro a las instituciones: un decreto-ley que rebaje al 50% el precio de los alquileres y una rebaja en tasas municipales como basuras, aguas o terrazas.