Investigan a cuatro responsables del Complejo Medioambiental de Guipuzkoa por el vertido de amoniaco al río Oria

17.09.2020 | 11:07

La Guardia Civil investiga a cuatro personas de la incineradora del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa como responsables de un presunto delito contra los recursos naturales y el medio ambiente relacionados con la aparición, el pasado mes de mayo, de un gran número de peces y animales muertos en las orillas de la regata Arkaitzerreka del río Oria como consecuencia de un vertido ilegal de amoniaco.

Según ha informado la Dirección General de la Guardia Civil, la investigación del Seprona se ha llevado a cabo en el marco de la operación Amonio, durante la cual se localizó un vertido continuado de amoniaco que ha afectado "gravemente" a la fauna de un afluente cercano al río Oria. Entre los peces hallados muertos se encontraron anguilas (anguilla anguilla), especie con protección especial, así como gobio, piscardos, lochas, y todos los macro invertebrados.

La Guardia Civil ha apuntado en su informe, entregado al juzgado de instrucción que lleva el caso, a estas cuatro personas, responsables de la puesta en marcha del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa. El vertido se prolongó durante cuatro días y, fruto de las investigaciones, los agentes han descubierto que este podría no haber sido el primer vertido con amoniaco al río, pudiendo haberse producido, al menos, uno más.

Los hechos tuvieron lugar cuando, durante el proceso de limpieza de una manguera tras la descarga de un camión en la incineradora del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa, se produjo una fuga por el mal funcionamiento de componentes de la instalación, que provocó que se vertiera el contenido de la cisterna al río.

Entre los distintos fallos ocurridos, ha explicado la Guardia Civil, todo apunta a que los técnicos que dirigían la operación no dieron importancia al derrame, incumpliendo los procedimientos del propio complejo.

Cuando los agentes de la UCOMA (Unidad Central Operativa de Medio Ambiente del SEPRONA) investigaron los hechos, pudieron comprobar que la incineradora se encontraba funcionando bajo Uniones Temporales de Empresas (UTEs) con distintas responsabilidades, para lo que fue necesaria la colaboración de Europol.

Medidas de seguridad sin activar

Entre las irregularidades cometidas también se detectó que una de las medidas de seguridad para conocer el pH de las aguas que la propia incineradora evacúa no estaba activada, por lo que no se detectó la presencia de amoniaco, cuya concentración se estima en un 25%.

El amoniaco es un elemento indispensable para reducir la contaminación de las emisiones que origina una incineradora, pero a su vez es altamente tóxico, por eso cuando se detecta un posible derrame o vertido son gestores autorizados los que deben encargarse de la limpieza de los espacios afectados. La cantidad detectada era 220 veces superiores al límite establecido, lo que provocó la muerte de todos los peces que se encontraban en la regata.

La calidad físico-química de las aguas durante un periodo de tiempo se vio afectada y se modificó "gravemente", aproximadamente se vertieron 2.200.000 litros de agua con amoniaco, haciéndola incompatible con la vida de la fauna del entorno, perjudicando al equilibrio de los sistemas naturales.

Según han indicado desde la Guardia Civil, la colaboración con diversos organismos ha sido "fundamental" para el esclarecimiento de los hechos, entre ellos el Gobierno Vasco, Diputación Foral de Gipuzkoa, GHK Consorcio de Residuos, la Agencia Vasca del Agua y diversas empresas que participan en la construcción y puesta en marcha del complejo.

La investigación se inició por la Sección Delegada de Medio Ambiente de la Fiscalía de Donostia y las diligencias han sido entregadas en el Juzgado de Instrucción nº 5 de Donostia y desarrollada por la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente de la Guardia Civil, que se ha hecho cargo de confeccionar y coordinar los informes de los daños medioambientales.