Por qué deberían los niños escribir con pluma

PRIMEROS PASOS EN ESCRITURA

13.09.2020 | 02:41
La ABC de Lamy está especialmente diseñada para escolares. N.G.

Desde que el húngaro Ladislao Biro ideara a finales del siglo XIX el bolígrafo, la pluma estilográfica quedó relegada a un segundo plano. Eran muchas las ventajas que ofrecía este nuevo útil, entre otras, la posibilidad de desecharlo y hacerse con uno nuevo debido a su bajo coste. Sin embargo, a medida que la cultura de usar y tirar va perdiendo adeptos, debido entre otros a una mayor concienciación por la sostenibilidad, son muchas las personas que han retomado el placer de escribir con pluma.

Además de su alta durabilidad —hay quienes las heredan de padres a hijos—, las plumas estilográficas ayudan a mejorar nuestra caligrafía y evitan malos hábitos como una postura incorrecta de la mano o una excesiva presión lo cual hace que nos cansemos en exceso cuando tomamos notas.

Una pluma de iniciación

Es por eso que cuanto antes nos familiaricemos con ella, mejor será nuestra experiencia de escritura. Los expertos recomiendan empezar a utilizarla a partir de los seis años de edad. En Tamayo, profesionales de la papelería desde 1914, nos aclaran que "lo ideal es que los niños empiecen con una pluma de iniciación especialmente diseñada para aquellos que aún están aprendido a escribir". Una de las más interesantes por las cualidades que ofrece es la Lamy ABC que se compone de un cuerpo de madera de arce y que cuenta con un agarradero ergonómico para facilitar a los niños una postura correcta a la hora de sujetarla. Se trata de una pluma muy ligera, apta tanto para diestros como para zurdos, disponible en rojo o en azul, y cuya plumilla es intercambiable, pudiendo elegir el grosor de la misma. "Hay que tener en cuenta que a mayor grosor de la plumilla, mayor será la cantidad de tinta que expulsa, por lo que en las primeras etapas conviene utilizar plumillas más finas", explican.

Para escritores más experimentados que aún están en edad escolar destaca la Safari, también de la casa alemana Lamy, que se ha hecho muy popular gracias a su peculiar empuñadura semicilíndrica-semitriangular.

Otra de las cosas que llaman la atención de las plumas Lamy es la posibilidad de utilizar tinteros, además de cartuchos de tinta, mediante la inserción de un convertidor en el sistema de alimentación de la pluma lo cual posibilita absorber la tinta del tintero.