La odisea de buscar (y encontrar) un piso en alquiler por un año

Malen Etxea necesita una vivienda para alojar a mujeres tras el vendaval de la pandemia

29.06.2020 | 00:42

donostia – Llueve sobre mojado. Malen Etxea inauguró hace ya diez años la casa de acogida de Zestoa, en la que encuentran alojamiento mujeres inmigrantes con serios problemas para pagar una habitación en condiciones dignas. Este centro se abrió tras las necesidades que surgieron con la crisis económica de 2008. Muchas mujeres guipuzcoanas retornaron por aquel entonces al servicio doméstico que habían dejado. Lo hicieron tras perder su puesto de trabajo en su salto a otras profesiones, lo que provocó el éxodo laboral de las inmigrantes que habían ocupado ese espacio, un éxodo a ninguna parte. Hubo quien se quedó en la calle.

Fue necesario habilitar el recurso de Zestoa, algo que vuelve a ser preciso con el actual panorama. Desde Malen Etxea entienden que "la situación que se avecina no es visible al 100%, que lo peor está por llegar". Muchas compañeras no han podido pagar la renta desde abril, no tienen trabajo, y es cuestión de tiempo la marcha obligada.

La organización se ve en la necesidad de abrir otra casa de acogida de emergencia porque la de Zestoa está saturada. "Lo paradójico es que durante la pandemia se ha podido recaudar fondos de tal manera que podemos adelantar la renta de alquiler de una vivienda para seis meses. El problema es que llevamos tiempo buscando un piso con tres o cuatro habitaciones en la zona de Urola Erdia y Urola Kosta, y no hay manera". No lo ponen fácil el recelo que muestran tantos propietarios y la especulación con fines turísticos en esta zona del territorio. Malen Etxea seguirá buscando. El objetivo es ayudar a ese 50% de mujeres sin papeles ni trabajo. Son unas cien personas afectadas solo en esta zona de Gipuzkoa. "Queremos intentar amortiguar este bache, y apelamos a alguien que nos ofrezca la posibilidad de arrendarnos un piso por un año, para que podamos dar acogida a estas mujeres", solicita Silvia Carrizo, socia fundadora de la organización.

"La situación que se avecina no es aún visible al 100%, lo peor está por llegar", advierte este colectivo de mujeres